| 1 cuota de $18.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $18.000 |
| 2 cuotas de $11.294,10 | Total $22.588,20 | |
| 3 cuotas de $7.941 | Total $23.823 | |
| 6 cuotas de $4.767,60 | Total $28.605,60 | |
| 9 cuotas de $3.685,80 | Total $33.172,20 | |
| 12 cuotas de $3.202,50 | Total $38.430 | |
| 24 cuotas de $2.659,65 | Total $63.831,60 |
| 3 cuotas de $8.417,40 | Total $25.252,20 | |
| 6 cuotas de $5.268 | Total $31.608 |
| 3 cuotas de $8.820 | Total $26.460 | |
| 6 cuotas de $5.676 | Total $34.056 |
| 18 cuotas de $2.807,80 | Total $50.540,40 |
Reflexiones y meditaciones para la semana santa Ante un hecho que dividió la historia humana en dos, vale la pena detenerse a meditar un momento. No en clave de dolor. No en clave de estéril culpa. No en clave de espanto ante la violencia desmedida. Sino en clave de amor sin límites y de perdón sin condiciones, aunque nos cueste aceptar que el verdadero perdón no amenaza. Por eso, colocarse a la sombra que proyecta el Leño Santo, nos puede ayudar a entrar en su dimensión de una manera diferente. ¿Por qué a su sombra? Porque la sombra cobija, protege, ampara, como el Amor de Dios; nos fundimos en ella, nos perdemos en su silueta, somos uno con ella. La sombra es apacible, nos ayuda a descansar, a reponernos, y es fresca, como el perdón y la Misericordia de Dios.
