INTRODUCCIÓN

El libro de Rut es como un suplemento de los Jueces y una introducción a los Reyes. Contiene la encantadora historia de una familia del tiempo de los Jueces. La moabita Rut, peregrina con su suegra Noemí desde el país de Moab a la patria de ésta y se casa con Booz, un rico pariente de su marido. Los dos, Booz y Rut, aparecen en la genealogía de Cristo (Mateo 1, 5).

No se sabe exactamente, cuándo se escribió esta preciosa historia del tiempo de los Jueces, que trata de los antepasados de David. Muy probable es la hipótesis de que fuera escrita en tiempos de éste, y se supone que su autor es aquel que escribió el primer libro de los Reyes, tal vez el profeta Samuel.

Nos ofrece un hermoso ejemplo de la divina Providencia que todo lo dispone y hace que concurran aún los menores sucesos al cumplimiento de sus mayores designios. Nos pone ante los ojos un modelo de singular piedad y religión, tanto en Rut como en su suegra Noemí, y nos deja ver en Booz, no sólo un modelo de israelita, sino también un miembro de la real estirpe, de la cual nació Nuestro Señor Jesucristo.

Puede verse en este librito también una recomendación del matrimonio levirático (Deuteronomio 25, 5), ya sea el levirato propiamente dicho, ya sea el levirato en sentido amplio, como es el de Booz con Rut.

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1. Los jueces: La Vulgata dice: un juez, o sea, uno de los jueces. Por aquí se ve que esta encantadora historia ha de ubicarse en tiempos de los Jueces, alrededor del año 1150 a. C., poco antes del período de los Reyes. Fue escrita bajo el reinado de David, pues el árbol genealógico que presenta el autor en 4, 18-20, termina con el rey David.

2. Efrateos: de Efrata, nombre antiguo de Betlehem (Belén). Cf. Génesis 35, 16-19; 48, 7; Miqueas 5, 2. Moab: país situado al este del Mar Muerto; su límite septentrional era en tiempo de Moisés el Antón; más tarde se extendió más hacia el norte.

4. Tomaron mujeres moabitas; lo cual estaba prohibido. Los moabitas no podían entrar en la comunidad del pueblo de Dios (Deuteronomio 23, 3). Este pasaje es un argumento en favor de la autoridad histórica de la narración. Ningún autor se habría atrevido a introducir a una mujer pagana y moabita como ejemplo de virtud y madre de David. Cf. Mateo 1, 5.

11. Siendo de distinta nación y religión, ellas no podrían casarse en la tierra de Noemí. Esta suegra ejemplar quiere examinar las verdaderas disposiciones de sus nueras y las trata con afecto maternal para que obren libremente.

14. Orfá se vuelve y recae sin duda en el paganismo. La fidelidad de Rut, que se queda no obstante los obstáculos, le depara toda suerte de bienes: perseverancia en la verdadera felicidad en el hogar, y el honor insuperable de ser abuela de Jesucristo, a pesar de no ser del pueblo escogido.

16. Rut, la moabita. no sólo profesa la verdadera fe en el verdadero Dios, sino que jura por el nombre de Él (versículo 17). Adonde tú vayas, iré yo. Como Rut, no cesaremos de decir a nuestro Salvador y divino Esposo: Donde Tú morares, moraré yo. Si Tú estás conmigo, esto me basta, pues Tú nos dices, como a San Pablo: “Mi gracia te basta” (II Corintios 12. 9).

20. Noemí: La Vulgata agrega el significado del nombre, para hacer resaltar el contraste con Mará. Noemí significa: Hermosa; Mará, Amarga.

21. En la Liturgia se aplican estas palabras a la Santísima Virgen cuando perdió su Hijo en el Calvario.

22. Por piedad filial y amor a su suegra, Rut dejó el país de Moab y todo lo que poseía. “Y mirad, ¡qué mérito fue el haber prestado ayuda y consuelo a la desamparada! Del linaje de Rut nació Jesucristo” (San Jerónimo, A Santa Paula).

RUT 2

2. El derecho de recoger las espigas sobrantes era, en la admirable Ley de Moisés, un privilegio de los extranjeros, huérfanos y viudas. Rut era las tres cosas a la vez (Levítico 19,9; 23,22; Deuteronomio 24,19).

3. Detrás de los segadores: Esta humildad de Rut, que se confirma en el versículo 13, fue sumamente agradable a Dios. El fue quien dispuso esta aparente casualidad, a saber: que el campo fuese de Booz, por donde vinieron a Rut las más grandes bendiciones temporales y eternas. Es lo que promete Jesús: que los últimos serán los primeros (Mateo 19, 30).

4. Esta fórmula de saludo, acostumbrada entre los israelitas, perdura aún hoy en Palestina. Nótese que es la misma que el Ángel usó para saludar a María (Lucas 1, 28). Es la que usa el celebrante del santo Sacrificio al decir “Dominus vobiscum”. Cf. la nota a Jueces. 19, 20 s.

7. Este descanso, etc.: San Jerónimo vierte: ni por un momento se ha vuelto a su casa; Bover-Cantera: sin permitirse ni un pequeño descanso.

10. ¿De dónde me viene?, etc.: Expresión usada por Santa Isabel en la Visitación de María (Lucas 1, 43).

14. La gente humilde solía comer el pan mojado en vinagre, costumbre que se observa aún hoy en diversos países del Oriente.

16. Delicadeza que caracteriza la caridad verdadera. Véase Eclesiástico 18, 17 s.; 29, 15; Mateo 6, 2-4.

17. El efa contenía 36,4 litros.

20. Uno de los que tienen la obligación del levirato, literalmente: uno de nuestros redentores. “Redentor”, en hebreo goël, se llamaba el pariente más cercano, el que estaba obligado a casarse con la viuda de su hermano si éste no dejaba hijos (Deuteronomio 25, 5-10). La realización se ve en el capítulo 4.

RUT 3

2. Avienta la cebada en la era: El suceso era éste: En la era yacía amontonado el grano mezclado con el tamo. Con el bieldo arrojaba Booz esta mezcla a lo alto contra el viento, él cual se llevaba el tamo, por ser más liviano, mientras el grano, por ser más pesado, caía en la era. Booz elige el tiempo de la noche, para aprovechar la brisa que todas las noches viene del mar. Cf. Mateo 3, 12.

4. Noemí sabía que Booz era uno de los parientes obligados a casarse con la viuda de su hijo (cf. 2, 20 y nota), pero sospechando que él, como hombre rico y de edad avanzada, no tomaría por esposa a una viuda pobre y extranjera, recurrió a esta ingenua y al mismo tiempo ingeniosa manera de recordarle su deber. Toda la escena que viene a continuación es un poema de incomparable pureza, que recuerda el caso de Abisag (III Reyes 1) y de Susana y del Cantar de los Cantares; casos que Dios nos ha puesto delante para que su Palabra infinitamente casta (Salmo 11, 7) limpie nuestras perversas intenciones y nos enseñe la rectitud interior. Todo es puro para los puros, dice San Pablo (Timoteo 1, 15).

9. Rut le pide con las palabras de mayor modestia que la reciba bajo su capa, es decir, su protección y que la tome por esposa para conservar el nombre de su pariente en Israel.

12. Booz, pensando que había otro pariente más cercano, decide averiguar el asunto, para después cumplir con su deber. Toda su conducta es un ejemplo de rectitud. Noemí pudo ignorar que hubiese otro pariente más cercano.

14. Rut tiene buen cuidado de retirarse antes de la luz del día, para evitar todo escándalo, que podría haber sido entonces gravísimo pecado, aunque ella no hubiera cometido ninguna mala acción. Es este un punto muy serio que un cristiano no debe ignorar según enseñan Jesús (Mateo 18, 6-7) y San Pablo (I Corintios 8, 13).

15. El manto es el velo grande con que las mujeres orientales se cubrían desde la cabeza hasta los pies.

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1. Fulano: Todos los que intervienen en esta historia son introducidos con su nombre, menos este villano, que rehusaba cumplir con el deber del levirato.

2. Diez hombres, como testigos del contrato que se iba a realizar.

5. Para resucitar el nombre del difunto, significa casarse con la viuda para dar un heredero al pariente muerto. El primogénito procedente del nuevo matrimonio recibía el nombre y la herencia del difunto (Deuteronomio 25, 6). Respecto de la preferencia de los parientes en la venta de los campos, véase Números 36, 3 ss.

11. Hermosa fórmula de felicitación para un futuro esposo.

13. San Ambrosio ve en Rut una figura de las naciones gentiles y en la incorporación de ella al pueblo de Dios una profecía de la vocación de los gentiles al redil de Cristo.

16. Noemí es modelo de abuela como antes lo fue de suegra. En la genealogía de Jesucristo se recuerdan los nombres aquí mencionados. Cf. Mateo 1, 3-6: Lucas 3, 32. Véase I Paralipómenos 2, 5 y 4, 1.