2 MACABEOS 1

1. Esta primera carta se dirige a los judíos residentes en Egipto, y tiene por fin instruirlos sobre la celebración de la fiesta de la Dedicación del Templo, llamada en versículo 9, fiesta de los Tabernáculos. Es de gran valor dogmático, puesto que habla de las oraciones por los hermanos (versículo 6) y de la necesidad de la gracia, la cual nos viene de Dios y nos hace capaces de entender su Ley y cumplirla (versículos 3 y 4).

7. Demetrio II, que subió al trono de los Seléucidas el año 145 a.C. (1 Macabeos 11,19). Sobre Jasón véase 4,7-26 y 5,5-10. Tierra santa: Palestina. Fuera de Zacarías (2,12) es éste el único lugar, en que se da este nombre a la tierra de los judíos. La fecha corresponde al año 144-143 a.C.

9. Fiesta de los Tabernáculos: Así se nombra aquí la fiesta de la Dedicación o Purificación del Templo (véase versículo 18; 1 Macabeos 4,56 y nota) que se celebraba en el mes de Casleu (diciembre). La gran fiesta de los Tabernáculos, empero, caía en el mes de Tischri (septiembre-octubre).

10. Año ciento ochenta y ocho: 125-124 a.C. Esta segunda carta va dirigida a Aristóbulo. célebre por una interpretación alegórica del Pentateuco que dedicó al rey Ptolomeo VI Filometor de Egipto (181-145).

11. Contra tal rey: Se trata, a lo que parece, del rey Antíoco IV Epífanes (175-164).

13. Nanea, nombre presemítico (sumerio) de Artemis. El significado del nombre es: señora.

16. El mismo acontecimiento se relata de distinta manera en 1 Macabeos 6 y en 2 Macabeos 9. Para armonizar los relatos, al parecer contradictorios, propone Schuster-Holzammer, y con él algunos otros exégetas, la siguiente solución: “Se ha de considerar que el primer relato (1 Macabeos 6) procede de un cronista a quien, para su objeto histórico, sólo interesa dar sumariamente y en sus rasgos generales el proceso de los acontecimientos. El autor del segundo libro lleva en su obra un plan religioso, y por eso pone (en 2 Macabeos 9) especial empeño en describir los pormenores. Ambos relatos pueden armonizarse entre sí y con noticias que de otras fuentes tenemos acerca del mismo suceso, de la siguiente manera: Antíoco quería saquear al templo de Artemis (Nanea) en Persépolis, provincia de Elimaida (Persia), pero fue puesto en fuga. A su regreso a Babilonia, le llegó en Aspadana (“Ecbátana” dice el texto por error del copista o por confusión) la noticia de la derrota de sus tropas en Palestina. Le afligió tanto esta mala nueva, que enfermó gravemente. No obstante, insistió en apresurar su viaje a Jerusalén para tomar terrible venganza de los judíos. La rapidez del viaje agravó sus dolores y le hizo caer del carro, con las consiguientes contusiones y heridas, que empeoraron su estado. Según noticias extra-bíblicas, el rey fue llevado a Gabe, próxima a Ecbátana, y allí murió, después de reconocer las injusticias que había cometido contra Jerusalén y asegurar el trono para su hijo. La carta de 2 Macabeos 1 refiere que, habiendo Antíoco intentado saquear un templo de Persia, fue asesinado con su séquito. Aquí hay una confusión con Antíoco III, en quien concurren estas circunstancias; o, de otra suerte, sería preciso admitir que la carta recoge un rumor propalado en Jerusalén (cf. 2 Macabeos 5,5, donde se hace mención expresa de un “falso rumor” acerca de la muerte de Antíoco). El autor del libro trae la carta como documento del cual no responde”. En este caso el escritor inspirado no asume ninguna garantía, como lo dice expresamente en 2, 29.

19. Persia: a saber Babilonia que fue ocupada por los persas. De ahí que los judíos en tiempos de los Macabeos llamen Persia el país de su destierro.

20. El rey de Persia: Artajerjes I Longimano.

25. El solo justo: Cf. Salmo 32,5 nota.

27 ss. Este ruego de Nehemías confirma lo expresado en 1 Macabeos 1,40 y nota.

32. La fiesta del descubrimiento del fuego sagrado se celebraba el mismo día que la purificación del Templo, el 25 del mes de Casleu (diciembre). El fuego sagrado descendió por primera vez del cielo en la consagración del Tabernáculo en el desierto (Levítico 9,23 s.), por segunda vez en la dedicación del Templo de Salomón (2 Crónicas 7,1 ss.). Conforme a la prescripción de Levítico 6,12 los sacerdotes tenían cuidado de que el fuego ardiera siempre, por lo cual se llamaba fuego perpetuo.

34. Manda construir allí un templo: El griego dice simplemente: Hizo cerrar (el lugar) y (lo) santificó; es decir, lo declaró sagrado.

36. Neftar, o sea, nafta, que se llamaba también “óleo de Media” (Persia).

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1. Los aludidos escritos no se han conservado. Es preferible la lección griega: Se halla en los archivos que el profeta Jeremías ordenó, etc. Así Crampón, Henne, Fillion (en la nota).

4. El Tabernáculo, esto es, el Tabernáculo antiguo de Moisés y el Arca de la Alianza que se guardaban en el Templo (1 Reyes 8,4). Cf. 2 Reyes capítulo 25; Salmo 98,5 y nota; Apocalipsis 11,19; 15,5. Aquel monte: el monte Nebo (Deuteronomio 32,49; 34,1). Si alguno arguye: ¿Cómo pudo Jeremías librarse de los babilonios y trasladarse con el Arca al monte Nebo?, hay que responder que el mismo Nabucodonosor dio orden a sus generales que tratasen a Jeremías con distinción, por lo cual éstos le sacaron de la cárcel y le entregaron al nuevo gobernador, para que pudiese vivir en plena libertad (Jeremías 39,11-14). Véase Ezequiel 41,26 y nota.

7 s. Grandiosa profecía, “que algunos entienden del tiempo en que volvieron los judíos con Esdras de Babilonia. Pero como después de este tiempo no se habla del Tabernáculo, ni del Arca en ningún lugar de la Escritura; y por otra parte, cuando Tito se hizo dueño del templo y de Jerusalén, no se hace mención de ellos entre los despojos que de allí tomó, ni se dice que los llevase en triunfo como acostumbraban hacer los romanos, ni tampoco se registran en el arco de Vespasiano (Tito), en donde se ve el candelero; por eso la tradición de los Padres, y aun de los mismos hebreos, nos persuade de que no estuvieron en el segundo templo, y que no serán hallados hasta que se conviertan los judíos, que será al fin del mundo” (Scío). Así también Cornelio a Lapide. Cf. Éxodo 40,34; Números 9,15; 1 Reyes 8,10.

9 s.: Cf. Levítico 9,23 s.; véase 1 Reyes 8,62-63; 2 Crónicas 5,6; 7,1 ss.

13. He aquí una preciosa noticia acerca del canon del Antiguo Testamento. Los libros de David: los Salmos. Véase 1 Macabeos 12,9 y nota.

18. Lugar santo: Jerusalén y Palestina. Acerca de esta esperanza del piadoso Macabeo véase Deuteronomio 4,25 ss.; 28,1 ss.; 30,3-10; Jeremías 30,3; 31,31-36; Éxodo 37,23-28; Oseas 3,4 s.; Amós 9,14 s.; Miqueas 4,6 s.; Zacarías 8,3, etc.

20. Con el versículo 20 comienza el Prólogo propiamente dicho, en que el autor informa acerca del carácter y alcance de su trabajo. Según el versículo 24 sus fuentes han sido los cinco libros de un cierto Jasón de Cirene, escritor desconocido, si no es el mismo que en 1 Macabeos 8,17 se menciona entre los embajadores enviados a Roma. Según el versículo 29, el autor sagrado deja a ese Jasón la garantía de las afirmaciones de él tomadas.

22. Señales en el aire: El griego parece referirse simplemente a la visible protección en los triunfos que hemos visto.

29. El griego dice más claramente: Dejando al autor (Jasón de Cirene) la diligencia de tratar exactamente de cada cosa, nosotros (el autor sagrado) nos esforzamos a seguir las normas de un resumen.

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1. Prescindiendo de las dos cartas introductorias, ese libro se limita a un periodo de 16 años (176-160 a.C.), mientras que el primer libro abarca los años 171-134. Onías III, Sumo Sacerdote de 198 a 175. Véase 4,1 ss.; 15,12. Cf. 2,18; 5,13.

3. Se refiere a Seleuco IV Filopator (187-175 a.C.) hermano mayor y predecesor de Antíoco IV Epífanes, de la familia de los Seléucidas, rey de Asia y Siria, inclusive Palestina. Cf. Daniel 11,20 y nota.

10. Como aquí se ve, el Templo era como un banco y lugar seguro, en que se guardaban los capitales de los huérfanos y viudas y los fondos de beneficencia. El abuso de esta benéfica institución es estigmatizado por el mismo Jesucristo en Mateo 15,5 s. y Marcos 7,10 ss.

11. El talento de plata pesaba 43,65 kg., el talento de oro, 49,11 kg. Entre los griegos el talento tenía solamente 26 kg.

12. Cf. Deuteronomio 27,19.

15 ss. Hermoso ejemplo de celo sacerdotal. Nótese que Dios no hace esperar su milagrosa intervención (versículo 24 ss.). Lloren los sacerdotes y ministros del Señor entre el atrio y el altar, dice el profeta Joel, y exclamen: Perdona, Señor, perdona a tu pueblo (Joel 2,17). A la oración el sacerdote debe unir el espíritu de desinterés. El sacerdote desinteresado y desprendido de los bienes de la tierra, atrae las almas y las salva. Apacentad mis ovejas, pero no las trasquiléis, es lo que Dios dice tantas veces por boca de sus profetas.

27. Esta escena ha sido perpetuada por Rafael en una pintura mural del Vaticano.

38. No falta la nota irónica como contraste en este patético episodio.

40. San Ambrosio entresaca de este capítulo muy serias reflexiones acerca de la injusticia que cometen los que atentan contra lo que está consagrado a Dios, el cual es como un depositario de lo que ha de servir para su culto, y para sustento y decencia de sus ministros, y para alivio y consuelo de las viudas, huérfanos y pobres. Véase Baruc 6,27.

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5. Notemos la delicadeza de conciencia y la caridad que muestra este proceder.

7. Sobre este Antíoco el Ilustre (en griego Epífanes), véase 1,11 y 16 y notas. Jasón ambicionaba principalmente el poder político. Cf. versículo 23 ss.

9. Era imposible que Jasón pagase de su peculio tan inmensas sumas. Su intención era, sin duda, apoderarse del tesoro del Templo. Gimnasio: edificio y patios para ejercicios físicos, según las costumbres paganas (1 Macabeos 1,15 y nota). Gimnasio viene de gimnos (desnudo). Ese nombre se le dio a esta institución porque los ejercicios se hacían con el cuerpo desnudo. Cf. lo que dice el salmista de los músculos del hombre (Salmo 148,10 y nota). Según San Pablo, el ejercicio corporal es útil para pocas cosas, en tanto que la piedad es útil para todas las cosas (1 Timoteo 4,8). Efebia: parte del gimnasio reservado a los jóvenes.

12. Exponer en lugares infames: El griego: obligar a la juventud a llevar el petaso (sombrero de Mercurio).

13. Jasón aunque oriundo de familia sacerdotal, no podía ejercer legítimamente las funciones de Sumo Sacerdote porque era un usurpador.

14 ss. Esta paganización de Israel, origen de tantos males, es también una lección para nosotros, porque la misma tendencia se manifiesta hoy en la civilización moderna, que busca en los clásicos antiguos o del Renacimiento las fuentes de la sabiduría que solamente están en el Libro divino (Nehemías 9, 6 y nota).

17. Los que abandonan la Ley del Señor, se encaminan a la muerte (Baruc 4,1). “Execrada será la oración de aquel que cierra los oídos para no escuchar la Ley” (Proverbios 28,9).

19. Hércules reemplazaba en Tiro al ídolo Melkart, dios nacional de los tirios. A tal punto había llegado la depravación de este pontífice intruso. Ejemplos como éste nos hacen vislumbrar en qué grado cundía el paganismo en el pueblo escogido, y cuan grandes esfuerzos eran necesarios para desterrarlo definitivamente.

21. Ptolomeo VI Filometor reinó de 181 a 145 a.C.

24. El traidor Jasón es traicionado a su vez por su propio amigo Menelao. Esta fue la primera etapa de su caída; las otras se narran en el capítulo 5.

29. La variante griega dice: Y Menelao dejó a su hermano Lisímaco como suplente en el sacerdocio, y Sóstrato (dejó como suplente) a Crates, el cual era gobernador de Chipre.

30. Era costumbre de los potentados antiguos regalar a sus amigos y favoritas una u otra ciudad para sus rentas personales. Cf. 1 Macabeos 10,39. Tarso y Malo (Mallus) eran ciudades importantes de Cilicia. En la primera nació San Pablo.

33. Dafne, en las proximidades de Antioquía. Había allí un bosque sagrado con un santuario de Apolo y Artemis, al cual peregrinaban muchos devotos de esos dioses.

35. Aun después de muerto, Onías no dejó de orar por su pueblo, como se ve en la visión que tuvo Judas Macabeo antes de la victoria sobre Nicanor. Véase 15,12; 15,14 y nota.

40. Un cierto Tirano; según algunos códices griegos: un cierto Auranos.

47. Escitas, bárbaros que vivían en la Crimea y servían como mercenarios en los ejércitos de los príncipes asiáticos. Un grupo de este pueblo se radicó en Palestina en la ciudad de Betsán, la cual de ellos recibió el nombre de Escitópolis. Lo que aquí se lee basta para mostrar que los escitas no podían ser judíos como sostienen los defensores de British Israel, según los cuales los escoceses fuesen descendientes de esos escitas judíos. Véase 12,29 s.

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5. Jasón, después de ser depuesto se había refugiado en el país de los ammonitas. Véase 4,26.

6. Nótese esta magnífica y lapidaria condenación de la guerra civil.

8. Aretas era el nombre de los reyes de los nabateos, que residían en Petra. Cf. 2 Corintios 11,32.

9. Cf. 1 Macabeos 12,6 ss.

11 ss. Véase el relato paralelo en 1 Macabeos 1,21-29. Cf. Daniel 11,28.

17. La información que aquí nos da Dios sobre su manera de obrar, puede ilustrarnos en casos análogos en que sus designios nos aparecen misteriosos, v. gr. las calamidades que afectan a los lugares santos, etc. Cf. 12,40; 1 Macabeos 9,55 y notas.

18. Acerca de Heliodoro y su atentado al Templo, véase el capítulo 3.

19. El lugar, es decir, el Templo. Asombrosa prueba de amor a Israel. Véase la palabra de Jesús en Marcos 2,27 y Jeremías 7,4, donde el profeta previene a los israelitas contra una falsa confianza en la posesión del Templo.

21. Véase un ejemplo semejante de soberbia en el caso de Asuero (Ester 8,1 ss. y nota). Lo mismo se dice de Calígula.

23. Garizim, el monte al sur de Siquem, centro del culto samaritano. A este monte se refiere la mujer samaritana en la conversación con Jesús (Juan 4,20).

27. Las profanaciones: la idolatría que Antíoco propagaba entre el pueblo judío. Véase 6,11; 1 Macabeos 2,28 y nota.

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1. Véase 1 Macabeos 1,43-67. Un senador de Antioquía: El griego dice: un senador de Atenas. Allí se encontraba a la sazón Antíoco para dedicar un templo a Júpiter Olímpico.

2. Júpiter extranjero, mejor: Júpiter hospitalario, La segunda parte del versículo debe decir: por ser hospitalarios los habitantes de aquel lugar.

4 ss. En esta tremenda pintura de la degeneración del pueblo santo se nos enseña, como en muchos otros pasajes de la Sagrada Escritura, que es mejor no acudir al templo que entrar en él en forma irreverente, como tanto suele verse hoy en los trajes de las mujeres y también en aquellos hombres de vida públicamente irreligiosa, que frecuentan la misa y los sacramentos hipócritamente. Tengamos presente en nuestro apostolado este criterio de Dios para no forzar a las almas, con un falso celo, a cometer sacrilegios recibiendo los sacramentos sin tener la fe.

7. Baco o Dionisos, dios de la alegría carnal. En su honor la gente se adornaba de coronas de hiedra.

10. Cf. 1 Macabeos 1,63 s.

14. Sobre el juicio de las naciones véase Joel capítulo 3,16. ¡Qué doctrina tan admirable y consoladora! La vemos confirmada por San Pablo en Hebreos 12,7 ss. Dios castiga al que ama. “Yo a los que amo los reprendo y los castigo” (Apocalipsis 3,19). La corrección que nos viene de Dios, es el sumo bien del alma, la ilumina, la purifica y la lleva a la conversión. “Las correcciones son para los pecadores lo que un bálsamo excelente es para el herido. El enfermo que rechaza al médico, es un insensato. Tan insensato es el que no recibe con reconocimiento la corrección” (San Juan Crisóstomo).

18. No debe confundirse a este gran mártir con el guerrero Eleonor, muerto también heroicamente (1 Macabeos 6,43 ss.). El mártir Eleázaro, era doctor de la Ley y probablemente sacerdote.

19. Al suplicio: El griego indica cierto instrumento de martirio, una rueda sobre la cual los verdugos estiraban las víctimas. Véase Hebreos 11,35.

21. Nótese cuan peligrosos son para la rectitud del alma los acomodos del mundo con su ternura y compasión sentimental. No se trataba aquí del acto material de comer la carne, sino del público homenaje de obediencia al Divino Padre que la prohibía. Así dice Jesús que confesará delante del Padre a los que le hayan confesado ante el mundo (Mateo 10,32).

24. San Ambrosio, San Cipriano, San Gregorio Nacianceno y otros Padres elogian la virtud y fortaleza de Eleázaro llamándole Protomártir del Antiguo Testamento, por la gloria de su martirio, “bien superior a Sócrates y comparable a los mártires de la Ley de gracia” (Nácar-Colunga).

25. Es el mismo criterio que señala San Pablo con respecto a los actos que pueden escandalizar a los débiles (1 Corintios 8,1-13).

26. Clara afirmación de la inmortalidad del alma, que raras veces se halla tan claramente expresada en el Antiguo Testamento. Cf. 7,9 ss. y 36 y notas.

30. Padece de buena gana: El bien que los mártires esperaban, dice San Agustín, era tan grande y seguro; la recompensa que se les prometía, tan gloriosa, y su posesión tan dulce, que la luz de la tierra no era nada para ellos; despreciaban los suplicios, y su corazón nadaba en la alegría.

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1. Éstos son los comúnmente llamados Hermanos Macabeos, debido a que no conocemos con seguridad sus nombres, aunque Josefo los indica. El martirio tuvo lucrar en Antioquía, donde en tiempo de San Jerónimo se mostraban todavía los sepulcros de los siete héroes y de su madre.

2. Las leyes patrias que Dios nos ha dado: es decir, que el fervor patriótico se fundaba en la fe religiosa. Véase 13,14 y nota; Salmo 147,8 s.; Eclesiástico 24,35 ss. y notas.

4. Que se le arrancase la piel de la cabeza. El griego dice: a la manera escita. Véase versículo 7, donde se repite la tortura escita.

6. Véase el cántico de Moisés (Deuteronomio 32,36 y 43).

9. Vemos aquí afirmada la fe en el dogma de la resurrección del cuerpo en pleno Antiguo Testamento. Véase vs. 11,14, 23; 6,26; 12,43; Tobías 13,2; Job 19,25; Isaías 26,19; Ezequiel 37,1-14; Daniel 12,2.

14. No será para la vida: Véase las palabras de Jesús en Juan 5,25 y 28 s.

18. Los hemos merecido: ¡Qué palabras tan admirables en boca de estos santos! Bien podemos ver en ello otra figura del Cordero inocente que cargó con los pecados del mundo. Véase versículo 38 y 8,5.

22. Cf. Job 10,8 ss.; Salmo 138,15; Eclesiastés 11,5: Notemos la distinción entre el alma y el espíritu, que coincide con San Pablo (1 Tesalonicenses 5,23; Hebreos 4,12).

23. El mismo os volverá, etc.: He aquí el motivo más firme de la fortaleza de esta familia de mártires: la virtud de la esperanza (véase versículo 9).

27. Ten piedad de mí... ¡y déjate martirizar! Una madre del mundo habría dicho exactamente lo contrario.

28 s. Ejemplo de un acto de fe perfecta según el Antiguo Testamento, que comporta la adoración del Creador y la esperanza en el Mesías. Para nosotros, a esa creencia en el Autor de la naturaleza (Romanos 1,20 s.) debe agregarse el asentimiento pleno y total a la Revelación traída por Jesucristo (Hebreos 1,1 ss.).

36. Se hallan ya gozando: Scío traduce: están ya bajo la alianza de la vida eterna, lo cual coincide también con el texto griego. Difícilmente podríamos ver ya afirmado aquí el dogma de la inmediata visión beatífica del alma después de la muerte, que fue definido recién por el Concilio de Florencia (Denz. 457, 464, 530, 570 s., 693, 696) y que no se conocía aún en el Antiguo Testamento.

37. Te obligue, etc.: He aquí un voto que parece bien duro, y que sin embargo está lleno de caridad.

40. Con una entera confianza en el Señor, lo mismo que sus seis hermanos y su “madre sobremanera admirable” (versículo 20). El que espera en Dios es feliz, dicen los Proverbios (16,20). Los que esperan en el Señor, no perecerán, dice el Salmista (Salmo 33,23). “Nada alimenta y fortifica el alma como la esperanza” (San Crisóstomo).

41. La Iglesia celebra la memoria de la madre macabea y sus siete hijos el 19 de agosto. Los Padres no se cansan de colmarlos de elogios en sus homilías. Los cuerpos de los santos mártires fueron trasladados de Antioquia a Roma. donde descansan en la iglesia de San Pedro ad Vincula.

2 MACABEOS 8

8. Los versículos 8 y siguientes tienen su paralelo en 1 Macabeos 3,38-4,25. Sobre Filipo véase 5,22; sobre Ptolomeo 4,45.

9. Cf. 1 Macabeos 3,38; 7,26.

11. Según esto, se pagaría por cada judío alrededor de unos cuarenta pesos argentinos, más o menos lo mismo que los treinta siclos de plata que se pagó por Jesús (Mateo 26,15; Zacarías 11,12). Era el precio común de un esclavo (Éxodo 21,32). Pero la compra fracasó (versículos 25 y 36).

16. En vez de siete mil se lee en el texto griego seis mil conforme al versículo 1 de ese capítulo. Véase 1 Macabeos 3,57-60; 4,8-11.

18. Nosotros tenemos puesta nuestra confianza en el Señor: La confianza en Dios fue el arma más poderosa del Macabeo. “Si Dios está por nosotros, dice el Apóstol de los gentiles, ¿quién contra nosotros?” (Romanos. 8,31).

19. Véase 2 Reyes 19,35; Eclesiástico 48,24; Isaías 37,36; 1 Macabeos 7,41.

20, Los gálatas luchaban como tropas auxiliares en los ejércitos de los reinos vecinos. El hecho a que alude el autor sagrado es muy explicable. Sabemos, además, por Arriano, que Antíoco I Soter, apoyado por tropas judías, venció a los gálatas.

22. En vez de José léase Juan, lo mismo en 10,19. Judas Macabeo no tuvo hermano que se llamase José (1 Macabeos 2,2-5).

23. Esdras: El griego lee: Eleázaro (hermano de Judas). El copista se confundió quizá con Nehemías 8,1 ss.

26. El sábado, como los demás días, comenzaba en la tarde del anterior y duraba hasta el ocaso del día mismo. Véase Génesis 1, 5, 8, etc.

28. Véase versículo 30. Las leyes de Israel nos dan este ejemplo de caridad, poco frecuente en los vencedores. Recordemos el caso de David en 1 Samuel 30,25 y nota.

30. Timoteo y Báquides quisieron, sin duda, vengar la derrota de Nicanor. Acerca de Timoteo, véase 10,24-38; 12,10 ss.; acerca de Báquides, los capítulos 7-9 del primer libro.

33. Le abrasaron, según la ley del talión (Éxodo 21,24).

36. Véase versículo 11 y nota; 11,13 y nota.

2 MACABEOS 9

1 ss. Véase los relatos paralelos en 1 Macabeos 6,1-16, 2 Macabeos 1,13-16, y la nota puesta a 2 Macabeos 1,16.

2. Persépolis: capital de Persia. Cf. 1 Macabeos 6,1, donde se habla de Elimaida.

3. Ecbátana: capital de la Media, al norte de Persia, hoy día Hamadán.

9. De la misma manera castigó Dios a Herodes Agripa (Hechos de los Apóstoles 12,23).

12 ss. La oración de Antíoco no encierra contrición, como a primera vista parece, porque su espíritu no era recto, según se ve en el versículo 26. Véase Eclesiástico 34,23. De lo contrario, la misericordia lo habría alcanzado infaliblemente (Salmo 50,19).

15. Nótese el soberbio desprecio por el pueblo de Dios: consideraba un gran favor para un judío al igualarlo a un pagano griego. Algunos creen que aquí se trata de un error del copista, y proponen antioquenos en vez de atenienses.

25. Mi hijo: Antíoco V Eupator que reinó de 164 a 162 a.C. La carta aludida debió hallarse en el libro de Jasón. El autor sagrado no la publica.

28. Del mismo modo: Vemos aquí cumplida, también en el tiempo, la sentencia que Jesús anuncia para el juicio eterno (Mateo 7,2).

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1 ss. Véase 1 Macabeos 4,36-59.

2. Cf. 1 Macabeos 1,55.

3. El fuego sagrado, caído milagrosamente del cielo para consumir las víctimas ofrecidas en la dedicación del Templo de Salomón (2 Crónicas 7,1), y mantenido desde entonces perpetuamente (cf. Levítico 6,12), fue conservado por Dios cuando la destrucción del Templo por los caldeos, y luego recobrado en forma milagrosa por Nehemías (véase 1,18 ss.). Apagado por los sirios en la persecución de Antíoco, se enciende aquí de nuevo, pero sin tomarlo de otro fuego, de acuerdo con el concepto de que “la naturaleza es pura, mas todo lo que ha sido usado por el hombre es más o menos impuro” (Fillion).

4. Ruegan que los castigue Él mismo, con su mano paternal, en vez de entregarlos en manos humanas. Es lo que pidió David cuando eligió la peste antes que la guerra (2 Samuel 24,14).

7. Su lugar: el Templo.

9. Véase 1,13-16; 9,1 ss.; 1 Macabeos 6,1-16.

13. Filometor: Se trata del rey Ptolomeo VI Filometor de Egipto (181-145). El texto griego explica este suicidio de Ptolomeo Macrón porque “no teniendo sino una dignidad sin honor perdió el ánimo” o “no estaba en un lugar honorable”. De todos modos el caso es una elocuente lección sobre los frutos de ese falso criterio pagano que hace consistir el honor en la aprobación del mundo. Cristo nos enseña, al revés, que el honor está en ser perseguido y despreciado como Él lo fue.

15. Los judíos: No podían ser sino judíos apóstatas que seguían a Antíoco. Según el texto griego, eran idumeos, o sea, enemigos declarados de los judíos. “La lección de la Vulgata (indios), dice Bover-Cantera, es, a todas luces imperfecta. Ya en otros lugares hemos aludido a la confusión de estas dos palabras por su semejanza, principalmente en griego”.

20. El texto griego pone setenta mil dracmas, o sea la mitad de la suma. Una dracma valía un peso más o menos.

26. Alusión a Éxodo 23,22, donde Dios promete ser enemigo de los enemigos de su pueblo.

28. Sólo Dios da la victoria (1 Crónicas 29,11: Judit 5,16; Proverbios 21,31; 1 Macabeos 3,19) y “los judíos no eran menos fieles en agradecer a Dios después de sus triunfos, que en invocarlo antes del combate (cf. 8,27; 9,17; 11,9, etc.)” (Fillion).

32. Cazara, o sea Guécer, fue conquistada por Simón. Cf. 1 Macabeos 13,43 nota. Quereas, hermano de Timoteo (cf. versículo 37).

38. “Hizo grandes cosas”: es la misma exclamación que brotó de la gratitud de María (Lucas 1,49).

2 MACABEOS 11

1. Ayo del rey: procurador o ministro. Pariente: No ha de tomarse en sentido propio, sino como título. Véase 1 Macabeos 11,31 y nota; 2,18 y nota. Los Grandes de España son llamados primos del rey. Lo mismo en Italia los de la Orden de la Annunziata, y en Inglaterra los de la Orden de la Jarretera.

2. La ciudad: Jerusalén. Querer hacer de ella una ciudad de paganos era ir contra el plan de Dios que la eligió por morada santa. Sólo la infidelidad de la Ciudad Santa había de merecer de Jesús la tremenda profecía de Lucas 21,24. Cf. Apocalipsis 11,2.

3. Vender el sumo sacerdocio: como se había hecho con Jasón (4,7 s.) y con Menelao (4,24 s.).

5. Cinco estadios: Conviene leer ciento cincuenta estadios (aproximadamente 25 kilómetros), lo que corresponde más o menos a la distancia entre Jerusalén y Betsura.

8. Un personaje a caballo: Tal vez el Arcángel San Miguel, protector del pueblo judío (Daniel 12,1). Véase 10,29 s. Vestido de blanco: También en el Apocalipsis los ejércitos celestiales luchan vestidos de blanco (Apocalipsis 19,14).

13. Era muy frecuente en los pueblos paganos este reconocimiento de la ayuda extraordinaria que Israel recibía cuando era fiel a su Dios. Véase 8,36; Judit 5,5 ss.

15. Lección de sabiduría política que renuncia a la venganza y a los dictados del orgullo colectivo. Más tarde llegaría el momento del castigo (cf. 12,5 y nota). Véase otro caso semejante en 12,24 s. Cf. también 1 Macabeos 16,3 y nota.

21. El mes de Dióscoro: probablemente el que se intercalaba para coordinar el año lunar con el solar.

22. Hermano: Aquí título, como padre, pariente y amigo. Véase versículo 1 y nota.

23. Trasladado entre los dioses: Fórmula común en aquel tiempo, para expresar la apoteosis que se tributaba a los reyes muertos. La Roma de los Césares practicaba la misma costumbre.

30. Xántico: el mes sexto del calendario macedonio (marzo-abril).

34 ss. Tenemos aquí un ejemplo de la diplomacia de Roma que aprovechaba cualquier ocasión para meterse en los asuntos de otros pueblos y ampliar así su esfera de influencia, hasta someter poco a poco todos los países desde España hasta Mesopotamia y desde Britania hasta Egipto.

2 MACABEOS 12

5. Después de invocar a Dios, justo juez (cf. versículo 15). Es ésta la mejor estrategia. Antes de tomar otras medidas el Macabeo se dirige a Dios, para que juzgue Él. Lo mismo hacía invariablemente David. ¡Cuántas veces el Rey Profeta invoca al justo Juez en los Salmos! Véase Salmo 7,12; 49,6; 67,6; 74,8, etc. La indignación del Macabeo es tanto más justa “contra los asesinos de sus hermanos”, cuanto mayor había sido su magnanimidad en 11,15.

8. Jamnia, vecina de Jope (Jafa). Véase 1 Macabeos 4,15 y nota.

10. Le atacaron los árabes; o sea, los nómadas. Como vemos, es cosa antigua la lucha que aún existe en Palestina, de los hijos de Ismael contra los de Isaac. Cf. Génesis 16,15; 21,2. San Pablo explica en Gal. 4,22 ss. el misterioso significado de esta oposición.

13. Casfín no es, como creen algunos, la ciudad de Hesebón en Transjordania, sino probablemente la localidad de Casbón, situada al este del lago de Genesaret o en Galaad. Cf. 1 Macabeos 5,36.

17. Los judíos tubianeos habitaban el país de Tob o Tubín (1 Macabeos 5,13) en la parte norte de Galaad (Transjordania). Caraca no era quizá un nombre propio, pues el griego habla del Carax (con artículo), que significa lucrar fortificado.

20 ss. El griego omite la cifra de seis mil. De todas maneras el versículo 22 muestra que fue un triunfo desproporcionado y milagroso como la derrota de Senaquerib. Véase 15,22 ss.

21. Carnión, sin duda idéntica con Carnaim (1 Macabeos 5,26).

26. Contra Carnión: El griego agrega: y contra el templo de Atergatis: divinidad representada con cabeza de mujer y cuerpo de pez. Véase 1 Macabeos 5,43.

29 s. La ciudad de los escitas: Escitópolis, antiguamente Betsán, situada en el valle del Jordán al sur del lago de Genesaret. Seiscientos estadios son aproximadamente 110 km. Sobre esta distinción entre judíos y escitas véase 4,47 y nota.

35. De los de Bacenor: un jinete de la caballería judía mandada por Bacenor.

37. En su lengua nativa: según el griego parece indicarse más bien la lengua de sus padres, o sea, no el arameo de entonces, sino el hebreo puro, anterior al cautiverio de Babilonia.

40. Algunos objetos: amuletos, o ex-votos. Véase Éxodo 23,24; Deuteronomio 7,26. Conocieron todos evidentemente: He aquí otra luz que se nos da para entender los actos de Dios en casos análogos. Cf. 5,17 y nota.

43 ss. Doce mil: El texto griego dice: dos mil. Una dracma equivale a un peso. “Todo este pasaje es el testimonio más explícito de la existencia de un purgatorio para los que mueren en gracia de Dios, pero no tienen suficientemente pura el alma, y de la eficacia de los sacrificios y de las oraciones ofrecidas por su salvación" (Schuster-Holzammer). Es, además, un testimonio de la fe en la inmortalidad y la resurrección tantas veces expresada en este libro. Véase 7,9; 7,11; 7,14; 7,23. Cf. también 15,14 y nota.

45. Después de una vida piadosa: El griego dice: muertos con piedad. Se refiere precisamente a los soldados que habían cometido el pecado que señala el versículo 40, pero que morían en defensa de la fe de Israel. La muerte corporal les sirvió de castigo (cf. 1 Corintios 5,5; 11,30; 1 Pedro 3,20; 4,6; Sabiduría 12,10).

2 MACABEOS 13

2. El año 149 corresponde al 164 a.C. El relato del primer libro (1 Macabeos 6,18 ss.) difiere en no pocos puntos, especialmente en las cifras. Fillion lo atribuye a los copistas. Otros comentadores ven la causa de las diferencias en el número cada día variable de aquel ejército compuesto de muchas naciones.

3. Principado, es decir, el pontificado, que Menelao había comprado a Antíoco. Ese mismo impío Menelao sobornó a un asesino para que quitase la vida al Sumo Sacerdote Onías III. Véase 4,23 ss.

4. El texto griego indica el nombre de la ciudad en que Menelao fue ajusticiado: Berea. Rey de los reyes: Título que a veces se daban los reyes orientales (2 Reyes 18,19; Ezequiel 25,7) y que por primera vez se aplica, como en el Nuevo Testamento, a Dios y a Cristo (1 Timoteo 6,15; Apocalipsis 17,14; 19,16). Movió el corazón: Véase Proverbios 21,1 y nota.

8. Aprendemos aquí una vez más que el hombre suele ser víctima de aquello mismo con que peca, como lo expresa el refrán: “In quo quis peccat, in eo punietur”. Véase 9,5; Sabiduría 11,16, etc. Son cosas santas: Así también dice el Catecismo Romano: la Iglesia “se llama santa por estar consagrada y dedicada a Dios, porque de este modo también las demás cosas, aunque sean corporales, acostumbran llamarse santas después que ya se destinaron al culto divino. De esta suerte eran en la Ley Antigua los vasos (Números 31,6), los vestidos (Éxodo 28,2) y altares (cf. Mateo 23,19); y aún los primogénitos que se dedicaban al altísimo Dios (Éxodo 34,19) fueron llamados santos” (Catecismo Romano I, 10, 15).

14. Confirma que la guerra de los Macabeos era guerra santa. Véase 7, 2 y nota.

18 ss. Véase 1 Macabeos 6,48-63.

24. Los gerrenos: probablemente los habitantes de Gerar, al sur de Gaza. Cf. Génesis 26,1.

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1. Acerca de este Demetrio, véase 1 Macabeos 7,1 y nota. Trípoli, puerto situado en la costa siria, al sur de Antioquía.

3 ss. Aprendamos en Alcimo, como en Judas Iscariote y en Caín (Génesis 4,13) el efecto de la desesperación que viene de ignorar la misericordia sin límites, o rechazarla. El refinamiento de su maldad (versículo 4), sus calumnias y su odio envidioso lo han cegado, privándole de toda esperanza.

6. Asideos (Hasidim): nombre de los judíos celosos de la Ley. Véase 1 Macabeos 2,42 y nota. El nombre significa: los piadosos.

12. Nicanor: Sobre este general, véase 8,9 ss. Sin embargo, es posible que haya habido dos generales de ese nombre, como supone Crampón.

15. Para conservarle eternamente: Esto es, las promesas hechas a David (2 Samuel 7,11) y antes a los Patriarcas (Salmo 104,8 y nota) son recordadas por Israel en medio de tantas persecuciones (versículo 14).

16. Desau: localidad desconocida. Tal vez idéntica con Adarsa o Adaza (1 Macabeos 7,40).

25. Este rasgo de la vida personal del gran Macabeo se narra solamente en este lugar. Hasta entonces había vivido célibe, consagrándose únicamente a la lucha por la Ley y la libertad de su pueblo.

31. Fue al... Templo; después de tener con él un encuentro en Cafarsalama. Véase 1 Macabeos 7,31.

33. Un templo al padre Baco: Baco era el dios del vino y de la alegría carnal. Su culto se había introducido en Jerusalén en tiempos de Antíoco Epífanes. Cf. 6,7.

35. Preciosa observación para librarnos de creer que Dios necesita del culto que le hacemos. Véase Salmo 15,2 y nota.

41 ss. Véase el caso de Eleazar (1 Macabeos 6,46 y nota). Scío trae a este respecto la clara opinión de Francisco de Vitoria, según el cual las notorias virtudes de Racías y el modo con que la Sagrada Escritura presenta toda esta acción muestran que él obró por impulso del Espíritu Santo, por lo cual queda justificado este hecho estupendo y memorable, aunque nadie piense que deba ser imitado. “La verdadera fortaleza es la del anciano Eleázaro, que por la misma causa sufrió la muerte a manos de los gentiles” (Nácar-Colunga). Obsérvese que Racías en el último trance expresa la fe en la inmortalidad (versículo 46), como lo hacía la madre macabea en 7,22 s.

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1. En un día de sábado, esperando que Judas, por respetar escrupulosamente el descanso sabático, no le ofrecería resistencia. Véase 1 Macabeos 2,31 ss.

8 ss. Trajesen a la memoria, etc. Véase 8,19 ss. donde se nos da otra lección semejante a este notable pasaje sobre el valor confortante de la palabra. La Ley y los Profetas (versículo 9): Este término se usa aquí por primera vez en la Sagrada Escritura para designar la Revelación escrita. Cf. Mateo 5,17; 7,12; 11,13, etc.

12. Cf. Éxodo 17,11; Nehemías 8,6.

14. Vemos aquí señalada la eficacia de la intercesión de los Santos por los que aún somos viadores en la tierra. Véase 12,43 y nota. Cf. el artículo de la comunión de los Santos que profesamos en el Símbolo Apostólico. Jeremías, orando por su pueblo después de su muerte, como lo había hecho en vida (Jeremías 18,1 y 18,20), es también figura de Jesucristo en su Sacerdocio eterno. Véase Eclesiástico 24,14; Jeremías 11,14; 13,17; Ezequiel 14,14; Levítico 9,22 y notas. Jeremías es recordado también en 2,1-8 y en Mateo 16,14. Véase 1 Macabeos 14,41 y nota.

22. Véase 8,19; 12,20 ss.; 1 Macabeos 7,41; 2 Reyes 19,35; Eclesiástico 48,24; Isaías 37,36.

27. Llenos de gozo por la presencia de Dios: El griego usa por presencia la palabra epifanía que parece aludir a una aparición milagrosa vista por todo el ejército.

37. Véase 1 Macabeos 7,49. El día de Mardoqueo: la fiesta de Purim, instituida para celebrar la salvación de los judíos por Ester (Ester 9,20 ss.). Como se sabe, el Libro1 de los Macabeos llega más adelante en el relato histórico. Véase la nota final a dicho Libro (1 Macabeos 16,24), en la cual resumimos los sucesos de la historia de Israel que habrían de preceder al nacimiento de Cristo, y con Él a los Libros del Nuevo Testamento que siguen, a continuación del presente, como a la aurora el sol. El mes de Adar era el último del año y correspondía a la luna de febrero-marzo.