| 1 cuota de $160 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $160 |
| 2 cuotas de $100,39 | Total $200,78 | |
| 3 cuotas de $70,58 | Total $211,76 | |
| 6 cuotas de $42,37 | Total $254,27 | |
| 9 cuotas de $32,76 | Total $294,86 | |
| 12 cuotas de $28,46 | Total $341,60 | |
| 24 cuotas de $23,64 | Total $567,39 |
| 3 cuotas de $74,82 | Total $224,46 | |
| 6 cuotas de $46,82 | Total $280,96 |
| 3 cuotas de $78,40 | Total $235,20 | |
| 6 cuotas de $50,45 | Total $302,72 |
| 18 cuotas de $24,95 | Total $449,25 |
Hoy más que nunca nos encontramos ante el cuestionamiento, por creyentes y no creyentes, de exigencias morales cristianas. En general, son exigencias morales no conflictivas que obligan a todos por igual, pero que, a pesar de todo, son criticadas y cuestionadas por los motivos más diversos. Se las resiste, fundamentalmente, porque no se considera que broten del corazón humano, sino que son percibidas como preceptos "impuestos autoritariamente" por los moralistas de profesión y, en último término, por la Iglesia. Es sabido que la ética cristiana está basada en la Escritura, y así la proclama y la interpreta oficialmente el Magisterio de la Iglesia. Sin embargo, no ignora ni pasa por alto los reclamos de la razón y las enseñanzas de la experiencia. Sin dejar de ser cristiana es, pues, ética humana, más humana que cualquier otra ética religiosa y no religiosa.
