Reflexiones de un Pastor

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Reflexiones de un Pastor
Quo nomine vis vocari? Francisco
Card. Jorge Mario Bergoglio
Recopilado por Lic. Federico Wals

Misericordia
La Misericordia… ¡Qué gran atributo de Dios! ¡Qué amor tan grande para con nosotros! Inevitablemente unido a ella me viene a la mente la Parabóla del Hijo Pródigo y la escena del reencuentro entre padre e hijo: en mi humilde interpretación, en esa imagen encontramos la esencia, el significado profundo de lo que es la misericordia de Dios. Imaginemos al padre que ve venir a lo lejos al hijo que se había ido de la casa, aquel al que creía perdido a causa de los excesos, la vida fácil y las malas influencias; el hijo, a pesar de sus errores, pensó para sí mismo según nos cuenta San Lucas: “Iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo”. ¡Qué gesto de grandeza reconocerse y reconocernos pecadores! Y en su regreso “Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente”. Y resume: “Porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado”.

Misión
Al hablar de Misión quisimos adentrarnos en el llamado que Dios nos hace para anunciar su Palabra. Es El quien nos llama y elige para ser portadores de la tarea evangelizadora dela iglesia. “¿Qué significa anunciar? Es más que decir algo, que contar algo. Es más que enseñar algo. Anunciar es afirmar, gritar, comunicar, es transmitir con toda la vida. Es acercarle al otro su propio acto de fe -que por ser totalizador- se hace gesto, palabra, visita, comunión… Y anunciamos no un mensaje frío o un simple cuerpo doctrinal”.
¡Qué bella y cálida definición del Cardenal Bergoglio a los Catequistas en el año 2005! Anunciar es “gritar” la Fe, no es un mensaje frío que tiene que quedar puertas adentro de las parroquias, de nuestras casas o nuestros corazones sino justamente nos llama a salir a la calle, a hacernos presentes en aquellos lugares que están en la periferia de nuestro corazón; no los que tenemos más cerca, sino aquellos más alejados y a los que más nos cuesta llegar.
Que a lo largo de estas páginas podamos experimentar el gozo de ser misioneros, alegres portadores del mensaje de Jesús, para poder caminar con esperanza el camino de la Fe.

Testimonio
Y es justamente lo que trata este libro de la Colección: mostrar que es posible dar Testimonio de vida como un camino a la credibilidad. Testimonio que practicamos lo que predicamos sin que exista una disociación. Testimonio coherente de Fe. Testimonio de ir al encuentro del otro abriendo mi casa, mi vida, mi corazón para que atravesando ese umbral nos encontremos… Hoy es común encerrarnos en nosotros mismos creyendo que así estamos mejor cuando en realidad nos volvemos más frágiles; encontrar las puertas abiertas de un lugar nos inspira confianza, libertad, amistad, cercanía y de eso tenemos que dar testimonio.

Vida
A lo largo de estas páginas veremos que el mensaje de Jesús, que es Vida, es simple y sencillo: ser mensajeros de la vida, de la cual no somos dueños sino que estamos llamados a compartir la mesa del Señor con los más próximos, mi prójimo. Esta tarea que nos encomienda Dios nace en el momento mismo de la concepción y se afianza a medida que vamos creciendo y transitando el camino de la vida: en la salud y en la enfermedad, en la prosperidad y en la adversidad, en el dolor… y llegado el momento de la vejez, sepamos cuidar al anciano con amor y dignidad porque representa la sabiduría de la vida. Y ante la cultura de la muerte tan en boga, dejemos entrar a Jesús en nuestro corazón para que triunfe la cultura de la vida.

Medida: 15 x 21 cm.
Páginas: 160
ISBN:
Misericordia: 978-987-616-142-8
Misión: 978-987-616-141-1
Testimonio: 978-987-616140-4
Vida: 978-987-616-139-8

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