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2 SAMUEL 1
1. Sobre las cuestiones introductorias véase la introducción al libro de los Reyes.
6 ss. Este relato del amalecita es contrario al de I Rey. 31, 4 ss. El amalecita fingió su participación en la muerte de Saúl, esperando ganarse así la benevolencia de David.
15. La sentencia de muerte se ejecuta al instante, porque el amalecita había matado, según su propia narración, al ungido del Señor. Véase Salmo 104, 15; Hechos 23, 2-5. Las personas consagradas han de ser respetadas, a causa de su unción, aunque personalmente sean indignas.
18. Esta elegía, que es “uno de los monumentos más espléndidos de la literatura hebrea”, se llama “el Arco” o cántico del arco, quizás por el versículo 22. David lo compuso en recuerdo perpetuo, disponiendo a la vez que se enseñase a los hijos de Israel. Es en realidad sumamente conmovedor el amor que el nuevo rey profeta a Jonatán, el amigo de su alma (I Reyes 18, 1); más admirable aún la magnanimidad con que ensalza la valentía de Saúl, su perseguidor, sin faltar a la caridad y sin ningún resentimiento de venganza. En esto nos da David, como observa San Juan Crisóstomo, un ejemplo de lo que es esencial en el espíritu cristiano; el amor a los enemigos (Mateo 5, 43 ss.; Lucas 6, 27 ss.). Sobre el libro del Justo no tenemos noticia. Era probablemente una colección de canciones patrióticas. Cf. Josué 10, 13 y nota.
19. Texto estropeado. De ahí las múltiples traducciones. Kittel propone: ¡Ay de la gloria de Israel, por causa de tus muertos! ¡Cómo cayeron los fuertes!
21. La Iglesia usa este pasaje como texto en Semana Santa. En Palestina se dice que jamás ha vuelto a llover sobre esos montes. Ni seáis campos de primicias: Bover-Cantera propone: No vuelvan los campos frutos a traer; Kittel: ¡Oh campos de sombras de muerte!
22. Este versículo destaca la valentía de Jonatán y Saúl. Dice en la versión de Nácar-Colunga: De la sangre de los muertos, de la grasa de los valientes, el arco de Jonatán no se hartaba nunca; la espada de Saúl no se blandía en vano.
27. Las armas del combate: los guerreros.
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2 SAMUEL 2
1 s. El tono de santa amistad con que David dialoga con Dios, muestra de nuevo que el Señor no le reprochaba esa poligamia. Cf. I Reyes 25, 43; II Reyes 3, 2-5; III Reyes 11, 34.
4. David había sido ungido ya por Samuel (I Reyes 16, 13), pero no públicamente. En todo el libro anterior (I Reyes) lo hemos contemplado como figura de Cristo, llevando una vida errante, y perseguido no obstante ser el rey ungido de Dios.
7. David les da a entender que es sucesor de Saúl y los invita a plegarse a su bandera. David por todos los medios lícitos trató de conseguir que la totalidad de los israelitas le reconocieran por rey, más a pesar de sus esfuerzos solamente le siguió la tribu de Judá (versículo 10).
8. Lo llevó a Mahanaim, es decir, trasladó la residencia a la ciudad de Mahanaim. situada en Transjordania, donde había más seguridad para la vida del hijo de Saúl. En vez de Mahanaim dice la Vulgata Campamento. Isbóset se llamaba en realidad Isbaal, como se deduce de I Paralipómenos 8, 33; 9, 39. Bóset (ignominia) es una denominación despectiva que los escribas daban a Baal. Lo mismo cabe decir del nombre del hijo de Jonatán, que era Meribáal, pero en los textos solamente aparece como “Mefibóset” (cf. 4, 4 y nota).
12 ss. Gabaón, a 9 kilómetros al noroeste de Jerusalén, hoy día Ed-Dschib. La batalla empieza por un duelo de doce jóvenes de cada bando (versículo 14), los cuales murieron todos, de modo que quedó indecisa la victoria. Sin embargo entienden algunos que sólo murieron los de la parte de Abner. El nombre del lugar (versículo 16) significa “Campo de los Costados”, según la Vulgata “Campo de los valientes”.
22. Abner avisa a Asael que se retire, porque temía la venganza de Joab, hermano de Asael, en caso de que se viese obligado a matarlo. Efectivamente tomó Joab venganza por su hermano Asael (3, 24-30).
24. En vez de Gíah traducen algunos: valle.
27. San Jerónimo vierte: Vive el Señor, que si lo hubieses dicho, desde la mañana habría cesado el pueblo de perseguir a sus hermanos. Son bravatas de Joab, quien no ignoraba que la desesperación podía dar nuevas fuerzas al enemigo.
29. Mahanaim. Vulgata: Campamento. Es lo que significa el nombre de Mahanaim. Cf. versículo 8.
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2 SAMUEL 3
1 ss. Cf. 1 Paralipómenos 3, 1-9. Quileab (versículo 3) se llama Daniel en I Paralipómenos 3, I.
8. Lo que Abner alega es más bien pretexto, pues bien sabía que la causa de Isbóset estaba perdida. Este, el único hijo sobreviviente de Saúl, era tan débil, que prácticamente el ambicioso general tenía en sus manos las riendas del gobierno.
13. Micol: hija de Saúl, la primera esposa de, David. El regreso de Micol a David le daría a éste más influencia sobre las tribus que todavía estaban de parte del hijo de Saúl; porque con ello podía presentarse como yerno de Saúl y continuador de su casa. Cf. I Reyes 18, 28; II Reyes 6, 16.
24. Cf. 2, 17-30. Joab guardaba rencor a Abner, el cual había quitado la vida a su hermano Asael; sin embargo no tenía derecho a vengarse, pues Asael murió en el campo de batalla.
27. El asesinato se hizo en la puerta de la ciudad y alevosamente, por lo cual David estaba obligado a castigar al asesino. Si no lo hizo inmediatamente, fue por temor a Joab, pero lo maldijo, postergando el castigo. Véase III Reyes 2, 5.
29. Ni quien se sostenga sobre muleta: Vulgata: ni quien maneje el huso; trabajo propio de las mujeres. Es decir que la descendencia de Joab será débil y sin visor, todo lo contrario de lo que Joab deseaba. Cf. Hummelauer, Comentario a los Libros de Samuel.
33 s. Esta elegía vibrante sobre la muerte de Abner abrió a muchos los ojos y le ganó a David nuevos partidarios. Todo el pueblo pudo convencerse de que el rey no se dejaba guiar por el rencor contra sus enemigos de ayer.
39. Este versículo contiene una tremenda imprecación contra los hijos de Sarvia (Joab y su hermano Abisai).
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2 SAMUEL 4
4. Quiere decir que como pretendiente al trono de Saúl solamente quedaba un niño tullido y que, por consiguiente, el asesinato que se narra en los siguientes versículos tiende al exterminio total de la casa de Saúl. Mefibóset se llamaba Meribáal (I Paralipómenos g, 34; 9, 40). Más tarde la palabra aborrecible “Baal” que formaba parte de su nombre fue reemplazada por “Bóset”, que significa ignominia. Cf. 2, 8 y nota; 9, 1 ss.
7. Por el camino del Arabá: por el valle del Jordán.
10 ss. Nuevamente se revela el generoso corazón de David como con motivo de la muerte de Saúl (cf. 1, 11 ss.) y de Abner (3, 28 ss.). Hizo colgar a los asesinos junto al estanque de Hebrón para que todos los que iban a sacar agua, vieran a los colgados y reconocieran el noble sentimiento del rey.
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2 SAMUEL 5
1 ss. Cf. I Paralipómenos 11, 1-9. Es la tercera unción (versículo 3). La primera tuvo lugar en Belén, en la casa de Isaí, su padre (I Reyes 16, 13); la segunda en Hebrón cuando le eligieron rey los ancianos de la tribu de Judá. Con esta tercera unción David es reconocido rey de todo Israel. La guerra civil ha llegado a su fin, y el rey puede dedicarse a la organización del país y a las guerras contra los enemigos exteriores. Cuarenta años (versículo 4): es decir, desde el año 1010 hasta el 970. “Es superfluo recordar que todas estas cifras deben entenderse con arreglo a la ley de una prudente aproximación” (Ricciotti), tomando en cuenta la típica cifra 40, que en el Antiguo Testamento (y también en el Nuevo) se usa preferentemente para indicar un espacio de tiempo bastante largo. Cf. Génesis 7, 4; 25, 20; 26, 34; 50, 3; Éxodo 16, 35; 24, 18; 34, 28; Núm. 13, 26; 14, 33 s.; 32, 10; Deuteronomio 1, 3; 9, 9; Josué 5, 6; 14, 7; Jueces 3,11; 5,32; 8,28; 13,1; I Reyes 4,18; 17,16; II Reyes 2, 10; 4, 4; 15, 7; III Reyes 11, 42; 19, 8; IV Reyes 12, 1; I Paralipómenos 26, 31; II Paralipómenos 9, 30; 24, 1; Ezequiel 4, 6; Jonás 3, 4; II Macabeos 10, 33, etc.
6. Los ciegos y los cojos bastarán para rechazarte, etc.: Texto oscuro. Vulgata: no entrarás acá, si no echares a los ciegos y a los cojos que dicen: no entrará David acá. Quiere decir: La fortaleza es inexpugnable.
8. Vulgata: Porque David había prometido aquel día premio al que hiriese a los jebuseos y ganase lo alto de sus techos y echase a los ciegos y a los cojos, enemigos del alma de David, etc. El P. Fernández (Topografía Palestinense, p. 190) califica el texto de los versículos 6-8 “oscuro y erizado de dificultades” y prefiere el de I Paralipómenos 11, 5-6, que es “claro y fácil”, mas agrega “que el texto de II Reyes no se ha de modificar conforme al de Paralipómenos, ni se han de introducir en éste elementos propios de aquél”. Según I Paralipómenos 11, 6, el primero que matase al jebuseo sería príncipe y capitán. Las investigaciones de los PP. Vincent y Abel han descubierto un túnel que va de la fuente de Siloé (hoy día “Fuente de María”) a lo alto de la colina sudoriental de Jerusalén, que es el Sión. Este túnel es evidentemente el canal del cual se habla aquí. Fundándose en este descubrimiento, los expositores modernos no dudan de que el nombre de Sión corresponde a la parte meridional de la colina donde más tarde se levantara el Templo. En tiempos cristianos el nombre se trasladó a la colina que se yergue al sudoeste de la ciudad, donde hoy se encuentra el convento de los Benedictinos y la Iglesia de la Dormición y donde también ha sido localizado el Cenáculo. Entrará en la casa; según San Jerónimo, en el Templo.
9. Millo: El arqueólogo Schick sostiene que Millo es el terraplén que aun hoy existe junto al ángulo sudoeste de la explanada del templo, donde está la Puerta de los Mogrebinos. Se construyó, según él, para interceptar el valle del Tyropoeon, y cerrar de esta manera el paso que por este lado quedaba abierto hacia la ciudad, que se hallaba en el Ofel. Como ya en tiempo de David se habla del Millo, piensa Schick que éste existía ya en la fortaleza de los jebuseos; que David emprendió en él varios trabajos, pero que sólo Salomón llevó a término la grande obra. El P. Vincent ha aceptado la identificación de Schick, sólo que rechaza la mención del Millo al tiempo de David, eliminándola, quizá sin bastante fundamento crítico, como glosa posterior (Fernández. Flor. Bibl. IX, 9).
13 ss. Véase 3, 2-5; I Reyes 25, 43; I Paralipómenos 3, 5 ss. y notas.
17. La expansión del reino de David despertó a los filisteos que se creían dueños de todo el país. “El rápido engrandecimiento del pequeño rey, vasallo de los filisteos, les disgustó sobremanera, tanto más cuanto que aquel rey demostró bien pronto que, como había dejado de ser pequeño, entendía también que dejaba de ser vasallo” (Ricciotti, Historia de Israel, núm. 369).
18 ss. El valle de Refaím se extiende al sudoeste de Jerusalén. Los filisteos fueron derrotados bajo los muros de Jerusalén, en el lugar que de este feliz acontecimiento recibió el nombre de Baal-Ferasim o sea “Señor de la dispersión” o de la rotura, porque allí fueron dispersados los filisteos y quedó roto su poder. El profeta Isaías recuerda esta victoria en 28, 21.
23. Arboles de bálsamo. La Vulgata dice perales. Es de notar que no hay perales en esta región de Palestina; de ahí la traducción bálsamos. Cf. Vigouroux, Polyglotte II, p. 477.
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2 SAMUEL 6
1 ss. Cf. I Paralipómenos 13, 6-14. El Arca de Dios se hallaba todavía en Gabaá (cf. I Reyes 7, 1 y nota), a pocos kilómetros de Jerusalén, cerca de Kiryatyearim, cuyo nombre cananeo era, según Josué 15, 9, Baalá, o Baalé-Judá (la Vulgata traduce: tribu de Judá). Yahvé de los ejércitos (versículo 2). “Expresión propia del autor de los primeros dos libros de los Reyes; mas aparece también en los libros proféticos” (Vigouroux, Polyglotte).
7. Estaba prohibido tocar el Arca (Núm. 4, 15 y 19). En la traslación no aparecen sacerdotes y se usó, contra la Ley, un carro (véase Éxodo 25, 10 ss.; Núm. 4. 18 ss.).
10. Obededom era levita, según I Paralipómenos 16, 3.
14. Véanse más detalles en I Paralipómenos 15. Así como otros movimientos rítmicos, también la danza formaba antiguamente parte de los ritos religiosos. “Este detalle del culto de Yahvé no tiene nada de extraño para nosotros, que vemos esto mismo en el culto cristiano en ciudades y pueblos de España. En los Salmos 149, 3 y 150, 4, el salmista invita a alabar a Yahvé con danzas” (Nácar-Columba). Santa Teresa, que era muy devota del santo Rey David –lo dice dos veces–, defiende la conducta del rey con estas palabras: “No me espanto de lo que hacía el rey David cuando iba delante del Arca del Señor” (Libro de las Fundaciones, 27. 20). Sobre el efod véase Éxodo 28, 6 y nota. San Ambrosio ve en David vestido del efod una figura de Cristo, el Eterno Sacerdote.
17. Ofreció David holocaustos, a pesar de no pertenecer a la clase sacerdotal. Véase sobre este privilegio Salmo 98, 6 y nota.
20. Micol pertenece a aquellas personas mundanas que no pueden comprender que delante de 'Dios todos somos niños. La respuesta de David es simplemente sublime y muestra en él ese espíritu que le hizo predilecto de Dios. De ahí que, no obstante las profundas caídas de este santo, Dios declara por boca de San Pablo, que fue un varón según Su corazón y que hizo Su voluntad (Hechos 13, 22). Cf. Eclesiástico 47, 9.
23. No tuvo hijo hasta el día de su muerte: Tenemos aquí una característica de la gramática hebrea que usa la partícula “hasta” en otro sentido que las lenguas modernas. Cf. Génesis 8, 7 (Vulgata); Mateo 1, 25 y notas. Véase 21, 8 y nota.
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2 SAMUEL 7
1. Notemos una vez más el celo de David por la Casa de Dios. El Señor le muestra que el Templo no le interesa por entonces, sino que Él tiene otros designios. Procuremos consultar con todo empeño la voluntad de Dios antes de emprender nuestras obras, no sea que obremos por puro impulso nuestro. “No anticiparse a la Providencia” era el lema de San Vicente de Paúl. De lo contrario nuestras obras de pretendida virtud pueden ser odiosas para Dios como las de Saúl (I Reyes 14, 34; 15, 22, etc.), o al menos inútiles como las que señala San Pablo en I Corintios 3, 15, cuyos autores, según San Gregorio, no podrán del fuego del que allí haba el apóstol.
2. Natán: “Encontramos aquí por primera vez a este profeta que desempeñará un papel importante en el transcurso del reinado de David. Cf. 12, 1 ss.; III Reyes 1, 10, 22, etc.; I Paralipómenos 29, 29. etc. Se le da, en general, el título de nabí (profeta), en tanto que Gad es llamado “el vidente”. Cf. I Reyes 9, 9” (Fillion).
8. Te saqué de las dehesas. Cf. I Reyes 16, 11 y nota.
11. Te edificará una casa, esto es, un reino duradero y una posteridad de la cual saldrá el Mesías, que habrá de sentarse en ese trono como lo anunció el Ángel a María (véase versículo 13 y Lucas 1, 32).
13 s. Para siempre: La profecía se refiere, según San Pedro, a Cristo (Hechos 2, 30), aunque tenía relación con Salomón, del cual dice: seré su padre (cf. Salmo 88, 27); es aplicado a Cristo en Hebreos 1, 5, y a los cristianos en II Corintios 6, 18. “Prenuncio y reflejo de esta promesa pudo el rey David, tras períodos aciagos, lanzar al viento su repetido grito de consigna: «Dichoso el hombre que al Señor se recoge» (Salmo 2, 13; 33, 9), «que, de espalda a soberbios y mentirosos, en el nombre de Dios pone su confianza»” (Salmo 39, 5) (Asensio).
16. La promesa de dar a David un reino eterno, se cumplirá en su descendiente Cristo (I Paralipómenos 17, 12; Salmo 44, 7; Hebreos 1, 8 s.). Admiremos los inescrutables designios de Dios, que sabe aprovechar todos los acontecimientos de la historia para realizar sus planes. Así, la organización de la realeza en Israel, contraria en un principio a la voluntad de Dios (I Reyes capítulo 8), llegó a ser la figura de aquélla de Cristo, “hijo de David” para siempre.
18 ss. ¿Cómo no iba a atraer la predilección de Dios este ardiente corazón que ante todo piensa en humillarse en medio de la mayor gloria, como María en su Magníficat? David se da cuenta de la grandiosa promesa que Dios acaba de darle; de ahí que se dirigiera al Templo donde “permaneció” largo tiempo en la presencia de Yahvé para adorarle y expresarle los sentimientos que conmovían su corazón agradecido. En la historia de la Revelación se llama esta promesa la “Alianza davídica”. Es semejante a la que hizo Dios con Abrahán (cf. Génesis 12, 3), a la par que es una promesa inmutable (Salmo 88, 34), que será confirmada por boca del Ángel en Lucas 1, 32: “El Señor Dios le dará el trono de su padre David” (cf. Hechos 2, 29-32; 15, 14-17). La desobediencia de los reyes de la dinastía de David no será capaz de anular la promesa, sino que solamente causará castigos temporales, como por ej. el cisma, el cautiverio y finalmente la dispersión (cf. versículo 15; Salmo 88, 31-33).
19. ¿Es ésta la costumbre de los hombres? La Biblia de Bover-Cantera vierte: Esta es la norma del hombre, y dice en la nota: “La Vulgata traduce «la ley de Adán»; pero Adán es aquí sinónimo de humanidad, y quiere decir la frase que el hombre vive poco tiempo y se sobrevive en su posteridad. También podría darse a la frase sentido interrogativo. Otros prefieren corregir H (texto hebreo): «y tú anuncias esto al hombre...» (Biblia de Bonn), «y me has hecho tener una visión sobre las humanas generaciones (?)» (Biblia Herder).”
23. Darle nombre: Hebraísmo que quiere decir, darle existencia, crear. En todo este pasaje vemos cómo la suprema gloria de Dios consiste en la manifestación de su amor. Ninguna frase aparece tantas veces en la Biblia como la alabanza que David tributa a Dios; porque es bueno, porque es eterna su misericordia (cf. I Paralipómenos 16, 41; II Paralipómenos 5, 13; Salmo 135, etc.).
24. Pueblo tuyo para siempre. Cf. Éxodo 19, 5 s. y nota.
26. David abunda aquí en los mismos sentimientos que Cristo cuando pide ser glorificado para poder así glorificar al Padre (Juan 17, 1).
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2 SAMUEL 8
1. Texto difícil para traducir. El mando de la capital. Según I Paralipómenos 18, 1 se refiere a Gat, capital de los filisteos. Vulgata: el freno de los tributos. Otros: la ciudad de Méteg-Ammá.
2. Quiere decir que dos terceras partes de los moabitas fueron pasados a cuchillo y un tercio fue sorteado y quedó con vida. No podemos dudar que David, a quien hemos visto consultar al Señor en cada uno de sus actos (versículo 6), haya recurrido a este sorteo para conocer la divina voluntad (Josué 7, 14; I Reyes 10, 24; Hechos 1, 26). Nos es desconocido el motivo del duro castigo.
3. Sobá: ciudad de Siria, situada al N. del Líbano.
4. Desjarretar los caballos significaba inutilizar los carros de guerra, pues los caballos servían para tirar estos carros que eran tan peligrosos para los israelitas. El lugar paralelo (I Paralipómenos 18, 4) dice: mil carros y siete mil hombres de a caballo.
8. En vez de Beta los críticos proponen leer Teba.
9. Hamat, hoy día Hama, situada al norte de Soba, en Celesiria.
13. El valle de la Sal es la continuación meridional del mar Muerto (Mar Salado).
15. Juzgando y haciendo justicia: La administración de la justicia fue desde el principio el atributo más elevado del gobernante. En el lenguaje de la Sagrada Escritura juzgar equivale a reinar (cf. Salmo 71, 2; 95, 10 y notas). David nos da en el Salmo 100 un programa admirable de su conducta como príncipe y juez.
18. Los cereteos y feleteos eran la guardia personal de David (15, 18; 20, 7). Su nombre recuerda su origen cretense y filisteo (véase I Reyes 30, 14 y nota). Ministros, en hebreo sacerdotes (Kohanim). Se llaman sacerdotes, por ser intermediarios entre el pueblo y el rey. Cf. IV Reyes 10, 11. Los Setenta traducen: principales de la corte, lo que cuadra con I Paralipómenos 18, 17.
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2 SAMUEL 9
1. David cumple aquí lo que le pidió su gran amigo Jonatán en I Reyes 20, 15. Su misericordia, a cada paso demostrada, quedó como proverbial, según vemos por la invocación que de ella hace Salomón en II Paralipómenos 6, 42. Todas las conquistas de David no son comparables a la grandeza de su alma y a la nobleza de su corazón. Su bondad con el pobre hijo de su amigo Jonatán es tanto más admirable cuanto mayor es el cuidado con que investiga la condición del único sobreviviente de la casa de Saúl, para poder hacerle “misericordia de Dios” (versículo 3). Comer todos los días a la mesa del rey (versículo 13) era un honor que sólo correspondía a los hijos del soberano.
8. Perro muerto: expresión de humildad. Mefibóset se muestra luego agradecido y generoso a causa de las mercedes de David. Véase 19, 24-30.
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2 SAMUEL 10
3. Cf. I Paralipómenos 19, 2. La ciudad: esto es la capital que se llamaba Rabbat Ammón, hoy día Aman, situada sobre el río Yaboc. Es profundamente impresionante y muy propio de nuestro pobre corazón humano esta mezquindad con que se corresponde a un acto tan bondadoso. Jesús nos lo enseña en la parábola de las Bodas del Hijo del Rey, que es Él mismo (Mateo 22, 6).
4. Quitarles a los embajadores la mitad de la barba y la parte inferior de los vestidos era un motivo suficiente para provocar la guerra.
6. Con razón temían los ammonitas que David no dejaría impune la afrenta infligida a sus embajadores. De ahí que tomen a sueldo veinte mil soldados. Bet-Rehob, situada al pie meridional del monte Hermón (cf. Jueces 18, 28). Maacá y Tob eran dos pequeños reinos arameos que se encontraban al norte de Galaad, o sea, al norte del reino de los ammonitas.
12. Fórmula ejemplar para un soldado cristiano, resumida en las dos palabras: Religión y Patria. Pronto se ve el triunfo, que es el fruto de esa esperanza.
14. Joab se volvió a casa para esperar la primavera. Reanudó la guerra al año siguiente (11, 1).
18. Sobre las cifras véase I Paralipómenos 19, 18. Las diferencias se explican por errores de copista.
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2 SAMUEL 11
1. Rabbá, llamada también Rabbat Ammón (cf. 10, 3 y nota).
4. Apenas purificada: No se refiere a la impureza moral sino a la legal (Levítico 15, 18).
11. ¡Cómo se empequeñece a nuestros ojos el rey culpable, y se levanta y agiganta la figura del noble capitán! “La verdadera nobleza no la dan ni corona ni antiguos pergaminos: la da la rectitud de conciencia, la elevación de sentimientos, la pureza de corazón” (Fernández, Flor. Bibl. VI, p. 27).
15 ss. Como un inmenso claroscuro en la vida de este amigo de Dios, el pecado de David es un verdadero abismo de iniquidad. Empieza la pasión como el incendio, por una chispa, una sola mirada (versículo 2), y va agravándose a cada instante, hasta terminar en la vileza del adulterio, osando como parapeto el homicidio. “¡Lascivia amasada con sangre!” Lo que más sorprende es que David olvidase de pedir el auxilio del Señor en la tentación, siendo que toda su vida era un tejido de las maravillas obradas en él por la divina gracia. Como Sansón, más fuerte que un león, se enmolleció en los brazos de Dalila, así “David, varón escogido según el corazón del Señor, que con boca santa tantas veces había cantado a Cristo venidero, cayó cautivo de la belleza desnuda de Betsabee mientras se paseaba por el terrado de su palacio, y añadió al crimen del adulterio el otro del homicidio. Notad aquí brevemente que no hay lugar seguro ni siquiera en la propia casa, y que una sola mirada basta para arruinarnos” (San Jerónimo en la Carta a Eustaquia). La conducta fidelísima de Urías nos sirva de contraste, el más elocuente para medir la insondable caída de David. Más no nos desanimemos. Esperemos el siguiente acto de este drama, y veremos las alturas adonde Dios eleva nuevamente por medio de la contrición del corazón, a este su amigo que no supo mantenerse por la inocencia. Lección infinitamente consoladora, que nos muestra cómo nuestro Padre posee el secreto de convertir el mal en bien para los que aceptan ser sus hijos. “Todas las cosas cooperan en bien de los que aman a Dios”, dice San Pablo (Romanos 8, 28), y San Agustín añade: “hasta los pecados”.
21. Jerobaal: Gedeón, uno de los jueces. Cf. Jueces 9, 53.
27. David permaneció, pues, casi un año en su pecado, hasta que Dios le anunció la pena por medio de un profeta (capítulo 12). Por supuesto continuó administrando justicia y cumpliendo las otras obligaciones de su ministerio, pero sólo exteriormente. Ya no era el Santo de corazón limpio y ardiente, el fervoroso cantor de las divinas alabanzas, que bailaba delante del Arca y arrastraba con su arpa al pueblo; pues todo hablaban de su delito y se escandalizaban de su conducta. Así habría permanecido si la misericordia del Señor no lo hubiera alcanzado (12, 1 ss.).
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2 SAMUEL 12
6. Sin darse cuenta de que se condenaba a sí mismo, David pronuncia la sentencia de muerte y determina a la vez la indemnización que ha de darse al damnificado (Éxodo 22, 1). Los Setenta dicen siete ovejas (cf. Proverbios 6. 31). Véase 14, 13.
11. Los castigos amenazados por el profeta se cumplieron en los hijos de David. Tres de ellos fueron asesinados: Ammón, Absalón y Adonías; y uno de ellos, Absalón, tomó escandalosamente las mujeres de su padre (16, 22).
13 s. He pecado: Ante esta humilde confesión enmudece todo reproche. “Todos nosotros, dice San Ambrosio, a cada momento estamos cayendo en pecado; y con todo ninguno, aunque plebeyo, se resigna a confesarlo. Por el contrario, aquel rey, poderoso y glorioso, con inmensa amargura de su alma, confesó su pecado al Señor. ¿Qué hombre, por poco rico y noble que sea, se hallará hoy día que lleve en paciencia el menor reproche por un crimen cometido? Pues aquel rey, señor de un gran imperio, al ser reprendido por su delito, no se indignó, no montó en ira, sino que hizo una humilde y dolorosa confesión… y su confesión se perpetuará a través de los siglos” (Apol. del profeta David). No morirás. He aquí retratado en dos palabras el Corazón misericordioso de Dios, que Jesús nos presenta en la parábola del hijo pródigo (Lucas 15, 11) y en tantos otros pasajes del Evangelio. Apenas David reconoce sinceramente su culpa, Él se apresura a darle el perdón. Cf. Eclesiástico 47, 13. Nunca en adelante el rey olvidará el perdón obtenido ni se irá de su corazón el dolor del pecado. De ahí aquella su profunda humildad. Dios convierte la pena de muerte, que el rey había pronunciado contra sí mismo, en otra: morirá el hijo. Monumento perenne del arrepentimiento del rey es el Salmo 50 (Miserere). Allí vemos cómo la contrición debe unir, a la total humillación, la confianza en la misericordia del Padre que perdona, y la alegría de saberse justificado por la gracia: “Me lavarás, Señor, y quedaré más blanco que la nieve.” Así es cómo el pecador contrito sube a un estado más alto, porque ama menos aquel a quien menos se le perdona (Lucas 7, 36-47). Aquí vemos también que en el concepto bíblico la penitencia no es en primer lugar, la mortificación, sino la contrición del corazón (en griego, “metánoia”, cf. Mateo 4, 17), o sea, el arrepentimiento, como lo explica el Catecismo Romano en las siguientes palabras “Viéndose, pues, David afligido por tales remordimientos, se movía a pedir el perdón de sus pecados. Y por tanto propondrán los párrocos a los fieles, así el ejemplo del dolor de David, como la causa de su conducta, valiéndose del Salmo 50, para que, a imitación de este Profeta, queden bien instruidos, tanto respecto de la naturaleza del dolor, esto es, de la verdadera penitencia, como en lo relativo a la esperanza del perdón. Cuántas utilidades acarree este modo de enseñar, a saber que por los pecados mismos aprendemos a dolernos de ellos, lo declaran aquellas palabras de Dios a Jeremías, quien exhortando a penitencia al pueblo de Israel, le amonestaba que mirase bien los males que se siguen al pecado: «Mira, dice, cuan malo y cuan amargo es haber tú desamparado a tu Dios y Señor, y no hallarse temor de mi en ti, dice el Señor Dios de los ejércitos.» Y de los que carecen de este necesario reconocimiento y sentimiento de dolor, se dice en los profetas Isaías, Ezequiel y Zacarías, que tienen corazón duro, de piedra y de diamante, porque son como una piedra, que con ningún golpe se ablandan ni dan señal de sentimiento alguno de vida, esto es, de reconocimiento saludable” (Catecismo Romano IV, 1, 9).
14. Has dado a los enemigos de Yahvé ocasión de blasfemar: Es como si dijera: “Por tu santidad tenías muchos enemigos; pero te protegía la castidad; mas luego que perdiste esta principal defensa, tienes otros muchos dispuestos a levantarse contra ti, porque los has irritado con tu pecado" (San Cirilo de Jerusalén, Cat. II sobre la penitencia). En efecto, David perdió mucha simpatía en el pueblo, y los malvados pudieron sublevarlo contra su sagrada persona, como se ve en la revolución de Absalón y en la de Adonías.
20. Fue a la Casa de Dios y se prosternó: Sabia conducta para someterse de buen grado a los designios de Dios y evitar los sufrimientos, tan estériles como terribles, que nos producimos por nuestra propia imaginación.
24 s. El nombre de Salomón (el Pacífico) y el otro que el profeta Natán da al niño: “Yedidyá” (Amado de Yahvé), son símbolos de la paz del rey con Dios. Yahvé lo ama de nuevo y no retira de él las divinas promesas. Por amor de Yahvé (versículo 25): porque Yahvé lo amaba. Así la Vulgata.
27. La ciudad de las aguas: la parte baja de la ciudad, donde se hallaban las provisiones de agua.
30. En lugar de “su rey” el texto griego lee Melcom (nombre del dios de los ammonitas).
31. Texto dudoso. Algunos fundándose en la versión de San Jerónimo, creen que David serró a los prisioneros, los mató con hachas, los arrojó en hornos de ladrillos, etc. Nuestra traducción concuerda mejor con la proverbial mansedumbre de David, a menos que el Señor hubiese dispuesto de otro modo a causa de las atrocidades de los ammonitas (cf. I Reyes 11, 2). El pasaje paralelo en I Paralipómenos 20, 3, favorece esta interpretación.
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2 SAMUEL 13
1 ss. “Este capítulo es el primero de la triste historia familiar de David, que estuvo lejos de ser feliz” (Nácar-Colunga). Amnón y Tamar eran ambos hijos de David, aunque de distinta madre. La madre de Amnón se llamaba Ahinoam, y la de Tamar, Maacá (cf. I Paralipómenos 3, 1-9). Le parecía imposible, etc. (versículo 2): porque las doncellas se hallaban bajo vigilancia; ni siquiera podían hablar con un hombre.
13. Habla al rey: No lo dijo para conseguir que el rey la casase con Amnón. Era para librarse de ese malvado, pues bien sabía que tal unión estaba prohibida (Levítico 18, 9; 20, 17; 27, 22). Antes de Moisés estaban permitidos los matrimonios entre hermanos, hijos de distinta madre. Cf. Abrahán y Sara (Génesis 12, 13; 20, 12).
15. Concibió contra ella un aborrecimiento: Más que un fenómeno psicológico es esta aversión una de las consecuencias del pecado. La justicia divina convierte la concupiscencia en odio y castiga al pecador por el pecado mismo: “El pecado una vez consumado engendra la muerte” (Santiago 1, 15).
21. La Vulgata agrega: mas no quiso entristecer el ánimo de Amnón, su hijo, porque le amaba por ser su primogénito.
23. El esquileo se celebraba con grandes banquetes, en los cuales solían participar los parientes, amigos y vecinos, y también los pobres (I Reyes 25, 2).
27. La Vulgata agrega: Y Absalón había dispuesto un banquete como el banquete de un rey.
29. Con esto Absalón ejecutó la sanción que la Ley de Moisés prescribía (Levítico 20, 17). Sin embargo, no le correspondió a él la judicatura, y además, causó nuevos conflictos en el seno de la familia real.
34. Del lado de la montaña: Algunos vierten: Por el camino de Horonaim.
37. Talmai, o Tolomai, rey de Gesur, era padre de la madre de Absalón. Gesur era un pequeño reino al nordeste del lago de Genesaret.
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2 SAMUEL 14
2. Tecoa, hoy día Chirbet Teku, a 8 kilómetros al sur de Belén. También ciudad natal del profeta Amos.
7. En venganza, según la ley del talión (cf. Éxodo 12, 23). La centella: el hijo.
9. Insiste la mujer, diciendo: si el caso no se arregla pronto, yo u otro miembro de la familia seremos víctima de la venganza.
11. El vengador de la sangre (en hebreo “goël”). Así se llamaba el que había de vengar la muerte del pariente. Cf. Núm. 35, 19 ss.; Deuteronomio 19, 6 y 12.
13 s. Hablar en parábolas era muy frecuente en Israel. Cf. la parábola de Natán en 12, 1 ss. En el Nuevo Testamento el mismo Jesús recurrió a este modo de enseñar. La mujer ruega al rey que imite la misericordia de Dios, quien perdona a cuantos tienen buena voluntad, y no quiere que el pecador perezca en su pecado, “¿Acaso quiero yo la muerte del impío, dice el Señor, y no antes bien que se convierta de su mal proceder y viva?” (Ezequiel 18, 23).
17. Lo bueno y lo malo: Hebraísmo. Quiere decir: cualquier cosa.
24. Absalón está prácticamente confinado en su casa, lo que contribuye a alejarlo aún más de su padre.
26. Doscientos siclos del peso real son más de tres kilos. Parece demasiado para un hombre normal. Para resolver la dificultad opinan algunos que los doscientos siclos representan el valor del cabello y no su peso; otros creen que se trata de una cifra redonda para dar una idea de su abundancia.
27. Los LXX agregan: “la cual casó después con Roboam, hijo de Salomón, de cuyo matrimonio nació Abías”. Los hijos murieron jóvenes, según 18, 18.
30. La Vulgata y los Setenta agregan: Los siervos de Joab vinieron a él rasgados los vestidos, y le dijeron: Los siervos de Absalón han pegado fuego a una parte del campo.
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2 SAMUEL 15
7. Al cabo de cuatro años, es decir, cuatro años después del regreso de Absalón; Vulgata: cuarenta años; Flavio Josefo: dos años. Hebrón, donde nació Absalón y David fue proclamado rey, ciudad de los patriarcas y primera residencia del rey David, muy apropiada para cumplir votos al Señor. Absalón no se avergüenza de ponerse la máscara de piedad para engañar a su padre. En el capítulo 18 veremos su desastroso fin.
14. David, perseguido, prefiere no resistir al mal. Véase 16, 10 ss. En esto aparece como figura de Cristo (cf. Mateo 5, 39; 26, 52-54).
18. Los cereteos y feleteos, es decir, cretenses y filisteos, eran la guardia personal del rey (véase I Reyes 30, 14 y nota; II Reyes 8, 18). David los conoció cuando, perseguido por Saúl, estaba con los filisteos. Gat (o Get) es aquella ciudad filistea, en la cual David se había refugiado (I Reyes caps. 21 y 27). De ahí el nombre de geteos.
21. La fidelidad con que el oficial filisteo responde a la magnanimidad de David, vale tanto más cuanto que los propios hijos habían abandonado al rey. El mismo caso ocurrirá cuando los gentiles abracen la religión de Cristo mientras “los hijos del reino”, los judíos, lo desechan (Mateo 8, 12).
23. Hacia el desierto: a Jericó y al Jordán, atravesando el norte del desierto de Judá.
25. Esta orden de volver el Arca de Dios a la ciudad, es muy significativa. “El piadoso rey no quiere que el trono terrestre de Yahvé comparta con él las humillaciones. Las palabras que siguen, revelan una admirable sumisión a los decretos de Dios, sean ellos cuales fueren, y la confianza más completa2 (Fillion).
30. La salida de David de la ingrata ciudad, y su subida al monte de los Olivos para adorar y llorar, es una imagen profética de lo que hizo Jesucristo el Jueves Santo. David es aquí imagen de Jesucristo, el verdadero David. Entristecido y humillado pasa el rey el Cedrón (versículo 23) y sube a aquel monte en que Cristo recibirá con perfecta sumisión el cáliz que el Padre le tiene preparado (Mateo 26, 30 ss.; Juan 18, 1 ss.). Cf. Salmo 109, 7.
32. Arquita, o sea, oriundo del pueblo de Arac, situado al norte de Jerusalén, cerca de Betel.
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2 SAMUEL 16
1 ss. La actitud de Sibá no es del todo trasparente. Parece que quiere traicionar a su señor para ponerse en posesión de sus bienes. Véase la defensa de Mefibóset en 19, 24-30.
6. Tiraba piedras: Cf. lo que hicieron con Jesús (Juan 8, 59). Semeí era hijo de. la tribu de Benjamín, la cual tenía rencor contra David, porque con la muerte de Saúl la realeza había pasado a aquél.
10. Cf. 15, 14. No quiere decir que Semeí hubiera proferido sus maldiciones por orden de Dios, sino que el santo rey reconocía en éstas una disposición de la justicia de Dios. “¡Oh paciencia tan alta, oh invención tan grande, para extinguir las injurias!” (San Ambrosio). “Sublime respuesta, digna de quien llevaba en su pecho un corazón según el corazón de Dios. Heroico ejemplo de mansedumbre. Quien destrozaba el león y le arrancaba su presa (I Reyes 17, 14 s.), quien venció mil veces en los campos de batalla... sufre en paciencia los groseros insultos de un villano” (Fernández, Flor. Bibl. I, pág. 12 s.).
22. Sobre el terrado; “sin duda en aquel mismo terrado en que David había concebido su pecaminosa pasión por Betsabee” (Vigouroux, Polyglotte). Cf. 11, 2. Así se cumplió la amenaza del profeta (12, 12). Cf. 20, 23. Era costumbre en Oriente que el pretendiente al trono ocupara el harén de su predecesor; pero esta villanía no la hacía el hijo con las mujeres de su padre. Aquitófel recibirá su merecido muy pronto (cf. 17. 23). Véase el Salmo 54.
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2 SAMUEL 17
2. El consejo de Aquitófel recuerda la conspiración del Sanhedrín contra Jesús. La ejecución del consejo habría desbaratado los esfuerzos que hacia David para reunir un ejército en la región transjordánica.
11. Desde Dan hasta Bersabee: Desde el extremo norte hasta el extremo sur de Palestina.
14. El texto sagrado nos hace notar que fue Dios mismo quien desbarató el plan tramado contra su amado David, quien tenía puesta en Él toda confianza (cf. Salmo 32, 22).
17. La fuente de Rogel, hoy Bir-Eyub. situada en el valle del Cedrón, al sudeste de la ciudad.
20. Han cruzado ya el río de las aguas: El texto hebreo es en extremo oscuro. La Vulgata vierte: pasaron apresuradamente después de beber un poco de agua. Otros proponen: pasaron de largo hacia el Jordán.
23. Aquitófel, figura de Judas, se ahorca por haber sido rechazado su consejo y porque prevé la derrota de Absalón y su propia caída. ¡Cuántos hombres orgullosos y ambiciosos acaban como Aquitófel! “Sigue al soberbio la humillación, pero el humilde de espíritu será glorificado” (Proverbios 29, 23). Aquitófel es también un ejemplo que nos muestra adonde llega la desesperación. “El que se ahorca ya no puede respirar, dice San Agustín; ni tampoco el que se entrega en brazos de la desesperación puede recibir el soplo vivificador del Espíritu Santo” (Homilía XXVII).
24. Mahanaim, ciudad de Transjordania. La Vulgata dice: los campamentos. Lo mismo en el versículo 27.
25. Ismaelita: Vulgata: Jesreelita, o sea, de Jesreel.
28. No se contentaron con protestar su fidelidad, sino que trajeron víveres y enseres de casa para que el monarca pudiera descansar en aquel lugar que Jacob bautizó con el nombre de Mahanaim en recuerdo de la aparición de los ángeles de Dios que allí le consolaron (Génesis 32, 2). “El recuerdo de Jacob debió de inspirarle confianza en el Dios de su juventud, su refugio y su fortaleza” (Salmo 17, 3). Quizás en estas circunstancias brotó de sus labios el Salmo 142, séptimo de los Salmos penitenciales, que lleva el epígrafe: “Salmo de David, cuando le perseguía su hijo Absalón”. El Salmo 3 parece referirse a la misma situación.
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2 SAMUEL 18
6. Efraím: no el territorio de la tribu de Efraím, sino una localidad de Transjordania, probablemente Efrón, situada a 33 kilómetros al norte de Mahanaim, donde había muchos bosques, cuyos barrancos y peñas resultaron para los vencidos más peligrosos que la espada del vencedor (versículo 8).
10. Cf. 14, 26. Absalón quedó colgado por la cabellera, objeto de su vanagloria. Los hombres suelen ser castigados por sus propios vicios y vanidades. Absalón deshonrando a su padre, falta al mandamiento que tiene la promesa de una larga vida (Efesios 6, 2-3). De ahí que Dios saliese como vengador de David, cuyo corazón paterno estaba dispuesto a perdonar (versículo 5). Cf. Romanos 12, 19.
14. Joab no andaba con escrúpulos. Mató al príncipe rebelde por razones políticas. Dejarlo con vida, significaría derramar sangre inútilmente y continuar la guerra civil. Por eso ve en la orden de David (versículo 5) un producto de sentimentalismo senil y no le hace caso. Así el triunfo fue completo. Muerto Absalón no había nada que temer. “En tanto David, allá en Mahanaim, esperaba ansioso el éxito de la batalla. ¡Y qué torturas atenaceaban su alma! Era rey, y era padre. Quería el triunfo de los suyos, la derrota del adversario. ¡Pero ese adversario era su propio hijo! ¡Y éste se hallaba al frente de sus tropas, en el calor de la refriega! Y conocía el carácter de Joab, mezcla de venganza y de generosidad, de exceso y de templanza, de fidelidad y de arrogante independencia. ¿Habrá muerto mi hijo en el combate? ¿Le habrá perdonado la vida Joab? Y la esperanza de la victoria, que alegraba al rey, iba amargada por los tristes presentimientos del corazón del padre” (Fernández, Flor. Bibl. I, pág. 33).
18. Mano de Absalón, esto es, monumento de Absalón. El Valle del Rey es probablemente el valle del Cedrón. Hay allí un monumento que lleva el nombre de “Tumba de Absalón”, pero que nada tiene que ver con el que se menciona aquí, pues recibió su nombre mucho más tarde. Los árabes y judíos enseñan a sus hijos a tirar piedras contra aquel monumento, es decir, contra aquel hijo que se rebeló contra su padre.
21. Cusita, un hombre de Cus, nombre de Arabia meridional y Etiopía. La Vulgata, vierte Cusi, y lo toma por nombre propio.
24. Entre las dos puertas: La entrada se cerraba por la parte de afuera con una puerta, y por la de adentro con otra puerta. El sitio entre las dos puertas formaba una pequeña plaza que servía para reuniones y juicios públicos. Allí estaba David, con el corazón torturado, esperando el resultado de la batalla contra su propio hijo.
33. No debemos creer que el duelo de David era sólo efecto de una ternura natural. Más que la pérdida de un hijo le afligía la impenitencia del que había muerto con las armas en la mano y sin la posibilidad de reconciliarse con su padre. Los sentimientos de David hacia el hijo desgraciado son una viva imagen de la misericordia con que el Padre celestial ama y busca a los pecadores. Cf. la parábola del hijo pródigo (Lucas 15, 11 ss.).
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2 SAMUEL 19
4 ss. Sobrecogido de inmenso dolor David desatendía a toda su gente. Se había cubierto la cabeza en señal del duelo que nacía por su hijo según costumbre hebrea. Sin embargo, el ejército vencedor estaba alegre, y quería ver al soberano, el cual se ocultaba y con esta actitud ofendía al pueblo. De ahí que Joab se presentara ante el monarca para prevenirle con toda franqueza. “Si David era padre, era también rey. El dolor por un hijo desalmado no debió prevalecer contra los sentimientos de gratitud hacia los valerosos soldados.”
11. La política de David es muy prudente. Consiste en recordar a la rebelde tribu de Judá que a ella pertenece el rey y que ella fue la primera en proclamarle (capítulo 2). La intervención de los sacerdotes se explica por ser ellos sus fieles servidores.
13. Amasá era general de las tropas de Absalón (cf. 17, 25). Para ganarle, el rey le promete el mando vitalicio del ejército; hecho que al mismo tiempo sirve para humillar a Joab, cuya arrogancia con el tiempo se hizo insoportable. En su lugar ninguno mejor que Amasá. Con esto ganaba a su causa un gran capitán y quitaba a los descontentos un fuerte apoyo.
20. Cf. 16, 5 ss. La casa de José: En sentido más amplio no solamente las tribus de José (Efraím y Manasés), sino todas las tribus del Norte.
22. ¡Por qué me tentáis!; literalmente: ¿Por qué me sois Satanás? Así son llamados aquí los hijos de Sarvia (Abisai y Joab) porque se oponen a la clemencia del rey, tentándolo a hacer violencia. Así llama Cristo a Pedro cuando éste se opuso a que muriese Cristo para redimir a los hombres (Mateo 16, 23).
29. David, ligado por la declaración de 16, 4, y ante dos testimonios contradictorios no desea complicar la situación con un proceso y da una solución salomónica. La generosa respuesta de Mefibóset (versículo 30) nos confirma en la idea de que era inocente. Vigouroux aclara este pasaje con la siguiente nota: “Es probable que David haya creído ver algo sospechoso en la conducta de Mefibóset; por esto no le devuelve más que la mitad de sus bienes, y deja la otra mitad a Sibá, el cual parecía muy aficionado al rey y a su gobierno” (Polyglotte II, pág. 557).
37. Las palabras de Barzillai muestran, además de la nobleza de su espíritu, las ventajas de la vejez en que, aplacadas las pasiones y libre de ambición, el hombre busca en la paz del silencio la verdadera felicidad que es la interior. Cf. III Reyes 2, 7.
43. No hay duda de que los de Israel, es decir, las otras tribus, tenían razón, quejándose de la tribu de Judá, porque ellas habían sido las primeras en reconciliarse con David. Además, eran 10 veces más numerosas que Judá. por lo cual creen valer 10 veces más. Los de las tribus de Judá, por su parte, se apoyan en su parentesco con el rey. Ya se cierne en el horizonte la futura división del pueblo en el reino de Judá y en el de Israel. ¡Triste ejemplo de la inconstancia humana! Cf. III Reyes capítulo 12.
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2 SAMUEL 20
1. La rebelión de Seba tiene sus raíces tanto en el recelo tradicional de la casa de Benjamín, como en los acontecimientos que se narraron en 15, 5 ss.; 19. 41 ss. Hijo de Belial: hombre malvado.
7. Los cereteos y feleteos: la guardia personal del rey. Cf. 15, 18 y nota.
10. El crimen de Joab era más que un simple homicidio, porque lo cometió so pretexto de besarle. Además de esto, Amasá era pariente de Joab. David lo condena en III Reyes 2, 5 ss.
14. Todos los bicritas se reunieron y le siguieron. Vulgata: y se le había juntado lo escogido de la gente. Abel de Betmaacá: Vulgata: Abela y Betmaacá. No son dos ciudades, sino una sola, situada en el extremo norte de Palestina. La mujer la llama madre (versículo 19), porque era una de las ciudades principales, cuyos habitantes eran famosos por su buena índole y talento, lo que se expresa en el proverbio que cita la mujer. Esta da pruebas de una admirable sabiduría, que recuerda a la mujer de Tecoa (capítulo 14).
26. Ministro de David; literalmente: sacerdote de David, esto es, consejero o cortesano del rey. Cf. 8, 18.
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2 SAMUEL 21
2. Cf. Josué 9, 3 y nota. Los gabaonitas no eran israelitas, sino restos de los cananeos, a los que Josué había jurado no extirparlos (Josué 9, 15). La conducta de Saúl contrasta con la que observó en I Reyes 15, 9.
6. En Gabaa de Saúl, el elegido de Yahvé. Así también San Jerónimo. Algunas ediciones críticas traducen: en Gabaón, en el monte de Yahvé. Los gabaonitas invocan en su favor la ley del talión (Levítico 24, 20) y la de la expiación del homicidio (Núm. 35, 33). Nácar-Colunga explica este caso de la siguiente manera: La sangre sólo con sangre puede ser expiada, y los ejecutores de la sentencia, “vengadores de la sangre”, serán los mismos ofendidos. Mas el culpable era ya muerto. Pagará su casa, esto es, sus descendientes, porque contra la ley que manda: “No pagarán los hijos por los padres” (cf. Ezequiel 18, 1 ss.), está la otra que dice que Dios “castiga los pecados de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación” (Éxodo 20, 5). En todo este hecho resalta cuan grave cosa es el juramento y cómo Dios mira por la fidelidad de las palabras selladas con la invocación de su nombre.
8. Merob: Así leen las ediciones críticas en vez de Micol. Cf. 6, 23 y nota; I Reyes 18, 19.
9 s. Los colgaron: Vulgata: los crucificaron. En Resfá se revela el amor materno en toda su grandeza. Se expuso al sol abrasador del día y al frio de la noche, estando en peligro de ser devorada por las fieras ella misma. “Defendió a los siete aunque sólo dos de ellos eran sus hijos. Los otros no tenían su sangre, pero eran también hijos de una madre. En su gran corazón había lugar para todos, su amor materno no podía excluir a los hijos de otra madre tan infeliz como ella, hijos que compartieron la triste suerte con los suyos” (Elpis).
14. David se apresura a hacer esta obra de misericordia para con los ajusticiados. Cf. Tob. 12, 12.
17. La antorcha de Israel es David.
18 ss. Elhanán, hijo de Jaaré-Oregim. San Jerónimo vierte, según la etimología: Adeodato, hijo del Bosque, y lo refiere a David. Goliat geteo: No se trata aquí de aquel Goliat a quien mató David. Un autorizado hebraísta propone la siguiente traducción. Elhanán, hijo de Yair betlehemita mató a Galeyat heteo. Cf. I Paralipómenos 20, 4-8.
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2 SAMUEL 22
1. Este cántico, llamado de la Roca (versículo 3), se considera como testamento del anciano rey. Coincide con el Salmo 17 del Salterio, menos algunas variantes, y va, como aquél, más allá de los acontecimientos de la vida de David. El Rey Profeta habla aquí con espíritu profético, como figura de Jesucristo y también, en sentido apocalíptico, de la segunda venida de Cristo (cf. Apocalipsis capítulo 19).
3. Cuerno de mi salvación: No nos escandalicemos de esta imagen, que es muy bíblica. “Esta metáfora, tomada del arma defensiva y ofensiva de los animales cornudos para significar fortaleza, poder, protección, pudiera traducirse parcialmente en nuestro idioma por yelmo o casco protector” (Prado, Salterio Salmo 17)
6. Scheol: lugar de los muertos; aquí sinónimo de muerte.
8 ss. Describe gráficamente, bajo la imagen de una tempestad, la ira de Dios que ha quebrantado la fuerza de los enemigos de David En Salmo 96, 3 se describe en forma semejante la Parusía de Cristo. Esta ira sublime con que Dios acude misericordiosamente en socorro de David, nos muestra lo que será “la ira del Cordero” en el gran día del juicio (cf. Apocalipsis 6, 16 s.; 19, 11 ss.).
11. Los querubines son el trono de Yahvé y le sirven de carroza. Véase en Éxodo 25. 18 ss. la descripción de su imagen. Cf. Salmo 79, 2; Ezequiel 1, 4 ss.
20. Un lugar ancho, símbolo de la seguridad que Dios presta a su fiel siervo David. Porque me amaba: nos ama a todos como cosa propia (Juan 10, 11 ss.). He aquí lo que vino Jesús a revelarnos: el amor con que somos amados por su Padre (Juan 3, 16; I Juan 4, 16).
26. Dios trata suavemente a los sencillos, severamente a los orgullosos. El Magníficat de la Virgen es como un desarrollo de este concepto que nos muestra la verdadera fisonomía de Dios (Lucas 1, 45 ss.).
29. Véase Salmo 35, 10: “En tu luz veremos la luz”. La vía iluminativa del conocimiento de Dios por la Revelación, precede a la vida de unión con Dios por él amor. Por eso, Jesucristo, el Verbo, es ante todo una iluminación que prepara el camino al Espíritu Santo que es el amor (II Timoteo 1, 10). Esa iluminación que nos descubre las maravillas de Dios es la palabra de que habla el versículo 31 (Salmo 11, 7). De ahí la suprema importancia de conocer la Sagrada Escritura que es “la Carta de Dios a los hombres” (San Gregorio).
31. Delicioso elogio del divino Padre y de su palabra. Cf. Salmos 11, 7; 118; 140; II Timoteo 1, 8. Estos y muchos otros textos nos hacen comprender la falacia de los que impíamente tildan de escandalosa la Sagrada Escritura porque se expresa con la claridad propia de la verdad absoluta, sin los rodeos literarios de los hombres. Estos han llegado a decir que “las palabras sirven a cada uno para ocultar lo que piensa”, en tanto que Dios en sus palabras nos muestra las más íntimas verdades de nuestro interior (Hebreos 4, 12) y hasta nos descubre, como lo reveló Jesús, los arcanos mismos de la Trinidad (Juan 15, 15). Cf. I Corintios 2, 10.
40. Toda fuerza viene de Él, que es quien da el triunfo en las batallas (Salmo 32, 16 s.).
44. Cf. Romanos 10, 20-21. La profecía del reinado sobre las naciones es indudablemente mesiánica, siendo el reinado de David figura del reinado de Cristo. Cf. 7, 13 y 16.
51. Su ungido: San Jerónimo vierte: su Cristo. David fue ungido como rey, y de su linaje descenderá el Ungido por excelencia, Jesucristo.
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2 SAMUEL 23
2. El Espíritu de Yahvé habla por mí: “El profeta afirma abiertamente la inspiración del oráculo que está a punto de proclamar. No es un hombre el que habla, sino el mismo Dios… La legitimidad de esta afirmación la atestiguará Nuestro Señor Jesucristo (Mateo 12, 40)” (Fillion).
3. La Roca de Israel: Sobre este nombre de Dios véase 22, 3; Génesis 49, 24; Salmo 17, 3 y notas. Un dominador, etc. Cf. Lucas 1, 32 s.
4. Notemos para nuestro consuelo estas dos vivísimas imágenes que pueden aplicarse también a la belleza del alma amiga de Dios. En el versículo 5 muestra bien claro cómo tanta belleza no es obra de nuestros méritos, sino de la divina misericordia, la cual está al alcance de todos los que creemos en esa generosidad de Dios.
5. Un pacto eterno: la promesa de la realeza y reino mesiánico con que Dios distinguió a la casa de David. Esta promesa se halla repetida varias veces en el capítulo 7. El Ángel Gabriel la reitera en Lucas 1, 32. Cf. I Paralipómenos 28. 4 y 7.
6 s. Cf. Salmo 2, 9; Apocalipsis 2, 27; 19, 15. Hijos de Belial: los malvados. ¡Tremenda figura! Ni siquiera merecerán ser tocados por la mano misericordiosa de Dios.
8 ss. Sobre el texto primitivo de los tres versos 8-10 se ha discutido mucho. San Jerónimo prefiere la traducción etimológica de algunos nombres propios. Por ejemplo: el que se sienta en cátedra, príncipe muy sabio entre los tres; Él es como el tierno gusanillo de madera (en vez de: Jesbam... lanza). Hijo de Dodó: Vulgata: hijo de su tío paterno (versículo 9).
10. Esto no es legendario como en los libros de caballería sino verdad afirmada por la palabra divina. ¿Qué héroe hubo jamás como éstos? El secreto está en que, como se dice en él verso 12, Dios obró por medio de ellos.
13. En el valle de Refaím: Vulgata: en el valle de los gigantes, situado al sudoeste de Jerusalén. Refaím (singular Rafa) significa gigantes. Cf. 22, 16 y 18.
17. Esta historia manifiesta el cariño que los guerreros tenían a su jefe. David se muestra digno de ellos. No bebe el agua, sino que le da un destino sagrado, como era entre los israelitas la libación.
18. Jefe de treinta: Así leen los modernos, en lugar de jefe de tres. Vaccari observa que “treinta” significa aquí no tanto el número como la categoría. Cf. versículo 23.
20. Los dos Ariel de Moab. Setenta: los dos hijos de Ariel de Moab. Vulgata: los dos leones de Moab. Ariel significa “león de Dios”. Así llaman hoy todavía los árabes y persas a los guerreros más valientes.
24. Hijo de Dodó. Vulgata: hijo de su tío paterno. Cf. r. 9.
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2 SAMUEL 24
1 ss. Cf. I Paralipómenos 21, 1-26. ¿Cuál fue la causa de la ira de Dios y quién instigó a David? Según los Santos Padres y muchos intérpretes modernos, se encendió el furor del Señor porque el motivo de hacer el censo era el orgullo, cual si él fuese dueño del pueblo de Dios y el poder de Israel consistiera en su número y no en la confianza en Dios. Esto se confirma con la conducta inversa que siguió David en I Paralipómenos 27, 23. El que movió a David al orgullo fue Satanás, como afirma expresamente el libro de los Paralipómenos (I Paralipómenos 21, 1). Dios se lo permite, como en Job 1, 12, pero esta vez para castigar la infidelidad de su pueblo, como lo hizo otras veces por medio de ejércitos enemigos. De ahí que el castigo descargue sobre el pueblo (versículo 15) y no sobre el rey que dispuso el censo. Dios permite a veces que un pastor caiga en una falta para castigar así a los que están a su cargo, porque, según dice San Gregorio, es muy intenso el enlace que hay entre los gobernantes y los gobernados, entre el Pastor y la grey.
3. Joab se muestra más cauteloso que el rey, lo que hace suponer que también la gente menos formada sabía que el censo constituía un atentado contra la soberanía absoluta de Yahvé.
9. El Libro de los Paralipómenos trae otras cifras (I Paralipómenos 21, 5).
10. He pecado gravemente: David siente que esa soberbia desagrada a Dios más que todas las caídas que proceden de nuestra debilidad.
14. Nuevo ejemplo de la confianza en Dios que no abandona a David aún cuando él se siente muy culpable.
16 s. Vemos aquí que, si Dios castiga al pueblo por la falta de David, también perdona por amor de este, cuyo generoso corazón vemos una vez más en el versículo 17. Cf. Deuteronomio 8, 11 ss. y nota.
18 ss. Areuna, u Ornan, como lo llama el Libro de los Paralipómenos, no pertenecía al pueblo israelita, pues era jebuseo (cf. 5, 6 ss.). sin embargo no se muestra menos generoso que David (versículo 22). La era de Areuna estriba al norte de la “ciudad de David”, o sea, en el sitio que Dios eligió para que allí se levantara más tarde el Templo, la única casa de oración y sacrificios, adonde de todas partes habría de acudir el pueblo para tributarle homenaje. David lo compró y allí mismo erigió un altar (versículo 25).