INTRODUCCIÓN

El Libro de Tobías es una deliciosa historia, de ésas que la delicadeza de Dios parece haber puesto como cebo para encariñarnos con la lectura de la Sagrada Biblia, río de la gracia divina, que procede del Trono de Dios y del Cordero (Apocalipsis 22, 1), como la llama el Papa Benedicto XV, en pos de San Jerónimo.

Tobías, en griego Tobit, se encuentra cautivo en Nínive, unos setecientos años antes de Jesucristo. Brillan en él extraordinariamente las virtudes de la religión, la fe en las divinas promesas, la firme esperanza en Dios, que le da alegría y fortaleza en las pruebas, y la más tierna caridad para con el prójimo. También su hijo, del mismo nombre, es un modelo de hombre recto, lo mismo que su esposa, la joven Sara, en quien se cumplen las palabras de Proverbios 19, 14: “De los padres vienen la casa y los bienes, más la mujer, prudente la da sólo el Señor.”

El libro de Tobías forma parte de los libros históricos de la Biblia y pertenece a aquellos escritos de los cuales dice el Cardenal Gomá que podrían llamarse “un tratado de moral en forma histórica” (Biblia y Predicación, página 118). De ahí que algunos exégetas propongan incorporarlo a los libros poético-didácticos. La Iglesia no se ha pronunciado sobre este asunto y permite que los escrituristas estudien esta cuestión, como la del carácter histórico de los libros de Judit y Ester, con tal que se atengan a las normas de la Encíclica “Divino Afflante Spiritu”.

En cuanto a la composición, los dos Tobías mismos parecen ser los autores de este libro, ya que en los tres primeros capítulos de los textos griego y siríaco, Tobías habla en primera persona. Esta opinión se funda también en la versión griega que dice en 12, 20 (19): “Escribid en un libro todo lo acaecido.” Sin embargo, creen muchos expositores que el libro, tal como hoy se presenta, fue redactado en el tiempo en que el hebreo había dejado de ser lengua del pueblo.

El texto original hebreo o arameo se ha perdido, por lo cual seguimos en esta edición la versión hecha por San Jerónimo según el texto arameo. Hemos consultado también la traducción griega, que en general es más larga, especialmente la recensión trasmitida en el Codex Sinaiticus.

El Libro de Tobías es el poema incomparable del feliz hogar cristiano: del viejo hogar de los padres y del nuevo hogar de los hijos. Allí se aprende a practicar las obras de misericordia y se entera de que un Ángel presenta a Dios todo lo que hacemos por auténtica caridad.

TOBÍAS 1

1. El griego llama Tobit al padre, distinguiéndolo de su hijo, que se llama Tobías.

2. Es el rey Salmanasar V (727-723 a. C.) Este inició el sitio de Samaria, y su hijo Sargón II (722-705), se apoderó de ella, llevando al cautiverio los restos de la nación. Ya antes el rey Teglatfalasar III (745-727) había capturado la mayor parte de los neftalitas (2 Reyes 15,29).

3. Heroica conducta: vivir en la miseria del cautiverio, en una ciudad corrompida (Nínive) que no parecía dar lugar a la virtud, y sin embargo ayudar a los hermanos cautivos como él.

5. Véase 1 Reyes 12,28 s.

7. Véase Deuteronomio 14,28 s. y 26,12 s.

10. Desde la niñez hay que educar a los hijos, si no, nunca se logra educarlos. “El alma, mientras es todavía tierna y blanda como cera…, debe ser imbuida desde el principio con todas las cosas buenas” (San Basilio).

12. Viandas que habían sido sacrificadas a los ídolos y que eran abominación para los judíos. Cf. 1 Corintios 8,1 ss.

16. Un talento: 58 o 26 kilogramos.

18. La palabra “hijo” se toma en la Sagrada Escritura también en un sentido más amplio: nieto, pariente. En realidad era Senaquerib nieto de Salmanasar.

21 s. Alusión a la derrota de Senaquerib en Jerusalén (2 Reyes 19,35 s.; 2 Crónicas 32,21; Isaías 37,36 s.). Sepultaba: obra de misericordia sumamente agradable a Dios, como se nos muestra en 12,12 (cf. 2 Samuel 21,14). Nótese que Tobías daba sepultura a sus hermanos a pesar de la sentencia de muerte fulminada contra él. La verdadera caridad no se detiene por los peligros, ni por las amenazas, ni por la muerte.

23. No fue una huida cobarde, sino la única manera de salvar la vida, sin ofender las leyes de Dios. Así huyeron Moisés, David, Elías y los mismos apóstoles.

TOBÍAS 2

1. La fiesta de Pentecostés (según el texto griego).

2. A cada paso hay en este libro una lección práctica que imitar. Aquí vemos a quiénes invitar a la mesa. Véase 4,17; Mateo 5,46 s.; Lucas 14,13.

4 s. Admirable valentía que no vacila en arriesgar la vida por hacer una obra de misericordia; y que va unida con prudencia, aprovechando la oscuridad de la noche para dar sepultura a un hermano. Véase 1, 21 s. y nota.

6. Véase Amós 8,10; 1 Macabeos 1,41.

12. Job, cubierto de llagas y acosado de tormentos insoportables resistió a todas las tentaciones de perder la fe en la justicia de Dios. Por eso aquí es llamado santo y el Apóstol Santiago recomienda su conducta ejemplar a los cristianos que sufren (Santiago 5,11). Las tribulaciones momentáneas de esta vida, sufridas con paciencia, nos dan la seguridad de la gloria eterna. “La paciencia protege la fe, es reina de la paz y sostén de la caridad” (Tertuliano, De Patientia, c. XV). Cf. 12. 13; Eclesiástico 2,3-5; Romanos 5,3-5; 2 Corintios 6,4 s.; 2 Timoteo 2,12; Hebreos 10,36; Santiago 1,3 s. y 12; 1 Pedro 2,20; Lucas 21,19 y todo el Libro de Job. Tobías y Job son dos modelos, dos espejos de paciencia para todos los afligidos, pobres y perseguidos.

15. Los tres amigos de Job: Elifaz, Baldad y Sofar, son llamados reyes, por el prestigio que tenían entre sus pueblos.

18. Hijos de santos, por ser descendientes de los patriarcas Abrahán. Isaac v Jacob, a los que Dios dio las promesas. (Véase Hebreos 11,3 ss.)

21 ss. ¡Qué delicadeza de conciencia! Tobías pregunta de qué modo hayan sido adquiridos los víveres que se le daban de comer. Lo mismo hacía Santa Isabel en la corte de Turingia. Hoy día tal delicadeza ya no existe, y si uno la practicara, lo tomarían por enfermo mental. Nótese el realismo de este episodio, lo mismo que el de 3,7-10. “Campea en toda esta escena un realismo tan vigoroso, y son tan naturales y espontáneas las reacciones que lo imprevisto de los acontecimientos produce en cada personaje, que el relato parece ser en su conjunto eco fiel de la tradición oral, conservada con la nativa frescura con que brotara de los labios de los mismos protagonistas” (Prado, Sefarad 1949 p. 34).

TOBÍAS 3

2. Nada glorifica tanto a Dios como el elogio de su misericordia. Véase todo el Salmo 135; 1 Crónicas 16,34, etc.

3 s. En estas palabras se inspira la antífona de la preparación a la Misa y de los Salmos penitenciales. Tobías en su humildad se siente responsable hasta por los pecados de otros, acto muy grato a Dios, quien quiere que seamos como hijos de una misma familia. Cf. Crónicas 9,6; Daniel 9,5.

7. Rages, una de las más antiguas ciudades de Persia, situada al este de Teherán, era la ciudad de Gabelo (1,16-17). Aquí se lee mejor con el texto griego: Ecbátana (Crónicas 6,2), y lo mismo siempre que se habla del lugar donde habitaba Ragüel. Ambas poblaciones eran vecinas, según se ve en 5,8.

10. Se retira Sara al cuarto más alto para estar sola con Dios en oraciones y ayuno. El Misericordioso y Justo no tardará en oírla.

13. ¡Aun cuando estás irritado usas de misericordia! Véase, en Job 33,24-27, ampliado este bellísimo concepto sobre el Corazón paternal de Dios. Cf. versículo 22.

16 s. ¡Qué elogio para una niña! Véase Éfeso 5,4; 2 Timoteo 2,22. Muchas personas eminentes en virtud han caído en el abominable vicio y han perdido la más hermosa de las virtudes a causa de la falsa seguridad, dice San Jerónimo. Nadie tenga demasiada confianza. Quien es santo, no por esto es impecable. Bien pronto Dios premiará la virtud de Sara (cf. versículo 24).

21. Será coronado: “Si el alma, dice San Gregorio, se une fuertemente a Dios, para no ver más que a Él en todo, las amarguras se convierten en dulzura, y toda aflicción es para ella un descanso” (lib. V Moral.).

25. Rafael significa en hebreo: Dios sana. San Jerónimo dice, que cuando Dios quiere curar a alguno, envía al santo ángel Rafael, cuyo nombre indica que de Dios nos viene la verdadera medicina y toda salud.

TOBÍAS 4

1 ss. La versión griega trae varias adiciones a este discurso, que es un incomparable testamento ofrecido como modelo a todos los padres y todos los hijos.

7. Véase Eclesiástico 4,1. Dios nos está mirando siempre con infinito amor. El que esto sabe, no querrá perder esa mirada por no mirar con bondad al pobre. El que da al pobre, se parece al agricultor que no pierde al dejar caer la semilla en los surcos. Por eso dice San Ambrosio: “Sed agricultores espirituales; sembrad lo que puede seros útil. Es sembrar bien poner la limosna en manos de las viudas. Si la tierra os da más de lo que le confiáis, ¡cuánto más os devolverá la caridad! Todo lo que dais al pobre, redunda en vuestro provecho: sembráis en la tierra, y esta simiente germina en el cielo”. Recordemos siempre el Sermón de la Montaña: “Bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia” (Mateo 5,7). Véase 12,9.

14. No le dice que no sienta la soberbia, pues todos la sentimos en nuestra naturaleza caída, sino que la domine. La soberbia es el primero de los pecados capitales, y por tanto, el que Dios más aborrece. Tiende a quitarle la gloria que sólo a Él pertenece. Véase Eclesiástico capítulo 10; Isaías 42,8; 48,11; 1 Timoteo 1,17; Salmo 148,13.

15. Véase Levítico 19,13; Deuteronomio 24,14 s.; Santiago 5,4 y notas.

16. El precepto de Jesús, llamado la regla de oro, sublima esto en sentido positivo (Mateo 7,12; Lucas 6,31).

18. Se trata de los banquetes fúnebres, acostumbrados entre los gentiles (Jeremías 16,7). El sentido es: Tobías debe ayudar y consolar a los parientes de los muertos, pero sin participar en costumbres paganas. Los cristianos ofrecemos a los difuntos la limosna de la oración. Véase 2,2 y nota. Cf. Deuteronomio 26,14 y nota.

20. Al leer y releer estas exhortaciones (versículos 6-20) no encontramos palabras con que expresar el bien que significan para la prosperidad de nuestra vida y para nuestra orientación espiritual. Junto a esta sabiduría palidecen los innumerables consejos de la pura razón y las últimas soluciones de la filosofía. La verdadera sabiduría consiste en conocer a Dios y su santa Ley. “El sabio no se deja quebrantar por el temor, ni se conmueve por el poder, ni se enorgullece por las prosperidades, ni se abate por lo adverso, porque allí donde está la sabiduría, está la fuerza del alma, la constancia y el valor. El sabio permanece perfecto en Jesucristo, fundado en la caridad y arraigado en la fe” (San Ambrosio).

TOBÍAS 5

5. Así está la Sabiduría esperando a quien la busque. Véase Sabiduría 6,12-15.

7 s. Esto no es mentira, pues no encierra la intención de engañar a Tobías ni a su hijo. Su naturaleza celestial se manifiesta cuando dice que conoce todos los caminos.

11. Saludo digno de un ángel. Fórmula ideal para poner a la entrada de una casa. También el saludo griego expresaba los sentimientos de alegría: jaire (alégrate). Cf. Lucas 1,28 y nota.

17. Como si dijera: ¿Qué te importa la familia ni el linaje del jornalero? expresión de modestia.

18 s. Azarías significa: Dios socorre, pues vino para dar socorro a Tobías; Ananías: Dios da gracia (de la cual procede el socorro). Tobías conoce a un Ananías de ilustre linaje y cree que el ángel sea idéntico con aquél. Nótese la bondadosa condescendencia del ángel, no obstante lo dicho en el versículo 17. Recuerda la actitud de Jesús, en Mateo 17,23-26.

21. “¡Su ángel! ¡Cuántas veces Dios obra así, también con nosotros, y no lo vemos porque somos ciegos, como Tobías! Pero éste no era ciego en el alma, porque tenía una inmensa luz de fe: cree que un ángel lo acompaña, como dice más adelante (versículo 27). Y Dios le responde con el hecho invisible pero real. ¿Qué es esto sino lo que enseñó Jesús al decir tantas veces: «Hágase según tu fe»?” (P. de Segor).

27. En este pasaje se inspira el “Itinerario”, es decir, la oración eclesiástica que se reza antes de emprender un viaje. También se ve aquí la tradición judaica sobre los ángeles de la guarda, que concuerda con la doctrina de Jesucristo acerca de ellos en Mateo 8,10; Hechos 12; Hebreos 1,14. Nos enseña el Salmista: “Dios ha mandado a sus ángeles que te guarden en todos tus caminos; te llevarán en sus manos, no sea que tropiece tu pie en alguna piedra” (Salmo 90,11). “¡Cuánta reverencia y reconocimiento deben inspiraros estas palabras! ¡Cuánta confianza deben daros hacia vuestro ángel de la guarda! ¡Cuánto respeto por su presencia, cuánto agradecimiento por su benevolencia y cuánta confianza por sus desvelos! No hagáis delante de él lo que no os atreveríais a hacer delante de mí” (San Bernardo).

TOBÍAS 6

2. Veremos cuántos bienes saca Dios de este aparente mal. El pez sería el llamado lucio o un esturión. En el Tigris abundan los grandes peces, cuya repentina aparición puede causar espanto.

6. Comían el pescado asado tal como lo preparó Jesús en Juan 21,9-13. En vez de Rages debe leerse con el griego: Ecbátana (véase 3,7).

8. Como a ese humo atribuyó Dios la virtud de ahuyentar a los demonios, así la atribuye, p. e., al agua bendita, sobre la cual la Iglesia invoca la divina bendición. Jesucristo en sus milagros suele servirse de instrumentos materiales, p. e., cuando con un poco de tierra mezclada con su saliva curó al ciego de nacimiento (Marcos 8,22 ss.). Véase el caso de Naamán (2 Reyes 5,14) que Jesús cita como milagro (Lucas 4,23 y 27).

12. Según la Ley (Números 36), las hijas cuyo padre no tenía hijos varones, eran herederas de sus bienes, más debían casarse con un pariente de la familia paterna Véase también Rut 4,4 La poderosa intercesión de San Rafael se invoca para tener acierto, como Tobías, en la elección de esposa. Véase 7,12.

16. El demonio, aquí Asmodeo (3, 8), uno de los muchos demonios. En cambio el diablo es uno solo: Satanás (Apocalipsis 20,2, etc.).

18 ss. No tenía que velar toda la noche, según se ve en 8,15. Si los contrayentes cristianos consideraran esto, ¿cuántos no ambicionarían conquistar semejantes bendiciones aprovechando la lección del Ángel? ¡Qué unión de espíritu para toda la vida no se labraría en esas tres noches de oración! Véase Mateo 18,19-20. Cf. 1 Corintios 7,5 y nota.

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7. Los hijos son benditos a causa de sus padres. ¡Qué estímulo para un matrimonio cristiano! Cf. 2,18; 9,9.

12. A veces se considera como gran desgracia el no poder realizar una unión muy deseada. El tiempo no tarda en mostrar que no era aquélla la persona conveniente, y que por eso Dios la apartó con su poderosa misericordia. De ahí el dicho popular: boda y mortaja, del cielo bajan.

14. Véase 6,12 y nota.

15. Este simple rito parece haber sido usado para los matrimonios israelitas, si bien la Biblia lo menciona sólo aquí. La misma ceremonia de juntar las manos de los novios y bendecirlos se observa en el Ritual Romano en la celebración del matrimonio cristiano. “Por este gesto exterior de adhesión y amistad, los jóvenes esposos se dan un mutuo testimonio de unión y cariño, y confirman con las manos lo que ambos acaban de prometerse con los labios. Es una manera de ofrecer el esposo a su consorte el apoyo de su fuerza, y ella a él el apoyo moral de su ternura” (P. Azcárate).

20. Hermosa fórmula de caridad para consolar a un afligido. Cuanto más aumentan las aflicciones sufridas por Dios, más grandes y abundantes son los consuelos. Testigo de ello es San Pablo que exclama: “Estoy inundado de consuelo, reboso de gozo en medio de todas mis tribulaciones” (2 Corintios 7,4).

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3. “Desterrar al demonio, dice San Agustín, no significa otra cosa que impedirle Dios el tentar y seducir a los hombres”. Sobre este pasaje dice Nácar-Colunga: “Estas metáforas tienen, sin duda, un origen anterior. Así, por ejemplo, los egipcios y babilonios decían que los espíritus malos gustaban de morar en los desiertos”. También los judíos creían que el desierto estaba poblado de demonios: los Seirim (cf. Levítico 17,7; 2 Crónicas 11,15; Isaías 13,21; 34,14) y Asasel (Levítico 16,8, texto hebreo). El mismo Jesucristo habla de los “lugares áridos”, por los cuales andan los espíritus inmundos (Mateo 12,43). Cf. Baruc 4,35; Apocalipsis 18,2.

4. Véase 6,18 y nota. Hay aquí un ejemplo de tan alta belleza, y un acto de tal valor sobrenatural, que hará meditar a muchos futuros esposos sobre el verdadero privilegio que significaría imitarlo. No es pagar demasiado caro un recuerdo sublime para toda la vida y una verdadera garantía de felicidad conyugal.

5 ss. ¡Ojalá puedan decir lo mismo todos los cristianos! La Iglesia tiene una bellísima Misa de Esponsales, en la cual implora sobre los contrayentes las más preciosas bendiciones de Dios para ellos y su posteridad, usando varios textos de este sagrado libro. Desgraciadamente son muy pocos los que aprovechan este privilegio, y prefieren casarse sin misa, por la tarde, o por la noche. En esos actos, sin oración de los contrayentes ni de los demás por ellos, suele profanarse el matrimonio convirtiéndolo en un asunto exclusivamente mundano. ¿Cómo se quiere luego que Dios bendiga los hogares?

19. Introito de la Misa de Esponsales. Véase 7,15; 9,11.

21. Los versículos 21 y 22 no se leen en la versión griega.

TOBÍAS 9

2. Tal es el concepto que inspira la llamada Esclavitud de María según San Luis María Grignion de Montfort: una entrega total y amorosa de todo nuestro ser que, por medio de Ella, se consagra a Jesucristo, Sabiduría Encarnada, para gloria del Padre.

3. Rages es la ciudad de Gabelo. De aquí se infiere que Ragüel vivía en Ecbátana, y no en Rages, como dice la versión latina (3,7; 6,6).

8. Los versículos 8-12 faltan en el griego.

9-11. Vemos aquí un hermoso ejemplo de bendición paterna, hoy día desgraciadamente tan olvidada. “La bendición del padre afirma las casas de los hijos” (Eclesiástico 3,11). Véase Génesis 27,28 s.; 49,1 ss. y notas.

 

TOBÍAS 10

 

1 ss. Pintura llena de vivo realismo. ¿Quién no ha pasado las mismas inquietudes? Pero la fe de Tobías triunfa de ellas.

11. Véase 5,21; 5,27; Judit 13,2; Daniel 3,95; 2 Macabeos 11,8-10. Es preciso no perder de vista la presencia del Ángel Custodio que, por orden de Dios, nos guarda en el camino de la vida. Debemos agradecerle por sus desvelos, y no entristecerle con nuestros pecados. Los ángeles de la paz, dice Isaías, llorarán amargamente (Isaías 33,7).

13. Estas pocas palabras son todo un compendio de las obligaciones propias de una mujer casada. (Véase el Catecismo Romano II, 8, 27.)

TOBÍAS 11

1. El largo viaje debió durar alrededor de 22 días. Harán, o Carán, ciudad distinta de la de Abraham (Génesis 11,31; 27,43). Algunos códices traen otro nombre.

5. Así nos espera Dios, según lo revela Jesús en Lucas 15,20. Véase 10,7.

7. Para Dios las primicias de nuestros sentimientos. La oración del hijo fue premiada con la curación del padre.

9. Ni esto faltó en aquel cuadro de envidiable felicidad. Un fresco de las catacumbas representa a Tobías entrando a Nínive con la hiel del pez en la mano y el perro retozando de alegría.

13. La hiel del pez se empleaba como medicamento en las enfermedades de los ojos. Aquí, sin embargo, hemos de ver más que una simple curación natural, como explicamos en 6, 8. Bover-Cantera trae el texto del códice B, que difiere de la Vulgata, y en la nota pone la variante del códice S, que dice: “Sopló sobre sus ojos... y echó sobre él la medicina una y otra vez, y desescamó (= quitó las escamas de las cataratas) con entrambas manos de los lagrimales de los ojos”.

17. Véase Nehemías 9,33; Daniel 3,31; 9,7 ss., etc.

18. “Dios no niega ningún bien a los que caminan en la inocencia”, dice el Salmista (Salmo 83,13). Lo vemos en la historia de todos los Patriarcas.

20. Aquior; en los textos griegos Aciachar y Achicar. Había un Aquior quien ocupaba un puesto importante en la corte asiria. Se apoderó de él la leyenda oriental haciéndole protagonista de una novela. También en el libro de Judit aparece una persona que lleva el nombre de Aquior, y que pronuncia el gran discurso sobre la historia de Israel (Judit 5,5-25).

TOBÍAS 12

3. He aquí el oficio del Ángel de la guarda. Lo que San Rafael hizo visiblemente con el hijo de Tobías, eso mismo hacen de una manera invisible con nosotros los Ángeles Custodios (cf. 10,11 y nota). Como Tobías, vencido por el peso de la misericordia, así el sacerdote, después de recibir en la Misa el supremo don de Dios, su propio Hijo, exclama también: Quid retribuam? ¿Qué podré darte? Y el Padre celestial, que no necesita de nosotros (Salmos 15,2; 49, 813) nos contesta pidiéndonos lo único que le interesa, lo único que le falta: “Dame, hijo mío, tu corazón” (Proverbios 23, 26). Hoy podemos retribuir dignamente al Padre, gracias a la ofrenda de su Hijo, que le da una gloria infinita. Tal es lo que hacemos en la Misa, diciéndole, junto con el sacerdote, después de la consagración, que le ofrecemos como sacrificio lo que Él mismo nos dio (de tuis donis ac datis Hostiam). es decir: ese Hijo amadísimo, del cual recibe el Padre “todo honor y gloria”. Véase final del Canon y Mateo 3,17 y 17,5.

7. Los planes de los reyes necesitan un secreto impenetrable para no ser desbaratados. Las obras de Dios, empero, han de propalarse, porque su gloria consiste en la manifestación de su misericordia y su verdad. Por eso predicar es sinónimo de alabar. Véase Salmos 39,10-11; 70,15; 88,2; 49,14; Hebreos 13,15, etcétera.

9. Por limosna han de entenderse aquí todas las obras de misericordia. “Así como el fuego del infierno, dice San Cipriano, se apaga con el agua saludable del bautismo, así la llama del pecado se apaga con la limosna y las obras buenas”. “Las limosnas, dice San León Magno, borran los pecados, y preservan de la muerte y del infierno”. Véase 4,11 Mateo 25,34 ss.

10. Pensamiento que esconde una gran profundidad espiritual, pues muestra que nuestro Padre no nos ha prohibido cosas por hacer alarde de su poder, ni porque Él pierda nada con ellas, sino porque nos hacen daño (Salmo 24,8-9). Tal es la dolorosísima exclamación que brota del Corazón de Jesús en Juan 5,41 ss.

13. Véase Lucas 24,26; Juan 15,2-3; Romanos 5,3; Hebreos 12,6 y 8; Santiago 1,3; 1 Pedro 1,7. No hay grandes virtudes sin grandes pruebas. Si queremos triunfar es preciso luchar.

15. Uno de los siete: Cf. Apocalipsis 1,4; 5,6; 8,2.

19. Este manjar invisible es la visión beatifica de Dios Jueces 13,16; Salmo 16,15). En el cielo no habrá comida (Romanos 14,17) porque ésta es perecedera (1 Corintios 6,13; Juan 6,27). Véase también Juan 4,32-34, y las promesas de Jesús en Mateo 26,29; Lucas 22,16 y 18 y 30; 14,15; Apocalipsis 19,9.

TOBÍAS 13

1 ss. No podía faltar en la semblanza de Tobías la inspiración profética, rasgo característico de las figuras cumbres de Israel. Este cántico nos da una idea de la altura moral que alcanzaban los profetas israelitas, cuando “se remontaban sobre la esfera de sus experiencias personales para cantar las divinas alabanzas en nombre de toda la nación y escudriñar los destinos reservados a ésta en el porvenir de los tiempos mesiánicos” (Prado).

4. “El viejo Tobías nos explica aquí el sentido de nuestro «destierro», pues todos los que vivimos con Cristo somos semejantes a los desterrados; y destierro siempre significa una infinidad de sufrimientos hasta llegar a la patria celestial. Quedamos materialmente en el mundo aunque espiritualmente estamos separados de él. Quedamos en el mundo aun llevando hábito y viviendo detrás de los muros de un convento. Lo que nos distingue del mundo, es el espíritu, el espíritu de Cristo, el espíritu de amor” (Elpis).

5. La misericordia de Dios es ilimitada: “Alabad al Señor porque es bueno y porque es eterna su misericordia” (Salmo 135,1). Es éste el elogio más repetido en toda la Escritura, por donde vemos que ninguna otra alabanza es más grata a Dios que ésta que se refiere a su Corazón de Padre. “¿Qué es el pecado ante la misericordia de Dios? Una telaraña que desaparece para siempre al soplo del viento” (San Crisóstomo). Véase Santiago 5,8; 1 Pedro 4,8.

9. Véase lo que dice María Santísima en Lucas 1,47. Como el Magníficat y como Jonás 2,2 ss., este admirable cántico está lleno de textos tomados de los Salmos.

11. Te ha castigado: Otra lección: te castigará. Es ésta una profecía que se cumplió cien años después en la destrucción de Jerusalén por Nabucodonosor y en la deportación de los judíos a Babilonia, y sobre todo en su nueva destrucción por Tito (el año 70 después de Cristo). Jesús la profetizó también en Mateo 24, juntamente con su Parusía o segunda venida al fin de los tiempos.

12 ss. Otra profecía, que se refiere a la restauración. Sobre ella dice Fillion: “Es notable –y en esto hay otro parecido con el Magníficat– que Tobías habla muy poco del favor personal que él había recibido de lo alto; casi inmediatamente generaliza y, de las misericordias divinas hechas a su propia persona, pasa a aquellas de las que todo Israel debía ser objeto. Este hermoso poema va, pues, mucho más allá del tiempo presente: predice y describe el glorioso futuro del pueblo de Dios, al que la penitencia habrá transformado”. Véase Romanos 11,25-26. Morada: el templo de Jerusalén.

13. Cf. Isaías 60,1-9; 49,17-26; Ezequiel 37,21-28, etc.

14. Véase 14,8-9; Salmos 67,30; 101,16-17; Isaías 54,15; 55,5; 60,1-6; 61,5; Ezequiel 36,23; 37,28; Miqueas 4,2; Zacarías 8,13 y 22, etc.

16. Cf. Génesis 12,3; 27,29; Números 24,9; Salmo 121,6.

19. Habla proféticamente de sucesos futuros como si ya hubieran sucedido. Se refiere al triunfo final de la Misericordia de Dios sobre su pueblo incrédulo, tal como nos lo muestra San Pablo (Romanos 11,31 ss.).

21. Cf. Isaías 54,11-12. Véase en Apocalipsis 21 la descripción de la Jerusalén celestial.

TOBÍAS 14

4. Otra versión: “Y cuánto más progresaba en el temor de Dios, más gozaba de la paz”. ¡Qué programa ideal para una ancianidad feliz! Véase el Salmo 70.

7. El edicto de Ciro permitió a los judíos reedificar el Templo (Crónicas 1,1), pero volvieron a caer en la iniquidad y el Templo fue nuevamente destruido, quedando sin cumplirse las promesas de los profetas. Cf. 13,12; Nehemías 9,36 ss.; Ezequiel 43,7-9 ss.; 37,26-28; 20,40 ss., etc.

8 s. Véase 13,14. Profecía acerca de la vocación de los gentiles y del triunfo final de la Iglesia después de la conversión de Israel (Romanos 11,25 ss.) y de la destrucción del Anticristo (2 Tesalonicenses 2,8; Apocalipsis 19,11 ss.). Sobre esto dice Santo Tomás: “Después de la muerte del Anticristo habrá para la Iglesia doble motivo de consolación, a saber: la paz y la multiplicación de la fe. pues entonces todos los judíos se convertirán a la fe de Cristo”.

16. ¡Le sepultaron con alegría! Es el digno coronamiento de esta maravillosa historia de felicidad doméstica.