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INTRODUCCIÓN
El Libro de los Jueces contiene la historia del período transcurrido entre la muerte de Josué y la judicatura de Samuel, o sea, hasta la implantación de la monarquía.
Se llama Libro de los Jueces porque sus protagonistas desempeñaban el careo de jueces, que era idéntico con el cargo de gobernar y reinar, pues en todo el Antiguo Testamento juzgar es sinónimo de reinar. Fueron en realidad los caudillos del pueblo de Israel en el período indicado.
Dios solía llamarlos directamente en tiempos de suma necesidad, para que librasen a su pueblo de sus opresores. Una vez oprimidos los enemigos, seguían desempeñando, por regla general, las funciones de gobernantes, sea en su tribu, sea en todo el pueblo. Por eso, antes de formular juicio u opinión sobre la conducta de los Jueces de Israel, debemos tener muy presente que éstos fueron puestos por Dios, corno se ve en el discurso de San Pablo en la sinagoga de Antioquía de Pisidia (Hechos de los Apóstoles 13, 20), a fin de abstenernos de condenar lo que el mismo Dios dispuso.
El Libro de los Jueces se divide en tres partes. En la primera (1, 1 - 3, 6) se describe la situación política y religiosa que reinaba inmediatamente antes del período de los Jueces; la segunda parte (3, 7 - 16, 31) contiene la historia de los Jueces; la tercera (11 - 21) narra dos episodios que se refieren a la idolatría de los danitas y la corrupción de los benjaminitas, y que dan saludable idea de los extravíos de que somos capaces los hombres si nos guiamos por nuestros propios impulsos.
No conocemos el nombre del autor del libro. En general se cree que el profeta Samuel le dio la forma literaria que hoy tiene.
No es difícil establecer el tiempo de su composición. El autor da por supuesto el comienzo de la monarquía en Israel, la cual es considerada como un gran beneficio para el pueblo y goza todavía de gran prestigio. Todo esto prueba que el libro fue redactado en los primeros años del reinado de Saúl.
La enseñanza especial que deducimos del libro de los Jueces es demostrar que Dios siempre castiga a su pueblo cuando éste se aparta de su Ley, pero le suscita un libertador cada vez que se convierte o pide auxilio a su Dios.
No se ha aclarado aún la cronología del libro. Si sumamos los años atribuidos a cada Juez, salen como resultado 410 años. Ahora bien, todos los acontecimientos transcurridos entre el Éxodo de Egipto y el comienzo de la edificación del Templo bajo Salomón abarcan 480 años. Si de esos 480 años se quitan los 410 de los Jueces, quedan para los demás acontecimientos sólo 70 años, lo cual es imposible. La solución de esta dificultad consiste en admitir que algunos de los Jueces reinaron simultáneamente en diversas regiones del país.
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JUECES 1
1. Simeón tenía su herencia en medio del territorio de Judá, por lo cual era lógico que las dos tribus se ayudasen mutuamente.
6. Le cortaron los pulgares: Mutilación destinada a hacer al enemigo incapaz de luchar en la guerra.
7. Notable confesión y manifestación de su arrepentimiento. El episodio recuerda los referidos en Mateo 15, 27 y Lucas 16, 21.
8. La toma de la ciudad de Jerusalén, que se hallaba en el territorio de Benjamín, o no fue de larga duración, o solamente parcial, como se colige del versículo 21. Cf. 19, 11.
10. Véase Números 13, 23; Josué 15, 14.
14. Este la instigó. Así la Vulgata. Como ella bajase: Vulgata: como ella diese un suspiro. Cf. Josué 15, 18.
16. Cuñado de Moisés: Se refiere a Hobab, hijo de Jetró. Hobab y su familia se hablan incorporado al pueblo israelita (Números 10, 29). De los cineos descendieron los recabitas (Jeremías 35, 2 ss.). Cf. 4, 11; Números 10, 29; 24, 21; IV Reyes 10, 15 ss.; I Paralipómenos 2, 55. Ciudad de las Palmeras: según Deuteronomio 34, 3 y II Paralipómenos 28, 15: Jericó.
17. Anatema: Véase Levítico 27, 28 y nota. Horma: Véase Números 14, 45 y nota.
21. Los jebuseos se mantuvieron en Jerusalén hasta los tiempos de David (II Reyes 5, 6 ss.).
26. A tierra de los heteos, esto es fuera de Palestina. Los heteos habían erigido un gran reino en Asia Menor.
27 ss. El autor sagrado pone de relieve la desobediencia que cometieron los israelitas al no extirpar a los cananeos, lo cual fue para ellos, causa de las mayores miserias. El fin del autor es mostrar que los israelitas, siempre que desobedecían a Dios, caían en poder de sus enemigos.
34. De ahí la expedición de los danitas que se relata en el capítulo 18.
36. Acrabim: Véase Números 34, 4. Selá, más tarde llamada Petra, al sur del Mar Muerto.
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JUECES 2
1. El Ángel de Yahvé, es el mismo que condujo al pueblo a la tierra prometida y apareció a Josué (véase Josué 5, 14). Cf. Éxodo 13, 21 s.; 23, 20 y notas. De Gálgala, donde antes estaba el Arca de la Alianza.
3. Quedarán a vuestro lado, como enemigos. Cf. Números 33, 55; Josué 23, 13. Esta es la pedagogía de Dios con su pueblo; prueba, castiga y recompensa tal como lo hace un padre con su hijo. En el Antiguo Testamento Dios castigaba y recompensaba al pueblo colectivamente y con penas y bienes temporales, porque no hay otra posibilidad de retribución para un pueblo, puesto que solamente los individuos tienen vida eterna. La superioridad del Nuevo Testamento sobre el Antiguo consiste especialmente en que en el Nuevo están en primer plano la salud del alma y la vida eterna, a la cual ha de subordinarse todo lo demás. En esta prolongación de la vida hacia la eternidad no cuentan ya los pueblos, sino solamente los individuos.
12. He aquí el resumen de toda la historia de Israel: su infidelidad y luego el castigo; su arrepentimiento y después el perdón... hasta la nueva infidelidad. Véase Deuteronomio capítulo 28.
13. En lugar de Astartés dice el hebreo Astarot (plural de Astóret). Baal y Astarté eran divinidades cananeas. Baal significa “señor”, “dueño” y representa el principio masculino; Astarté, llamada también Aschera (“Feliz”, “Buena”), es el ídolo femenino. A Baal le erigían los cananeos piedras de culto (massebas); a Astarté, troncos o “árboles frondosos” (ascheras), que colocaban en los “lugares altos” en las cercanías de las ciudades (cf. 10, 6; I Reyes 7, 4; 12, 10, etc.). Con el tiempo hubo muchos Baales: un Baal de Tiro, del Hermón, de Fegor, un Baal-berit (“Baal del pacto”), un Baalzebub (Belcebú), etc.
16. Jueces es su nombre, no porque hubiesen establecido tribunales, sino porque libertaron a su pueblo, y así ejecutaron los juicios de Dios. Es de notar que juzgar y reinar significan en la Biblia una misma cosa: gobernar, dirigir los destinos de un pueblo o de una comunidad. Fueron en total 15 o 16 jueces, elegidos casi todos por el mismo Dios (cf. 3, 10; 6, 34; 13, 25). Dada la predilección Suya por los humildes (cf. Lucas 1, 51 ss.), no ha de extrañarnos la humilde condición de la cual procedieron esos tan famosos caudillos. El período de los Jueces duró unos 300 años; según otra cronología apenas 150.
22. A fin de probar: Ejemplo que nos muestra que las luchas de la vida terrenal tienen por objeto probarnos. Observa San Agustín: Si los israelitas hubieran permanecido fieles a Dios en medio de los enemigos que dejó para probarlos, la obediencia con que hubieran ejecutado sus órdenes los habría hecho dignos de que los librara de ellos enteramente. Pero las nuevas generaciones olvidaron las maravillas obradas por Dios en tiempos de Moisés y de Josué, y se entregaron a imitar a los paganos. No nos sorprenda esto, pues vemos que hoy, después de veinte siglos de Cristianismo, el mundo ha apostatado en gran parte, volviendo al paganismo, que revivió ya en el mal llamado Renacimiento (cf. II Tesalonicenses 2, 3).
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JUECES 3
1 s. Cf. 2, 22 y nota. Aquí se agrega un nuevo motivo: los cananeos tenían que enseñarles la guerra, ya que los israelitas no tenían experiencia estratégica.
7. Ascheras. Véase 2, 13 y nota.
8. Cusan Rasataim, tal vez Tuschratta, rey de Mitanni, que tenía su capital en la Mesopotamia septentrional. Dicho rey amenazaba a los israelitas, sea que penetrase en Palestina, o sea que atacase a los israelitas por medio de los residentes de su pueblo en Canaán. Algunos prefieren leer Edom, en vez de Aram, de modo que el nuevo enemigo vendría del sur.
10. Vino sobre él el espíritu de Yahvé; es decir, el Espíritu Santo. “En virtud del Espíritu, Otoniel hizo justicia. Gedeón se hizo poderoso frente a los enemigos, Jefté alcanzó la victoria, y Débora, siendo mujer, pudo dirigir la guerra. El mismo Sansón, mientras era bueno y no contristaba al Espíritu Santo, hacía cosas que sobrepujaban a toda tuerza humana” (San Cirilo de Jerusalén, Catequesis XVI). Cf. 6, 34; 11, 29; 13, 25; Números 27, 18 y nota.
13. Ciudad de las Palmeras: Jericó. Cf. 1, 16.
22. La conducta de Aod se justifica como la de Judit con Holofernes, por la voluntad de Dios que lo había suscitado, según se ve en el versículo 15. Así San Agustín y Santo Tomás. Véase también la expresión: “una palabra de parte de Dios” en versículo 20 y 28. De ninguna manera puede deducirse de aquí que cualquiera tiene derecho a matar a un soberano injusto: tal proposición fue condenada por el Concilio de Constanza. Véase Romanos 13, 1 ss. Estas cosas que en la Sagrada Biblia chocan a nuestro criterio, son pruebas preciosísimas para nuestra fe, la cual necesita ser probada como el oro en el fuego (I Pedro 1, 7).
24. Se cubre los pies: eufemismo que quiere decir “purgare ventrem”.
31. Con un aguijón de bueyes: La Vulgata vierte: con una reja de arado. El aguijón de bueyes tenía 2-3 metros de largo y remataba en forma de aguijón para acuciar a los bueyes, y en la otra en una azada que servía para limpiar el arado de la tierra que se le pegaba.
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JUECES 4
2. El nuevo opresor vino del norte. Hasor era una ciudad, que estaba al norte de Galilea, cerca del lago de Merom.
5. La profetisa Débora tenía su residencia entre Ramá (tribu de Benjamín) y Betel (tribu de Efraím), a 10-15 kilómetros al norte de Jerusalén. En la región de Galilea. Dios llamó simultáneamente, al cargo de juez a Barac, a quien Débora, por orden de Dios, mandó salir al encuentro de Jabín. El hecho de que Dios, encargara a una mujer para desempeñar el papel de juez, es, según los santos Padres, una muestra de cómo Dios elige lo flaco del mundo para confundir a los fuertes (I Corintios 1, 27). Tenemos casos semejantes en II Reyes 14, 2; 20, 16; IV Reyes 22, 14.
6. Kedes o Cades, situada en el extremo norte de Galilea. Cf. Josué 12, 22.
8. Si tú vienes conmigo, iré: “Barac había contado sagazmente con el efecto moral que semejante mujer produciría sobre las tropas. La mujer ocupa entre los semitas un lugar público muy secundario, pero a veces se adelanta en primera línea, y su eficacia es tanto mayor cuanto más desusada es su preeminencia” (Ricciotti, Historia de Israel, número 310). Los reyes asirios se enorgullecen en sus inscripciones de haber vencido a verdaderas conductoras de tribus. Cf. la historia de la reina de Sabá y de la reina Zenobia de Palmira.
11. Los hijos de Hobab vivían en el Sur (1, 16). Aquí se trata de un grupo que se había trasladado al Norte, a la llanura de Esdrelón. de donde extendió sus tiendas hasta la comarca de Jabín.
13. El torrente Kisón atraviesa la llanura de Esdrelón, la que separa a Samaría de Galilea.
21. Sobre Jael no hemos de juzgar según las leyes de nuestra lógica, pues lo que hizo fue obra de Dios según se ve en el versículo 23. Véase la nota al versículo 22 del capítulo 3 sobre Aod. Véase también el Salmo 82, 10, donde se recuerda este episodio como una hazaña de Dios en favor de su pueblo escogido. Jael es bendecida por el Espíritu Santo en el cántico de Débora (5, 24). San Agustín ve en Jael una figura de la Iglesia, destinada a destruir el reino del pecado por la fe en Jesucristo.
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JUECES 5
1. El cántico de Débora es de los más antiguos de la literatura hebrea, muy apreciado por su incomparable valor poético y como fuente de la historia israelita. Pasa revista a todas las tribus de Israel, menos tres. En los versículos 2-5 la poetisa nos invita a cantar las glorias de Yahvé, que una vez más se dignó salvar a su pueblo. El hombre se pregunta a veces: “¿Para qué esas historias y hazañas bélicas del Antiguo Testamento? Lo que buscamos en la Biblia es la doctrina”. A esta objeción responde el Cardenal Gomá: “La Biblia es el libro de la historia religiosa de la humanidad. Se la ha comparado a las aguas del océano, en las que se halla disuelta la sal en cantidad relativamente pequeña. Las aguas son las historias bíblicas; la sal es la doctrina que contienen. Dios no ha querido dar al hombre la verdad en forma de símbolo o de código dogmático: se ha acomodado más a la naturaleza de las multitudes –que, al fin, son poquísimos los selectos, y tratándose de las verdades de Dios todos somos multitud–. y las multitudes no suelen tener fuerzas de abstracción ni de comprensión para penetrar la verdad religiosa y lograr una visión del sistema que las comprende todas. La historia es como el punto visible que retiene y sensibiliza la verdad invisible; es el molde o turquesa en que se engarza la piedra preciosa de la enseñanza de la religión. Así adquiere mayor relieve, y no corre peligro de extraviarse o perderse” (Biblia y Predicación, página 116 s.).
4. Seir o Edom, al sudeste de Palestina. Los versículos 4 y 5 evocan la aparición de Dios en el Sinaí. Cf. Éxodo 19, 1; Deuteronomio 33, 2 y notas.
6 ss. Descripción de la opresión; faltaban caudillos que defendiesen al pueblo; y faltaban escudos y lanzas (versículo 8; cf. I Reyes 13, 19 y nota). En esa situación desesperada se levanta Débora “como madre de Israel” y despierta la conciencia y la responsabilidad de los príncipes.
10. Asnas blancas: Solamente las personas distinguidas cabalgaban sobre asnas blancas y se sentaban sobre alfombras.
14. Texto oscuro: San Jerónimo vierte: Saliendo de Efraím, los derrotó en Amalec, y después salió de Benjamín contra tus pueblos, oh Amalec. Bover-Cantera: Los de Efraím, que entre Amalec vivían, llegaron, y tras él con sus guerreros Benjamín. Nácar-Colunga: Los de Efraím los exterminaron en el valle. Detrás de ti (oh Débora), iba Benjamín con tu ejército. Crampón: De Efraím vinieron los que tienen su origen en Amalec; detrás de ti, Benjamín se ha unido a tus tropas. Ninguna de estas traducciones satisface plenamente. Débora alaba a las tribus que participaron en la lucha, y censura a los que no prestaron auxilio a sus hermanos, sobre todo a los hijos de Rubén, Gad, Dan y Aser (versículos 16 y 17). Maquir: la tribu de Manasés.
15. En los distritos de Rubén hubo grandes deliberaciones, es decir, Rubén no pudo decidirse a socorrer a los hermanos, porque temía con ello descuidar sus rebaños. La falta de idealismo y amor fraternal apresuró la decadencia de la tribu de Rubén, que pronto desaparece de la historia, a pesar de sus riquezas. Cf. Génesis 49, 3; Números 32, 3 y notas.
18. Lo mismo que Neftalí, etc. Vulgata: en el País de Merome.
19. Comienza a pintar la batalla que tuvo lugar en la llanura de Jesreel (Esdrelón), regada por el rio Kisón, hoy día Nahr el Mukatta.
20. Desde el cielo: Alusión a un fenómeno natural, tal vez una tormenta acompañada de relámpagos. Así lo explica Flavio Josefo. Cf. versículo 13; 4, 15.
21. El torrente viejo: San Jerónimo: el torrente Cadumim; tal vez otro nombre del Kisón. Nácar-Colunga traduce este versículo: El torrente de Kisón los arrastra; el torrente de Kisón pisa los cadáveres de los fuertes.
23. Maldición de una aldea de la tribu de Neftalí, que no quiso ayudar a los combatientes.
24 ss. Sobre Jael y su hazaña, véase 4, 21 y nota. “En esta descripción minuciosa se siente vibrar la tierna simpatía de Débora por la valiente beduina; el bélico ardor de su alma; su gozo por la muerte del tirano, que se complace en pintar menudamente con los más vivos colores, relamiéndose en cada uno de los mis insignificantes detalles” (Fernández, Flor. Bibl. XII, 10).
28 ss. Describe en tono sarcástico la conversación entre la madre de Sísara y las damas de su casa, las cuales le prometen rico botín en el mismo momento en que Sisara se revolcaba bajo el martillo de una mujer.
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JUECES 6
1. Los madianitas, lo mismo que los amalecitas y los hijos del Oriente (nómades árabes) (versículo 3), invadieron el país desde el este, pasando el Jordán y penetrando hasta la ciudad de Gaza, situada en la costa del Mediterráneo (versículo 4). Respecto de los madianitas véase la nota a 3, 8, donde aludimos a la probable identidad de los madianitas con el gran reino de los Mitanni. Estos tenían el centro de su imperio en el Norte de Mesopotamia y controlaban el comercio entre Mesopotamia y Egipto. El rey Tuschratta de Mitanni casó su hermana Giluchepa y su hija Taduchepa con los Faraones Amenofis III y Amenofis IV de Egipto.
11. El Ángel del Señor se llama en los versículos 14, 16 y 23, Dios (Yahvé). Cf. 2, 1; Éxodo 13, 21; 23, 20 y notas. Ofrá, situada en Transjordania, en la tribu de Manasés.
13. Si Yahvé está con nosotros: “Esto prueba, o por lo menos parece probar, que el Señor ha abandonado a Israel. ¡Qué diferencia entre el glorioso pasado (sus prodigios) y el presente tan trágico (mas ahora)!” (Fillion).
14. Con esta tu fuerza, que en realidad es la que le dará Dios, pues es Él quien lo envía y con él está (versículo 16). Nótese en este episodio la predilección de Dios por los débiles y humildes, que se manifiesta constantemente en la Historia sagrada, particularmente en la vocación de los profetas y caudillos. “Lo débil del mundo ha elegido Dios para confundir a los fuertes” (I Corintios 1, 27). Cf. 2, 16 nota.
18. Sublime escena que tiene la sencillez patriarcal de una égloga y la magnificencia de una revelación divina.
22. Según opinión común no podía quedar vivo el que había visto a Dios. Véase 13, 22; Génesis 32, 30; Éxodo 33, 20; Deuteronomio 5, 26.
25. La aschera: el ídolo de Astarté. Cf. 2, 12 ss. y nota. Como se ve, la idolatría cundía entre los mismos israelitas, incluso el padre de Gedeón, Joás, que tenía un altar dedicado a Baal.
32. Jerobaal significa: luche Baal (con Gedeón).
34. El Espíritu de Yahvé revistió a Gedeón. Es para que no olvidemos que todo lo verdaderamente grande es obra del divino Espíritu. Cf. 3, 10; Números 27, 18 y notas. La familia de Abiéser: los parientes de Gedeón (versículo 11).
36 ss. No hay en Gedeón desconfianza sino prudente humildad, como la de Moisés en Éxodo 3, 11. Así lo enseña San Pablo al citarlo entre los ejemplos de fe (Hebreos 11, 32). Para los santos Padres el vellocino mojado de rocío es una figura de la Encarnación del Verbo Eterno en el purísimo seno de la Santísima Virgen. En el mismo sentido lo toma la Liturgia. En el Salmo 71, 6 el vellocino de Gedeón es imagen de la felicidad del Reino mesiánico.
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JUECES 7
2. No sea que Israel se gloríe: Cf. Deuteronomio 8, 17; I Reyes 14, 6; Isaías 10, 13; I Corintios 1, 29. Es propio del hombre atribuirse a sus propias fuerzas lo que es obra de Dios. El ladrón más vil es el que roba a Dios la gloria. Por eso San Crisóstomo llama a la vanagloria madre del infierno (Homilía 17 in Epístola ad Romanos).
3. Los cobardes y medrosos podían eximirse del servicio militar, según Deuteronomio 20, 8. Cf. I Macabeos 3, 56. Asimismo podían retirarse los recién casados y los que acababan de plantar una vida o edificar una casa (Deuteronomio 20, 5-7): ¡Qué proceder tan extraño a nuestro concepto! Es para darnos una idea de la lucha espiritual; pues para combatir a Satanás, debemos desprendernos de nosotros mismos, desconfiar de nuestras fuerzas naturales y esperar el auxilio de la mano del Todopoderoso (Salmo 120, 1-2). La montaña de Galaad: región septentrional de Transjordania. Crampón lee: Gelboé (montaña situada al oeste del Jordán y más cerca del campo de batalla).
6. En sentir de muchos autores, este modo de beber el agua, sacándola del río sin doblar las rodillas, es señal de moderación y sobriedad y, por consiguiente, de valentía. Sin embargo, parece más apropiada la explicación de quienes ven en este episodio una manifestación de la predilección de Dios por los flacos y necios a los ojos del mundo (cf. versículo 2; 2, 16; 6, 14; I Corintios 1, 27). Los trescientos son los más inhábiles, que no saben siquiera cómo se bebe el agua. Con estos trescientos inhábiles. Dios quiere derrotar la inmensa multitud de los enemigos para mostrar con toda evidencia que Él es quien da la victoria. Cf. versículo 2 y nota.
10. ¡Qué detalle más delicado es esta paternal condescendencia de Dios para con un hombre a quien Él mismo había llamado fortísimo! Es que Él conoce nuestras debilidades y tiene muy presente que somos polvo (Salmo 102, 13-14).
13. El pan de cebada, alimento de los pobres, significa al pueblo de Israel despojado y desprovisto de todos los recursos. De esta interpretación del sueño Gedeón pudo deducir que el enemigo estaba amedrentado. La tienda por excelencia, o sea, la del comandante de las tropas.
22. “La victoria fue de Dios. Los medios empleados no eran otra cosa sino debilidad e insensatez humana” (cf. versículo 2 y 6 y notas). La trompeta simboliza, según los Padres, la palabra de Dios, lo mismo que las antorchas. Armados con la trompeta y la antorcha de la divina palabra ahuyentamos a Satanás.
24. Betbará, situada al Este de Jericó y cerca de la Betania transjordánica, en tiempos de Jesucristo, lugar de bautismo (Juan 1, 28).
25. Los dos lugares recibieron su nombre en recuerdo de la acción que aquí se narra. El Salmo 82 menciona en los versículos 10 y 12 estos sucesos de tan estupendo interés dramático y psicológico, que nuestra orgullosa incredulidad tiende a mirar tal vez como cosa ingenua y pueril.
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JUECES 8
2. Abiéser: la familia de Gedeón. Cf. 6, 34 y nota.
3. La cólera de los orgullosos efraimitas era motivada por las hazañas de Gedeón, quien pertenecía a la tribu de Manasés. La respuesta de Gedeón reconoce la superioridad de los efraimitas por medio de una comparación halagüeña para ellos. Así evita sabiamente el conflicto, poniendo en práctica lo que nos enseñan los Proverbios: “La respuesta suave quebranta la ira” (Proverbios 15, 1). y San Pablo: “No te dejes vencer por el mal, sino domina al mal con el bien” (Romanos 10, 21).
5 ss. Sucot y Fanuel, situadas al margen del rio Yaboc en Transjordania. Torpe respuesta ésta que nos enseña a no contar con los hombres. La gravedad de esta conducta crece inmensamente, dado el carácter divino de la misión de Gedeón, quien había prestado inapreciables servicios a todo el pueblo.
16. Este castigo de los traidores de su propio pueblo, por más duro que nos parezca, corresponde a las costumbres de entonces. Cf. Isaías 9, 4.
17. El idólatra Jeroboam la reedificó (III Reyes 12, 25). Cf. Génesis 32, 30 s.
23. Encontramos aquí la primera tentativa de arrancar a Dios la autoridad de Rey que tenía sobre Israel, reemplazándola por una realeza humana. Gedeón no aceptó, sino que guardando la humilde actitud de un fiel servidor de Dios, dijo a los que le ofrecían la corona: “Sea Yahvé quien reine sobre vosotros”. Cf. I Reyes 8, S ss.; 10, 19; Isaías 33, 22.
26. 1.700 siclos: unos 14 kg.; según el patrón pesado, el doble.
27. Por este efod parece entenderse un objeto de culto, y no el ornamento sacerdotal, del cual nos habla Éxodo 28, 5 ss. No se dice que Gedeón cometiera idolatría, pero sí que este efod fue poco a poco causa de la ruina de su casa. Muchos interpretes modernos creen que Gedeón sólo se hizo un vestido llamado efod; sin embargo, no puede entrar en un ornamento tanto oro (14 o 28 kg. según versículo 26).
29. Jerobaal, hijo de Joás: Gedeón. Cf. 6. 32.
30. La explicación de esto la da el mismo Jesús: la monogamia y fidelidad conyugal fue la ley desde el principio, pero Moisés fue tolerante con su pueblo a causa de su dureza de corazón (Mateo 19, 8). Es simplemente uno de los misterios de misericordia, que nos hacen más admirable a Dios en cuanto que El excede en bondad a todo lo que podemos comprender. Así es también en Génesis 8, 21 y en Romanos 8, 21 y 11, 32 ss., lo cual arranca a San Pablo las exclamaciones memorables que allí se leen.
32. San Pablo (Hebreos 11, 32) menciona a Gedeón juntamente con los hombres justos del Antiguo Testamento, por lo que no hay duda de que murió santamente. Gedeón es figura de Cristo en lo humilde y oculto de su juventud, en el triunfo sobre todos sus enemigos y en la ingratitud con que le trató su propio pueblo.
33. Fornicar tras los Baales es sinónimo de idolatría. Baal-Berit significa Señor de la alianza. Los cananeos lo veneraban como protector de los pactos.
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JUECES 9
4. Baal-Berit: Véase 8, 33 y nota.
6. Junto al terebinto del santuario: Vulgata: junto a la encina; Bover-Cantera: junto a la encina de la massebah (piedra de culto); Nácar-Colunga: junto al terebinto de Musab; Crampón: junto al terebinto del monumento. Cf. Josué 24, 26. Lo que Gedeón rechazó (cf. 8, 23 y nota), por ser fiel a Yahvé, aceptó un hijo suyo infiel, Abimelec, bajo la protección de Baal-Berit. Estableció un pequeño reino, con Siquem como capital y Zebul como prefecto (versículo 30), mientras él mismo hacia correrías en el país. Bet-Meló: probablemente un tugar fortificado, el alcázar, la ciudadela.
7. Garizim: monte a cuyo pie está Siquem, célebre por la conversación de Jesús con la samaritana (Juan 4).
8 ss. He aquí la primera parábola de la Biblia tan rica en este género de literatura. La parábola de la zarza y los árboles, aplicada a Abimelec y los Siquemitas, quiere demostrar la estupidez de éstos. El olivo, la higuera y la vid simbolizan a la gente sensata; la zarza, por el contrario, es imagen del cruel y ambicioso Abimelec, cuya realeza se inspiraba solamente en el orgullo y no era más que una farsa.
23. Envió Dios un espíritu maligno: Vulgata: Dios envió un espíritu pésimo. Llama la atención el que Dios envíe un espíritu maligno. Es para enseñarnos que también los ángeles malos son sus instrumentos y le obedecen. Léase al respecto el episodio del profeta Miqueas en III Reyes 12, 20 ss. y el de I Reyes 16, 14, donde vemos a los espíritus malignos en igual misión. Algunos creyeron deber salvar la santidad de Dios agregando a los textos citados algunas palabras justificadoras, pero no es necesario buscar excusas, pues lo que Él hace, es indefectiblemente bueno y recto y si no lo reconocemos, es porque nuestro ojo es malo, y no ve cómo Dios somete los designios de los hombres a Sus designios eternos (Génesis 50, 19-20). Cf. la tentación de Job (1, 12; 2, 6); el endurecimiento del corazón del Faraón (Éxodo 9, 12; 10, 20; 11, 10) y pasajes semejantes, como por ejemplo: Jueces 14, 4 y 19; Éxodo 20, 25, etc. Cf. Éxodo 4, 21 y nota.
28. Sobre Hemor, padre de Siquem. véase Génesis 33, 19; 34, 2. Gáal estimula a los orgullosos siquemitas que en otros tiempos desempeñaban un gran papel en la historia del país y ahora se ven tratados como esclavos.
37. Del ombligo del país; por tal se entiende quizás el monte Garizim o el monte Ebal, ambos cercanos a Siquem y ambos de cumbre redondeada. La idea del ombligo de la tierra era muy común entre los pueblos antiguos. En América, p. ej. los Incas consideraban como ombligo a la ciudad del Cuzco (Cuzco significa ombligo).
45. El sembrar sal sobre las ruinas simboliza la desolación completa, porque la sal destruye toda vegetación.
46. El-Berit, es decir, Baal-Berit, el dios de las alianzas. Cf. 8, 33 y nota.
53. La piedra superior de un molino: El molino de mano se componía de dos piedras; la inferior era fija, la superior móvil y provista de un asidero para darle vuelta.
54. Lo mismo pidió Saúl a su escudero (I Reyes31, 4).
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JUECES 10
1. Hijo de Dodó: Vulgata: tío de Abimelec. “De Tola, originario de Isacar, pero morador de los montes de Efraím, no se cuenta ninguna hazaña guerrera; tal vez fue un hombre bueno e inteligente, que como árbitro administraba justicia, a la manera de Débora, bajo una palmera, entre Betel y Ramá (4. 5)”. Nácar-Colunga.
6. Baales y Astartés: Véase 2, 13 y nota.
7. Los filisteos habitaban a lo largo del Mediterráneo entre Jafa (Joppe) y Gaza; los ammonitas al otro lado del Jordán en la parte meridional de Transjordania.
16. He aquí un resumen de la historia de Dios y de su pueblo: apenas éste demostraba arrepentimiento, el Señor se apresuraba a perdonarlo todo. Tal es el corazón paternal de Dios que Jesús quiso revelarnos en la parábola del Hijo pródigo (Lucas 15, 11 ss.). Véase el caso de David (11 Reyes 12, 13).
17. El teatro de esta guerra fue Galaad, país transjordánico, situado entre los ríos Yarmuc y Yaboc.
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JUECES 11
3. La tierra de Tob se halla al norte de Galaad, en la región de las fuentes del Jordán. Jefté se retiró a esa región y se hizo famoso por sus expediciones contra los hijos del desierto. De ahí que los ancianos de la tribu le ofrezcan el cargo de jefe en la guerra contra los ammonitas (versículo 5).
11. Delante de Yahvé en Masfá: Parece que en Masfá de Galaad, ciudad de refugio, adscripta a los levitas, se hallaba un santuario del Señor, parecido al que Gedeón tenía en Ofrá. No ha de sorprendemos que en tiempos de los Jueces el culto no estuviera todavía centralizado en un solo santuario como lo mandaba la Ley. Algunos opinan que la expresión: “delante del Señor”, no ha de tomarse en sentido literal, sino que significa solamente el juramento que prestaron ambos partidos. La elección de Jefté fue voluntad del Señor, no obstante lo dispuesto en la Ley sobre los hijos bastardos (Deuteronomio 23, 2). El mismo Dios que puso la ley pudo quitarla, porque Él no está sometido a ninguna norma fuera de su divina y siempre santísima voluntad. Véase 9, 23 y nota; Santiago 4, 12.
14 ss. Las razones que Jefté alega para convencer al rey enemigo, están completamente de acuerdo con lo que se relata cómo disposición de Dios en los Libros de Moisés. Fuera de esto, Jefté reclama para su pueblo el título que nace de la prescripción, porque según el testimonio de la historia, el país había estado en poder de los israelitas durante los últimos 300 años (versículo 26).
24. Camos, ídolo principal de los moabitas (Números 21, 29; Jeremías 48, 46).
29. Vino el Espíritu de Yahvé sobre Jefté: Lo mismo se dice de Otoniel (3, 10); Gedeón (6, 34) y Sansón (13, 15). No eran, pues, aventureros los que libraban a Israel, sino hombres ungidos por el Espíritu Santo, como Josué, Saúl y David. Cf. Números 11, 25 ss.; 27, 18 y notas.
31 ss. El voto fue imprudente y “necio” (San Jerónimo). No podemos dudar de la buena intención del voto de Jefté, pues San Pablo alaba su fe en Hebreos 11, 32-33. En cuanto al cumplimiento, nada se dice de que haya consistido en quitarle la vida a su hija. Sin embargo, muchos Padres y expositores modernos opinan que Jefté inmoló realmente a su hija como holocausto al Señor. Contra la interpretación literal se aduce principalmente el versículo 29, que dice que el Espíritu de Dios se derramó sobre Jefté. A este respecto observa Schuster-Holzammer: “El Espíritu del Señor vino sobre él sólo para liberar a su pueblo, y no le preservaba –como no preservó a Gedeón, Sansón. David, etc.– de los pecados personales, de la ignorancia e irreflexión, ni le elevaba sobre las ideas erróneas y costumbres depravadas de aquel tiempo, ni sobre todo aquello que pudo quedarle de los años de merodeador... Acaso se dejara arrastrar inconscientemente por el ejemplo de los pueblos paganos vecinos, los cuales ofrecían a las divinidades los seres más queridos cuando a ellos acudían en demanda de algo importante”. San Agustín ve en este sacrificio una figura de Cristo, ofrecida por el Padre celestial. “Si el padre no puede ser alabado, antes merece vituperio por el voto que ofreció, la hija es digna de loa por la grandeza de ánimo con que lo aceptó” (Fernández, Flor. Bibl. VI, p. 14). Llora, sí, su virginidad, porque en aquel tiempo no sabían valorarla. “Ella sacrificó la vida de los hijos que deseaba tener y a los cuales nunca podría dar a luz. Sacrificó su maternidad, y él sacrificó toda su alegría, todo su consuelo, la perpetuación de su linaje” (Elpis).
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JUECES 12
1. Se repite la queja que los efraimitas habían presentado a Gedeón (8, 1). El motivo del disgusto consistió en que los efraimitas se consideraban los más importantes y reclamaban para sí la prerrogativa del mando. Esta vez irritan a los galaaditas con un insulto, diciendo que no son más que esclavos fugitivos de las dos tribus de José (Efraím y Manasés). La guerra fue inevitable y terminó con la humillación de los altivos hermanos.
6. Los efraimitas no podían pronunciar la sh (sch); la pronunciaban como simple s, o, tal vez, como letra intermedia entre s y t (semejante a la thet griega). En las Vísperas Sicilianas la pronunciación de ceci traicionó a los franceses y en la reconquista de Chile el mayor Robles reconoció entre los prisioneros a los chilenos y “godos” por la pronunciación del nombre de Francisco.
7. San Pablo cuenta a Jefté entre los ejemplos de fe (Hebreos 11, 32 ss.).
9. ss. El gran número de hijos no es extraño en aquel tiempo en que la poligamia era tolerada. De ahí los setenta hijos de Gedeón, los treinta de Jaír, los cuarenta de Abdón. El cabalgar sobre pollinos era costumbre de los nobles. También a Jesús le tocó tal honor cuando le aclamaron rey el día de su entrada triunfante en Jerusalén (Lucas 19, 30 ss.).
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JUECES 13
1. Sansón, el último de los Jueces, tuvo por adversarios en sus empresas a los filisteos. “Todo hacía de los filisteos los enemigos adecuados de Israel desde los primeros momentos: diversidad de raza, de lengua, de religión, de civilización. El filisteo fue para Israel el «incircunciso» por excelencia, es decir, el ser humano inferior, bajo todos los aspectos. Pero sin duda ninguna en los hechos de armas, y probablemente también por lo que se refiere a la organización civil, los filisteos eran en un principio superiores a Israel. Muy expertos en el mar –que siempre desconocieron los israelitas–, de carácter aventurero, su ciencia guerrera, tenía la experiencia heredada de las islas egeas y del Asia Menor, de donde procedían” (Ricciotti, Historia de Israel, p. 263 s.).
5. En toda esta narración se ve que Sansón está predestinado a ser un hombre extraordinario, una bendición para su pueblo. Nació de madre estéril y vivió toda su vida en el estado sagrado de nazareo. El nazareato comprendía la consagración de una persona a Dios, ora por un espacio de tiempo, ora para siempre. El nazareo o nazareno tenía que dejar crecer sus cabellos y abstenerse de toda bebida alcohólica y de toda impureza legal. Aquí se formula el voto no por voluntad del nazareo mismo, sino por la madre, por orden del Señor. Cf. el voto de Ana, madre de Samuel, en I Reyes 1, 11. Véase Números 6, 1 ss.
15. Un cabrito para agasajo, porque hasta ahora no se ha dado cuenta de que es un Ángel del Señor aquel con quien habla. Después de enterarse de esto le ofreció el cabrito como sacrificio (versículo 19).
18. El Ángel es el mismo Señor, como en Génesis 32, 22 ss. Siendo él admirable: Así anunció Isaías (9, 6) a Cristo. Véase lo que San Pablo dice de Él en su segunda venida (II Tesalonicenses 1, 16). Cf. Éxodo 13, 20; 33, 20; Deuteronomio 5, 26; Jueces 6, 22.
25. El Espíritu de Yahvé: cf. 3, 10; 11, 29; 14, 4; Números 27, 18 y nota. Sansón estaba dotado de una fuerza extraordinaria que Dios le había concedido bajo la condición de que quedase fiel a las obligaciones del nazareato: no cortarse el cabello ni tomar bebidas embriagadoras. Tan pronto como abandona las obligaciones de su estado lo abandona esa fuerza extraordinaria (véase capítulo 16).
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JUECES 14
1. La figura de Sansón difiere de la de otros Jueces en varios aspectos. “No es el héroe que acaudilla al pueblo y le lleva a la victoria. Es él solo que realiza sus hazañas contra los filisteos, que oprimían a los israelitas del mediodía. Su fuerza extraordinaria estaba ligada a su consagración como nazareo, cuyo signo principal es el no tocar la navaja a la cabeza del consagrado, y la conservación, por tanto, de su cabellera. Cuando perdió ésta, perdió su fuerza. Y la causa de la pérdida fue el amor de las mujeres” (Nácar-Colunga).
4. Los matrimonios con los filisteos, aunque no estaban prohibidos explícitamente, no concordaban con el espíritu de la Ley (Éxodo 34, 16; Deuteronomio 7, 1 y 4), pues constituían un peligro para la religión de Israel. Pero, como se ve, en los tiempos de los Jueces muchos no conocían la Ley ni su espíritu. Por lo demás, “esto venía de Yahvé”, como dice el texto, es decir, “el Señor se aprovechaba de aquel capricho de Sansón y le daba ocasión para empezar la obra a que le tenía destinado” (Nácar-Colunga).
11. Los compañeros, o como los llama el Evangelio (Mateo 9, 15; Marcos 2, 19), “los amigos del esposo”, solían acompañar al novio en la fiesta nupcial, que entre los ricos duraba toda una semana. Ordinariamente las mujeres se juntaban en la casa de la novia y los hombres en la del novio, mientras cantores elogiaban la belleza de la desposada y las virtudes del novio. Llegada la noche venía el esposo con los compañeros para llevar a la esposa a su hogar. Algunas veces el esposo tardaba en venir, como en la parábola del Evangelio (Mateo 25, 1 ss.), y las amigas de la esposa se adormecían. Despertando del sueño acompañaban a los esposos, y al llegar a la casa del esposo empezaba de nuevo el festín.
14. Véase los versículos 8 y 9. Según San Agustín el león simboliza a Cristo, y el enjambre y el panal a la muchedumbre de los fieles.
18. Si no hubierais arado, etc.: Refrán, cuyo sentido es: lo que sabéis, no es de vuestra cosecha. Lo sabéis gracias a mis indicaciones.
19. Vino el espíritu de Yahvé sobre él, y le dio la fuerza necesaria para hacer ese estrago en las filas de los enemigos. Cf. 9, 23 y 13, 25 y notas.
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JUECES 15
4. Las zorras, lo mismo que los chacales, abundan en Palestina (Cantar de los Cantares 2, 15; Lamentaciones 5, 18; Ezequiel 13, 4; Salmo 62, 11). Dios pudo ponerlas fácilmente al alcance de Sansón. La historia antigua conoce ejemplos semejantes (Ovidio. Fasti 4. 681 ss. y Amiano Marcelino 18, 7). El efecto de la curiosa acción es que los animales asustados llevan el tizón encendido por los campos, incendiando de ese modo las mieses.
16. Cf. I Corintios 1, 27 s.; en el texto hebreo hay un juego de palabras entre asno y montón.
19. Hendió Dios la piedra hueca que hay en Lehí. La Vulgata vierte: El Señor abrió una muela en la quijada del asno. Esta fuente se veía aún en tiempo de San Jerónimo en las cercanías de Eleuterópolis, ciudad de la llanura filistea.
20. Juzgó a Israel; es decir, reinó en Israel, pero no en todo el país, sino solamente en una pequeña parte.
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JUECES 16
1. Lo que arruinó a Sansón no fue la falta de fe, pues nunca la perdió; fue más bien su amor apasionado y su falta de moralidad. El esforzado y valeroso varón, dice San Ambrosio, sofocó a un león, pero no pudo ahogar sus propias pasiones; rompió las ligaduras con que le ataran, mas no supo romper las de sus deseos carnales; pegó fuego a mieses ajenas, pero encendido él mismo en el fuego del falso amor perdió la cosecha de su virtud.
16. Este episodio que ha inspirado numerosas obras de arte constituye una elocuente lección moral. Sansón engañaba muchas veces a esa mujer para librarse de ella, pero ella con su diabólica insistencia acaba de vencer al héroe. La Escritura nos previene muchas veces contra la mala mujer, así en Eclesiástico 25, 17 ss.; 26, 10 ss. y elogia, en cambio, a la esposa que comparte, con el marido los cuidados de la familia (Proverbios 31, 10 ss.; Eclesiástico 26, 1 ss.). “Es una suerte dichosa la mujer buena; suerte que tocará al que teme a Dios, y será dada al hombre por sus buenas obras” (Eclesiástico 26, 3).
20. El Señor se retiró de Sansón, porque había abandonado el voto de nazareato. Su fortaleza no dependía de su santidad personal, sino de su consagración a Dios, cuya señal externa consistía en no cortarse los cabellos. Cf. 13, 5 y nota.
26. Déjame tocar las columnas: Sansón, dice San Agustín, es aquí figura de Cristo, que extendió sus brazos en la Cruz para aplastar a los demonios.
29. Los arqueólogos llaman este estilo de casas estilo de Creta, patria de los filisteos. El atrio de este tipo de edificio tenía dos columnas que estaban sobre los cimientos de piedra. Vacilando las columnas se desplomaba toda la casa.
30. Sansón recobró su antigua fortaleza no por haberle crecido de nuevo los cabellos, sino por su arrepentimiento y celo por la causa de Dios: “Al fin de su vida triunfó de sí mismo y mostró un valor invencible, despreciando y no temiendo la muerte” (San Ambrosio). Los teólogos, en su mayoría, no califican de suicidio esta última hazaña de Sansón; primero, porque obró con el auxilio de Dios; segundo, porque era juez y vengador de su pueblo; tercero, porque su intención no fue matarse a sí mismo, sino a sus enemigos. Cf. la hazaña de Eleazar en los tiempos de los Macabeos. Sansón, como libertador de su pueblo, es figura de Jesucristo: Ambos se llaman “nazareno” y ambos son anunciados por un ángel; Sansón se casó con una extranjera, Jesús se desposó con la Iglesia de las naciones; Sansón recibió escarnios en su desgracia, como Jesús en su Pasión; y por salvar a Israel entregó su vida extendiendo sus brazos entre dos columnas, como Jesús en la Cruz (Mons. Duguet).
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JUECES 17
3. Bendito seas de Yahvé, dice la piadosa madre, y al mismo tiempo gasta doscientos siclos de plata por una imagen que pronto se convertirá en un símbolo e instrumento de apostasía. Tenemos aquí un ejemplo de la táctica del diablo, que se disfraza como ángel de luz (II Corintios 11, 14) y aprovecha la piedad de la gente buena para inspirarles exageraciones piadosas, que son peores que la apostasía inmediata, pues desplazando el centro de la religión, trastornan la jerarquía de los valores y mezclan la superstición con la adoración del Dios verdadero. “Así veréis algunas personas que no se hartan de añadir imagen a imagen, y que no sino de tal o tal suerte y hechura, y que no estén puestas sino de tal y tal manera, de suerte que deleite al sentido; y la devoción del corazón es muy poca, y tanto asimiento tienen a esto como Micas en sus ídolos, o como Labán... La persona devota en lo invisible principalmente pone su devoción, y pocas imágenes ha menester” (San Juan de la Cruz, Subida al Monte Carmelo, III. 34).
5. Consagró; literalmente: le llenó las manos (cf. Éxodo 28, 41 y nota). Esta consagración sacerdotal se hace al margen de toda ley y sin encargo especial de Dios. Véase en Hebreos 1, 5-6, cómo ni el mismo Jesús se atribuyó el sacerdocio, sino que le fue dado por el Padre. El efod es un vestido sacerdotal (cf. Éxodo 28, 6 y nota); los terafim son lares, ídolos domésticos (cf. Génesis 31, 30 ss.).
7. Véase 18, 30. donde se indica el nombre y la ascendencia de este joven, que no pertenecía a la tribu de Judá, sino a la de Leví. Sé mi padre: Título que por reverencia quiere dar al levita como hoy se da el título de padre a los sacerdotes.
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JUECES 18
1. Los danitas recibieron en herencia un pequeño territorio al oeste de Efraím, Benjamín y Judá, o sea, una región ocupada por los amorreos y filisteos (Josué 19, 40 ss.), que no lograron conquistar (1, 34). De ahí su emigración a Lais, que se cuenta en este capítulo.
7. Lais (Lésem en Josué 19, 47), llamada en adelante Dan, estaba situada al pie del Hermón y pertenecía al país de los sidonios. El nombre moderno de la ciudad es Tell el-Kadi; está muy cerca de Banias (Cesárea de Filipo).
9. Adelante, subamos contra ellos: “Estas palabras y lo que hicieron los danitas, uniendo el ardid a la audacia, justifican la profecía de Jacob sobre la tribu de Dan.” Véase Génesis 49, 16 s. (Vigouroux, Polyglotte).
14. Cf. 17. 5. Creían sin duda que estas imágenes garantizarían el éxito de la empresa.
24. Mis dioses: Señal de que se trataba de verdadera idolatría. Bover-Cantera y Nácar-Colunga traducen: mi Dios.
30. Con el santuario de Dan se dio principio a una idolatría que bajo los reyes de Israel se convertiría en un centro de culto del becerro de oro (III Rey, 12, 29; IV Reyes 10, 29). Tan solo el cautiverio asirio puso fin a este escándalo.
31. La Vulgata agrega aquí la primera parte del versículo 1 del capítulo siguiente: En aquel tiempo no había rey en Israel; es decir, no había gobierno central que pudiera castigar a los apóstatas.
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JUECES 19
1 ss. Este segundo episodio narrado en los tres últimos capítulos revela aún más la corrupción religiosa y moral que cundía en los tiempos de los Jueces. Esta vez se opusieron las otras tribus y extirparon a los malhechores. Mujer secundaria, o concubina. La Ley de Moisés permitía la poligamia.
10. Jebús: Jerusalén. La llama “gente extraña” (versículo 12), sin duda porque los israelitas aún no la habían conquistado definitivamente. Cf. II Reyes 5, 6 ss.
12. Gabaá, a 6 kilómetros al norte de Jerusalén. Su nombre actual es Tell el-FuI.
18. La casa de Yahvé: El Tabernáculo del Señor se hallaba en aquel tiempo en Silo, en la tribu de Efraím.
20. Paz sea contigo: Es la fórmula con que se saludaban los israelitas. Es también el saludo que Jesús usaba en vida, y hasta después de resucitado (Juan 21, 19, 21 y 26), y el que enseñó a sus discípulos (Mateo 10, 12), y sin duda también el que el Ángel dirigió a María (cf. Lucas 1, 28 y nota). Esta fórmula de caridad, que sólo se ha conservado en la Liturgia y se ha perdido en el uso corriente, tiene una promesa de Jesús que le da la eficacia de una verdadera bendición, pues dice que la paz descenderá sobre aquellos a quienes saludemos, si son “hijos de paz”, y que ni aun en caso contrario será perdido nuestro saludo, pues entonces la paz vendrá a nosotros. Cf. Mateo 10, 12. Como expresamos en nuestra nota a ese pasaje del Evangelio, saludar, en lenguaje pagano, es desear la salud, pero en lenguaje cristiano ha de ser más: desear la paz, que es un bien del espíritu, resumen y condición de todos los otros.
22. Hijos de Belial: hijos del diablo, hombres malvados. La Vulgata vierte: hombres sin yugo. Se deduce de la conducta de estos malvados que consideraban a los huéspedes como pasta de sus pasiones perversas. Véase un caso semejante en Génesis 19, 5.
25. El levita pecó gravísimamente, entregando él mismo a su pobre mujer en manos de los hombres de Gabaá para que la violasen. Para él la mujer era una esclava, si no ya una mercadería que el marido podía vender para salvarse a sí mismo. Si hubiese tenido más confianza en Dios, ¿quién sabe si no se hubiera repetido el milagro de Sodoma, donde Dios castigó con ceguera a los perversos (Génesis 19, 11)? Dios libró a la infeliz mujer de la obligación de seguir viviendo con su brutal marido, el cual, al día siguiente, la encontró muerta con las manos clavadas en el umbral de la casa, donde él mismo comía y bebía a costa de la vida de su mujer. La Sagrada Escritura narra estas cosas perversas para llenarnos de aborrecimiento, y para mostrarnos que el hombre sin moral se convierte en un bruto animal. Nos admiramos de estas cosas en semejante lugar, dice el P. Scío, pero no pensamos en las iguales y tal vez peores que suceden hoy en pleno Nuevo Testamento. Esta miseria humana, que demuestra la necesidad de la Redención, lejos de escandalizarnos produce una humillación saludable que es uno de los más grandes frutos de la lectura de la Sagrada Escritura. Las palabras de Dios son siempre castas como la plata examinada al fuego, probada y siete veces depurada (Salmo 11, 7).
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JUECES 20
1. Desde Dan hasta Bersabee: desde el extremo norte al extremo sur del país. Galaad: parte septentrional de Transjordania. La expresión “delante de Yahvé” no supone necesariamente que el Arca estuviera en aquella ocasión en Masfá, hoy día Tell en-Nasbe, a 12 kilómetros al norte de Jerusalén. Hallábase, ordinariamente, en Silo, hoy día Selún, a 30 kilómetros al norte de la ciudad santa.
15. Veinte y seis mil; según la Vulgata solamente veinte y cinco mil.
18. A Betel. Vulgata: a la casa de Dios, esto es, a Silo. Cf. versículo 1 nota.
23. “El dicho de Dios no era engañoso, porque Él no les había dicho que vencerían, sino que peleasen; porque en estas caídas les quiso Dios castigar cierto descuido y presunción que tuvieron y humillarles así... De esta manera y de otras muchas acaece engañarse las almas acerca de las revelaciones y locuciones de Dios, por tomar la inteligencia de ellas a la letra y corteza” (San Juan de la Cruz, Subida al Monte Carmelo II, 17).
28. El hecho de que Finés estuviera todavía con vida, muestra que esto aconteció poco después de la muerte de Josué.
33. Desde la llanura de Gabaá: Bover-Cantera: desde el descampado de Gabaá; Vulgata: avanzando por la parte oriental de la ciudad.
46. Veinte y cinco mil: Cifra redonda. Cf. versículo 35, donde el número es más exacto: veinte y cinco mil cien hombres. En esta hecatombe vemos el fruto de la idolatría y del pecado. El abandono de la doctrina y el embrutecimiento moral que es su consecuencia, llevan siempre a la humanidad hacia los grandes desastres.
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JUECES 21
2 ss. Lloraron con grandes alaridos: Se les abrieron los ojos y vieron las horrorosas consecuencias de su ira: la extinción de una tribu de Israel. Arrepentidos de su proceder buscan una salida de la dificultad creada por la guerra y el juramento de no dar mujeres a los benjaminitas. Para reparar el daño se les ofreció una ocasión en la expedición contra la ciudad de Jabés (versículo 8), que fue condenada al anatema por no haber participado en la guerra santa contra Benjamín. Destruyeron la ciudad y a todos sus habitantes, menos las doncellas, que fueron entregadas a los pocos hombres que de la tribu de Benjamín habían quedado.
8. Jabés-Galaad, o sea, la ciudad de Jabés, situada en Galaad, en la Transjordania septentrional.
10. Doce mil hombres: según la Vulgata solamente diez mil.
14. Para comprender, los acontecimientos de Jabés, debe tenerse presente el ambiente y costumbres de la época, el régimen de sumisión de las mujeres y su preocupación por tener descendencia. Cf. 11, 37. Muchos pueblos antiguos miraban el matrimonio como un rapto legal.
22. Texto oscuro. San Jerónimo vierte: “Cuando vinieren sus padres y hermanos y comenzaren a querellarse contra vosotros y acusaros, les diremos: Tened piedad de ellos; pues no las robaron por derecho de guerra, ni como vencedores, sino porque después de haberos suplicado que se las dierais, se las negasteis, y así la culpa está en vosotros.”
24. El escritor sagrado vuelve a destacar que los crímenes que acaba de narrar, se explican en parte por la falta de un poder central fuerte en aquel país, donde cada uno obraba según su capricho. El cristiano no se sorprenda ante los resultados de este desenfreno, pues ha saber que al hombre, después de la caída original, “no quedó de propio más que la mentira y el pecado” (Canon 22 del Concilio Orange II, Denz. 195).