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SOFONÍAS
Sofonías, contemporáneo de Habacuc, descendiente directo, según parece decirlo él mismo, del santo rey Exequías (cf. 1, 1), profetizó durante el reinado de Josías (638-608), probablemente antes o en el curso de la reforma del culto que llevó a cabo este otro santo rey.
El profeta se dirige contra la idolatría y la injusticia reinantes en Judá, no obstante el aparente despertar de la piedad traída por aquella reforma, y anuncia, como Habacuc, la próxima desolación del país por los enemigos. Luego vaticina contra los pueblos paganos, en primer lugar los filisteos y asirios, y termina, como casi todos los profetas, prediciendo la salud mesiánica con palabras que denotan un asombroso amor de Dios por Israel.
La Iglesia celebra la memoria de Sofonías (el 3 de diciembre) como lo hace con los demás profetas y grandes santos del Antiguo Testamento. Así los llama Croisset, quien presenta, por ejemplo, sólo en el Santoral de julio: el día 19 a Aarón, el 4 a Oseas y Ageo, el 6 a Isaías, el 13 a Joel y Esdras, el 20 a Elías (a quien los Carmelitas dedican como a Patriarca oficio de primera clase con octava por concesión de Gregorio XIII y Sixto V), el 21 a Daniel, etc. Sin embargo, ninguno de ellos, fuera de Elías y los Macabeos (19 de agosto) tiene misa.
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SOFONÍAS 1
1. La genealogía de Sofonías es la más larga de todos los profetas, quizá para hacerla remontar hasta Ezequías, lo que ha inducido a algunos a creer que se trata del rey del mismo nombre (721-693).
2 s. Es el preludio de las grandes amenazas contra Jerusalén y el reino de Judá. Los escándalos: los ídolos.
4. Los vestigios de Baal: He aquí la causa de la ira de Dios: la idolatría a manera de los cananeos, que adoraban a Baal y Astarté como personificaciones de la fertilidad de la naturaleza, practicando su culto en los lugares altos, contra los cuales se dirigieron durante varios años las reformas religiosas de los reyes piadosos, especialmente las de Ezequías y Josías.
5. Milicia del cielo se llaman los astros a los cuales se ofrecían inciensos sobre los terrados (Jeremías 19, 13). El jurar por Milcom es síntoma de la diabólica mezcla del culto de Dios con la adoración de los ídolos, que es lo que a Él indigna más que nada. Milcom era el dios nacional de los ammonitas, cuyo culto inhumano se practicaba también en Jerusalén (III Reyes 11, 5 y 7). Cf. Jeremías 49, 3; Amós 1, 15 y nota.
7. El día de Yahvé: el día del juicio (cf. versículos 14-15; Isaías 2, 12 y nota; Joel 1, 15; Abdías 15, etc.). Yahvé convida a los pueblos al trágico festín. La víctima es Judá. Los convidados han sido santificados, esto es, preparados ritualmente.
8. Se visten como extranjeros: Evidente indicio de que también su corazón se ha alejado de la religión de los padres (cf. Isaías 2, 6 ss. y nota). El mayor desprecio a Dios, que eligió a Israel y la llenó de privilegios, era envidiar a los paganos. De ahí vino siempre la corrupción, la idolatría y la degeneración de Israel, y hasta el rey Salomón cayó por causa de las mujeres extranjeras. En la moda se manifiesta el espíritu, como lo vemos palpablemente en la de hoy. Véase Ezequiel 13, 18 s. y nota. En sentido espiritual el vestido extraño es la hipocresía. El hipócrita busca cómo disfrazarse, mas “ay del que es de corazón doble” (Eclesiástico 2, 14); al ojo de Dios no escapará. Cf. Isaías 29, 15; Mateo capítulo 23; Juan 1, 47 y nota.
9. Saltan sobre el umbral: Así entraban los filisteos en su templo de Dagón. De ahí vino quizá la costumbre supersticiosa de no pisar el umbral de la casa, costumbre divulgada hasta entre los pueblos modernos. La Vulgata vierte: entran por los umbrales: Esta versión adoptada aquí por San Jerónimo parecería poner de relieve “la insolencia con que los grandes penetraban en el templo de Jehovah, para ofrecer sacrificios cuya materia provenía de la violencia y del robo” (Fillion).
10 s. La puerta de los Peces se hallaba en la parte septentrional de Jerusalén. Por Segunda ha de entenderse un barrio nuevo, Los collados asimismo significan puntos topográficos de Jerusalén. Mortero: nombre de otro barrio de Jerusalén. Los traficantes: literalmente: el pueblo de los cananeos. Cf. Prov. 31, 24 y nota; Oseas 12, 7. Todos los que pesan plata: Vulgata: los envueltos en plata. Terrible alusión a los ricos de Jerusalén, que recuerda la de Santiago 5, 1 ss. Ellos, en primer lugar, han de experimentar la catástrofe, particularmente los negociantes. Cf. Zacarías 14, 21.
12. Sentados sobre sus heces, es decir, los grandes y opulentos que reposan seguros como el licor sobre las heces de las cuales toma color y fuerza. Véase Jeremías 48, 11-12. Es la más ofensiva blasfemia para el Dios vivo, sin él cual “no cae un pajarillo”, para el Dios celoso que reclama amor “de todo el corazón” y exige que nos decidamos “por Él o contra Él”, el mirarlo así como a un ente pasivo e inútil, que no hace bien ni mal.
13. Véase Deuteronomio 28, 30; Amos 5, 11; Miqueas 6, 15.
15 ss. El día de ira es, como el día grande (versículo 14), día de juicio para Jerusalén (cf. 3, 1), como en 3, 8 ss. lo será para las naciones, o sea los gentiles. En este pasaje se inspiró el autor del “Dies irae”. Las enérgicas expresiones que el profeta emplea aquí y en los versículos siguientes, muestran que el juicio ejecutado en Jerusalén es figura del juicio general de las naciones, así como en el capitulo 24 de San Mateo Jesús habla al mismo tiempo de la ruina de Jerusalén y de lo que ocurrirá en su segunda Venida.
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SOFONÍAS 2
2. Antes que se ejecute el decreto: antes que se realice el divino decreto de castigaros, y se produzca como efecto aquel día de ira.
3. Es como si hablase Jesús. Cf. el Sermón de la Montaña (Mateo 5 ss.). Sofonías señala el único recurso para los que quieren evitar la ira del Señor.
4. Este vaticinio contiene amenazas contra las ciudades de los filisteos que oprimían a Judá desde los tiempos de los Jueces y ayudaban siempre a los enemigos del pueblo escogido.
5. La costa del mar: la costa del Mediterráneo El pueblo de los cereteos (Vulgata: el pueblo de perdición), es decir, cretenses; pues los filisteos vinieron de Creta o Caftor (Deuteronomio 2, 23; I Rey 30, 14 ver notas). Cf. Ezequiel 25, 16.
7. El resto de los judíos que volviere de la cautividad, ocupará el país de los filisteos (cf. Isaías 14. 28 ss.). Este vaticinio se cumplió en los tiempos de los Macabeos, en forma transitoria, y como figura los grandes anuncios que el profeta hace luego a los restos de Israel. Cf. 3, 13 ss.; Abdías 19.
8 ss. Los moabitas y ammonitas se engrandecieron a costa de los israelitas penetrando en los territorios de las tribus de Rubén, Gad y Manasés que habitaban en Transjordania. Véase Isaías capítulos 15 y 16; Jeremías 48, 25 as.; Ezequiel 25, 3 ss.
11. Análogas promesas mesiánicas se hallan en Miqueas 4, l ss.; Zacarías 14, 8 ss.; Mal. 1, 11. Cf. Isaías 2, 2 ss.
12. Etiopía representaba en aquel tiempo también a Egipto. El vaticinio se cumplió bajo Cambises rey de los persas en el año 525. Cf. Ezequiel 30, 1 ss.
13. Nínive: Así reza el texto hebreo y la versión griega de los Setenta. La Vulgata dice: la hermosa. Asiria estaba todavía en el apogeo de su poder, pero poco después fue destruida por los babilonios. Cf. Isaías capítulo 10 y la profecía de Nahúm, toda referente a la ruina final. de la capital asiria, figura de los enemigos del pueblo de Dios.
14. Véase la. 13, 20-22; 34, 11.
15. Véase Isaías 23, 7; 32, 13; 47, 8 ss.; Jeremías 19, 8; Miqueas 6. 16.
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SOFONÍAS 3
1. Llega el juicio a Jerusalén, que tantas veces ha provocado la ira de Dios y tan a menudo fue rescatada por la mano fuerte del Señor, sin convertirse. Jesucristo repite la queja del profeta (versículo 2) y dice a los jefes de la Sinagoga: “Vosotros no lo habéis querido.” Véase Mateo 23, 37 y Lucas 13, 34. Cf. Lucas 19, 42-44 y notas. En la Vulgata reza este verso: ¡Ay de ti, ciudad rebelde, y rescatada, oh paloma!
3. Véase Ezequiel 22, 27; Miqueas 3, 1 y 11, etc.
4. Véase Ezequiel 22, 28; Oseas 4, 6; Miqueas 3, 11, etc.
5. Cada mañana: cada día manifiesta el Señor su voluntad por su Ley y por boca de los profetas. Más aún, está presente en su santo Templo.
6 s. ¡Admiremos la paternal ternura de este lenguaje! Pero Jerusalén no escarmentó por los castigos que cayeron sobre las otras naciones. El juicio que viene sobre ella, es pues, justísimo. Véase 1 y nota.
8. Apostrofe del Señor a la ciudad impenitente. El día en que me levante para la presa. En efecto “si junta aquí a las naciones es precisamente para batirlas y para despojarlas” (Fillion). Cf. Zacarías 12, 1-9; Ezequiel capítulos 38 y 39 y notas.
9 ss. En lo que sigue reconocen los santos Padres comúnmente una profecía mesiánica. Jesucristo mudará el semblante de la tierra. “Se hablará un nuevo lenguaje, puro y desconocido hasta entonces, con que todos con un mismo corazón y el mismo espíritu recibirán el yugo suave de la nueva Ley, invocando, adorando y alabando a un solo y verdadero Dios del cielo y de la tierra” (Scío). Algunos suponen aquí una restauración de la lengua universal que se confundió en Babel (véase Génesis 11, 1 y 9), lo que es poco probable, puesto que carecería de millares de palabras para designar los objetos de la cultura moderna.
10. Me traerán ofrendas: Véase Isaías 60, 5-6; Salmo 67, 30-32; Miqueas 4. I ss.
12. En aquel día salvará el Señor el resto del pueblo de Israel, para formar un nuevo reino de paz y santidad. Esta nota de humildad se halla en muchos pasajes como para mostrar que ello vendrá cuando el pueblo se halle en el colmo del abatimiento. Véase Salmo 17, 28; 89, 15; 101, 18 y nota; Isaías 48, 10.
13. Véase esta paz anunciada en Ezequiel 39, 25 ss. Cf. Ezequiel 38, 11 ss.
14 ss. Al final de este divino Libro, Sofonías pinta un cuadro de la edad áurea de Israel. No es más la Jerusalén rebelde; ni siquiera habrá malhechores, pues Dios los sacará de en medio de ella (versículo 18), sino la nueva Jerusalén, el Israel de Dios. En aquel día de perpetua felicidad, el mismo Dios celebrará las alabanzas de Sión y no dejará de amarla constantemente (versículo 17). después de librarla de todos sus enemigos. El Señor (versículo 15) “se manifestará como rey infinitamente poderoso, de suerte que no quedará en sus corazones ningún sentimiento de temor” (Fillion).
16. Nótese el extraordinario lirismo del amor que se manifiesta en este pasaje, como un eco de Isaías 35, 3 s.; 62, 11 ss., etc.
18. Texto dudoso: Se han propuesto muchas correcciones. La Vulgata vierte: Yo recogeré a los hombres vanos que se han apartado de la Ley, porque eran tuyos, para que no padezca más confusión a causa de ellos. Bover-Cantera: A los abatidos sin esperanto elimino de ti, pues se han convertido en oprobiosa carga. Fillion comenta: “Esto significa que en lo futuro ningún miembro del pueblo de Dios gemirá más en tierra extranjera, incapaz de asistir a las solemnidades religiosas que se celebraban en el Templo. En efecto, todos los crueles opresores habrán desaparecido. Cf. versículo 19.” Páramo anota: “Profecía de la conversión de todo el pueblo judaico a la fe de Jesucristo.” Véase Romanos 11, 25 ss.
19. “El día del Señor, que el profeta anuncia, será un juicio sobre todas las naciones, que recibirán su castigo mientras que Israel, purificado por el cautiverio, se convertirá a Yahvé que le recibirá. Entonces Sión cantará alegre, tanto más cuanto que ve el castigo de cuantos la maltrataron” (Nácar-Colunga). Véase Isaías 60, 12 ss.; Joel 3, 1 ss., etc. A la que cojeaba, etc.: Véase Miqueas 4, 6 s.; Isaías 54, 1 y nota; 62, 4. Gloria y nombradía: Es tomado de Deuteronomio 26, 19. Cf. Isaías 61, 7, etc.
20. El fin del cautiverio babilónico es tomado como punto de partida para la futura gloria de Israel. Cf. Salmo 13, 7; 84, 2; 125, 1 y 4; Isaías 11, 12; 27, 11 ss.; 56, 8; Jeremías 30, 18; Ezequiel 28. 25; 34, 13; 37, 21; 39, 25; Amós 9, 14, etc. Véase la Introducción al Libro del profeta Ageo. Ante vuestros ojos: es decir, de un modo manifiesto. En efecto, la libertad que aquí se anuncia sólo será adquirida al precio de la muerte del Redentor (Hebreos 13, 20) y mediante su Resurrección (Hechos 3, 20-26; 13, 32-37 y notas).