| 1 cuota de $4.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $4.000 |
| 2 cuotas de $2.509,80 | Total $5.019,60 | |
| 3 cuotas de $1.764,66 | Total $5.294 | |
| 6 cuotas de $1.059,46 | Total $6.356,80 | |
| 9 cuotas de $819,06 | Total $7.371,60 | |
| 12 cuotas de $711,66 | Total $8.540 | |
| 24 cuotas de $591,03 | Total $14.184,80 |
| 3 cuotas de $1.870,53 | Total $5.611,60 | |
| 6 cuotas de $1.170,66 | Total $7.024 |
| 3 cuotas de $1.960 | Total $5.880 | |
| 6 cuotas de $1.261,33 | Total $7.568 |
| 18 cuotas de $623,95 | Total $11.231,20 |
Dios me sanó de la depresión Tiempo de crisis. Tiempo de conversión por Luis Martín Caffa Cuando la salud se quebranta nos afecta psíquicamente, y todo conflicto psicológico puede llevarnos a alejarnos de Dios, a rebelarnos, a renegar de la fe, a enojarnos con el Creador. Esta situación afecta nuestra área espiritual y se rompe la relación entre Dios y el hombre. El bautizado lleva el sello indeleble de Dios, el Espíritu Santo, como gracia, capaz de relacionarse con él, de crecer espiritualmente, y comprender las cosas desde la fe. Al alejarnos de Dios, por cualquier situación, como el pecado, se produce la confusión y rompe ese vínculo quitando la armonía. Sin Dios no hay guía, no hay luz, no hay diálogo; por eso nuestra psiquis se desordena, se produce entonces, el desequilibrio en algunas de las áreas detalladas. El solo hecho de hablar, escuchar, leer y recibir la Palabra de Dios produce salud espiritual y muchas veces también física como consecuencia del dejar obrar al Espíritu Santo, y nos mueve, a su vez, a darlo a conocer. Medida: 12 x 17 cm. Páginas: 80 a color ISBN: 978-987-616-050-6
