| 1 cuota de $20.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $20.000 |
| 2 cuotas de $12.549 | Total $25.098 | |
| 3 cuotas de $8.823,33 | Total $26.470 | |
| 6 cuotas de $5.297,33 | Total $31.784 | |
| 9 cuotas de $4.095,33 | Total $36.858 | |
| 12 cuotas de $3.558,33 | Total $42.700 | |
| 24 cuotas de $2.955,16 | Total $70.924 |
| 3 cuotas de $9.352,66 | Total $28.058 | |
| 6 cuotas de $5.853,33 | Total $35.120 |
| 3 cuotas de $9.800 | Total $29.400 | |
| 6 cuotas de $6.306,66 | Total $37.840 |
| 18 cuotas de $3.119,77 | Total $56.156 |
El fariseísmo es el pecado contra el Espíritu Santo. El fariseo verdadero no lleva antifaz; es todo él un antifaz. Su natura se ha vuelto máscara, miente con toda naturalidad pues ha comenzado por mentirse a sí mismo. Lo que él simula, que es la santidad, y lo que él es, el egoísmo, se han amalgamado, se han fundido y se han hecho un espantoso veneno que de suyo no tiene antídoto alguno. El destino de Cristo era chocar contra el fariseísmo, y una vez producido el choque, la lucha hasta la muerte sigue inevitable. La humanidad no ha presenciado otro conflicto más agudo, peligroso y trágico: la religión viva ha de vivir dentro de la religión desecada sin desecarse ni dejar de ser lo que es, como un golpe de savia que debe moverse a través de un tronco vuelto corteza. Éste fue el difícil y delicado trabajo de Cristo.
