2 CRÓNICAS 1

1. Acerca de las cuestiones introductorias véase la Introducción al primer Libro de los Paralipómenos.

2 ss. Cf. 1 Reyes 3, 4-15; 1 Crónicas 16, 39 s. y notas. El Tabernáculo estaba todavía en Gabaón, al noroeste de Jerusalén; el Arca empero, se hallaba en Jerusalén en la era de Ornán, adonde David la había trasportado.

7 ss. Pídeme lo que quieres que te conceda. Y Salomón dijo: Dame sabiduría e inteligencia. Esta petición que hizo Salomón de la sabiduría con preferencia a todo lo demás, agradó a Dios y le dio no solamente la sabiduría, sino también todos los bienes materiales. Así se cumplió lo que Jesús dice en Mateo 6,33: “Buscad primero el Reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se os dará por añadidura”. Por sabiduría entiende el Antiguo Testamento no las ciencias, sino el conocimiento de las cosas divinas y la rectitud en el obrar, mientras que a la ignorancia religiosa y a la mala vida se le da el nombre de necedad. Hoy día los términos “sabiduría” y “necedad” se usan en un sentido muy restringido, por lo cual nos es difícil entender lo que la Biblia dice de la sabiduría. “El sabio, dice San Bernardo, es el que ve las cosas tales como son en sí mismas”, es decir, que ve las cosas divinas como divinas; las humanas como humanas, y distingue las eternas de las transitorias.

14 ss. Véase 1 Reyes 10,26-29.

2 CRÓNICAS 2

2 ss. Cf. el relato paralelo en 1 Reyes capítulo 5, donde Huram se llama Hiram.

6. Véase sobre este admirable concepto de Dios lo que se dice en 1 Reyes 8,27 y nota. Cf. 6. 18.

10. El coro contenía 364,31, el bato la décima parte.

13. Huram, confidente mío; literalmente: Huram, mi padre. Otros traducen: Huram el maestro, o Huram Abí. Se trata del título de “padre” que los reyes daban a sus confidentes y consejeros. Cf. Génesis 45,8; Ester 13,6; 1 Macabeos 11,32.

17. Cf. 1 Reyes 5,13-18; 1 Crónicas 22,2. En vez de extranjeros vierte la Vulgata: prosélitos.

2 CRÓNICAS 3

1 ss. Cf. 1 Reyes 6,1 ss. y notas. Sobre Moriah véase Génesis 22,2 y nota.

3 s. Cf. 1 Reyes 6,2 y nota. El codo grande babilónico medía 55 centímetros, el codo grande egipcio: 52,5 centímetros. Créese que Salomón tomaba como medida el codo babilónico.

5. La Casa mayor: el Santo, que era más grande que el Santo de los Santos. En todo este capítulo se nota el derroche de oro, el material mis digno para honrar la majestad de Dios.

6. Parvaim: lugar desconocido. En general venía el oro de la costa de África (Ofir).

12. Este versículo falta en la versión, griega de los Setenta.

14. Este velo, exigido por la liturgia de Israel, fue el que se rasgó a la muerte del Redentor que inauguraba el Nuevo Testamento (Mateo 27,51).

15. Treinta y cinco codos. Según 1 Reyes 7,15 cada una tenía diez y ocho codos de altura. Cf. Jeremías 52,20.

2 CRÓNICAS 4

2 ss. Véase 1 Reyes 7,23 ss., con algunas adiciones que no se hallan en el Libro de los Reyes (v. 8).

4 s. El mar, esto es, la concha grande para el agua (cf. v. 6 y 10). Tres mil batos, o sea, 109.000 litros.

16. Hiram, el maestro: Sobre este título véase 2, 13 y nota.

17. Véase 1 Reyes 7,46 s. y nota.

2 CRÓNICAS 5

2 ss. Véase 1 Reyes 8,1-9. Que es Sión: De aquí se colige que Sión se llamaba la parte sudeste de Jerusalén, y no la parte suroeste, como creen algunos, fundándose en la toponimia moderna.

9. Hasta el día de hoy: Aquí se ve que el autor se atiene a documentos antiguos, porque en el tiempo en que los libros de los Paralipómenos se redactaron, el Templo ya estaba destruido.

11. Se habían santificado, es decir, preparado por las purificaciones prescritas. Todos los sacerdotes se habían purificado para poder entrar- en el Santuario y ejercer su ministerio. Como se ve, la división de los sacerdotes en clases, hecha por David, no estaba en vigencia, porque no había Templo. La Vulgata es más explícita, pues agrega, en aquel tiempo los turnos y orden de sus funciones no se habían aún repartido entre ellos.

13. Véase 7,3; 2 Samuel 7,23; 1 Reyes 8,10; 1 Crónicas 16,41 y notas.

14. La gloria del Señor llenó el Templo como cuando entró en el Tabernáculo (Éxodo 40,34 s.). Esta solemne entrada de Dios en su Santuario se encuentra también en la descripción del Templo de Ezequiel (cf. Ezequiel 43,1 y nota), mientras que la Escritura nada dice al respecto en la inauguración del segundo Templo después del cautiverio babilónico.

2 CRÓNICAS 6

1 ss. Cf. 1 Reyes 8,12 ss. y notas.

6. He escogido a Jerusalén: Cf. 12,13: Deuteronomio 12,5-7. He elegido a David: Cf. 1 Samuel 16,7-13: 1 Crónicas 28,4.

16. Cf. 7,18. 2 Samuel 7,12-16; 1 Reyes 2,4 y notas.

18. Cf. 2,6; 1 Reyes 8,27 y nota.

21. Hacia este lugar, porque al orar volvían las miradas hacia la Ciudad Santa y el Templo. Cf. v. 34 y 38; 1 Reyes 8,35 y nota; Daniel 6,10.

28. Véase 20,9, donde Josafat hace esta invocación y es admirablemente oído por Dios.

33. Toda esta oración es un himno al santísimo nombre de Dios, que es como un reflejo de su Ser. ¡Y pensar con qué indiferencia nosotros pronunciamos tan admirable Nombre! Dar la gloria a Dios y glorificar su santo Nombre, he aquí lo que es nuestro primer oficio, siendo como somos sus creaturas y sus hijos. Con una sola cosa nunca transige Dios: con nuestra soberbia; pero tampoco nunca resiste a los que le confiesan humildemente su pequeñez.

36. Cf. 1 Reyes 8,46 y su nota sobre este importante punto.

42. De tu ungido: Se refiere a Salomón. Las misericordias de David: las gracias y promesas que Dios hizo a David; según otros, la benignidad de David (cf. 2 Samuel 9,1 y nota).

2 CRÓNICAS 7

1. Bajó del cielo fuego: Cf. 1 Crónicas 21,26 y nota.

3. Porque es bueno, etc. Esta fórmula es la que más se repite en la Sagrada Escritura, lo cual nos muestra que la suprema alabanza para el Padre de Jesús y Padre nuestro es el reconocimiento de su amor y su misericordia (cf. 5,13; 20,21; Esdras 3,11; Judit 13,21; Salmos 105,1; 106,1; 117,1 y 29; 135,1-26; Jeremías 33,11; Daniel 3,89; 1 Macabeos 4,24, etc.).

4 ss. Cf. 1 Reyes 8,62-66. Las mismas ceremonias se observan en el Templo que Ezequiel vio en la visión (Ezequiel 43,18 y nota).

8 s. La fiesta de los siete días es la fiesta de los Tabernáculos. Sobre la asamblea solemne, en hebreo: atséret (v. 9), véase Lev. 23,36; Números 29,35. La entrada de Hamat y el torrente de Egipto significan los extremos del país, el extremo norte y el extremo sur.

11 ss. Véase 1 Reyes 9,1-9.

17 ss. Se confirma, como en 6,16, el carácter condicional de la promesa relativa a Salomón, que no se cumplió a causa de la infidelidad del rey. Véase la nota a 6,16.

2 CRÓNICAS 8

1 ss. Véase 1 Reyes 9,10-25 y notas,

4. Tadmor, según San Jerónimo Palmita, porque así se llamaba antiguamente Palmira, ciudad y oasis del desierto de Siria que se extiende entre Damasco y Babilonia. Algunos modernos proponen leer Tamor o Tamar, localidad del desierto al sur del mar Muerto (cf. 1 Reyes 9,18). Hamat (o Emat), hoy día llama, ciudad de Celesiria, al norte del Líbano.

11. Antes de la construcción del Templo, el Arca del Señor se hallaba en el Tabernáculo que David había instalado en la llamada ciudad de David (cf. 5,2).

13. Fiesta de las Semanas. Así es llamada la fiesta de Pentecostés.

17 s. Véase 1 Reyes 9,26-28. Fue a Esionguéber, es decir, hizo una expedición o mandó solamente una delegación.

2 CRÓNICAS 9

1 ss. Véase 1 Reyes 10,1-12 y notas. Jesús cita este episodio en Mateo 12,42 y Lucas 11,31.

3. Por casa entienden algunos el Templo, otros el palacio del Rey.

6. Tú sobrepujas, etc.: La Vulgata agrega con tus virtudes. De este concepto se vale Santa Teresa de Lisieux para decir a Dios que sus misericordias han sobrepasado a cuanto ella pudo esperar. Cf. Salmos 33,9; 88,2; 102,2; Juan 4,41-42.

11 ss. Véase 1 Reyes 10,14 28 y notas.

16. La “Casa del bosque del Líbano” formaba parte del palacio de Salomón. Así se llamaba por la cantidad de cedros empleados en su construcción.

25. Véase 1 Reyes 4,26 y nota.

29 ss. Véase 1 Reyes 11,41-43. Los escritos de Natán, Ahías e Iddó se han perdido. “Estos versículos pertenecen al esquema del autor sagrado, muy semejante al del Libro de los Reyes. Con esto termina la historia de Salomón sin decir una palabra que pudiera empañar su gloria: antes bien, poniendo muy de relieve su devoción hacia el Templo, su riqueza y su sabiduría” (Nácar-Colunga). Véase 1 Crónicas 20,1 ss. y nota.

2 CRÓNICAS 10

1. Todo este capítulo tiene su paralelo en 1 Reyes 12,1-19. Véase allí las notas.

10. Mi dedo meñique, etc.: Locución proverbial e hiperbólica para expresar que él posee más fuerza material que su padre.

15. Esto sucedió por voluntad de Dios: “No quiere decir esto que Dios incitó o movió a Roboam para que diese una respuesta tan necia y tan soberbia; sino que queriendo por los pecados de Salomón separar de su posteridad el reino de las diez tribus, permitió que Roboam siguiese un consejo tan necio, para castigar los pecados de Salomón” (Scío). Véase 1 Reyes 11,29.

16 s. Israel: las diez tribus del norte; Judá, las tribus de Judá y Benjamín. Este cisma es un hecho histórico que no debe olvidarse para poder comprender la Biblia. Sus consecuencias duran hasta hoy, pues Judá, cautivo de Babilonia, regresó a Jerusalén al cabo de 70 años, en tanto que Israel nunca volvió de su cautiverio en Asiria. Los profetas, sin embargo, anuncian la reunión de las doce tribus porque según enseña San Pablo, “se salvará todo Israel”. Cf. Isaías 11,12-13; Jeremías 30,3; Oseas 1,11; Romanos 11,26.

2 CRÓNICAS 11

1 ss. Véase 1 Reyes 12,21-24. En lo sucesivo el presente libro se ocupará exclusivamente del reino de Judá.

13. No se menciona en los libros de los Reyes la emigración de los sacerdotes y levitas desde el reino de Israel al reino de Judá, aunque se hallan en ellos algunas alusiones a ese acontecimiento (1 Reyes 12,31; 13,33-34). Los ministros del verdadero Dios no pudieron mantenerse en un país cuyo rey tributaba culto al becerro de oro y prohibía a los sacerdotes hacer viajes a Jerusalén para ejercer su ministerio en el Templo. No les quedaba otro recurso que salir del país.

15. Sátiros: Vulgata: demonios. El texto hebreo dice Seirim, en la imaginación popular demonios del desierto.

21. Hija de Absalón: hija en sentido más amplio, porque Maacá era nieta de Absalón. Véase 1 Reyes 15,2 y nota.

2 CRÓNICAS 12

1 ss. Véase 1 Reyes 14,25-31.

3. Suquitas (Vulgata: trogloditas): probablemente nombre de un pueblo.

7 ss. En este capítulo vemos resumida toda la historia del pueblo de Dios en sus relaciones con Él: en la prosperidad, se rebela contra et Señor, obligándolo a castigarlo. Pero apenas se humilla, recibe los efectos de la inagotable misericordia divina.

9. En la lista de las victorias que Sesac hizo grabar en la pared del templo de Karnak (Egipto), se leen los nombres de 165 ciudades conquistadas, entre ellas también ciudades de Palestina.

12. Cf. 19,3; Génesis 18,24 ss. Dios se complace muchas veces en aceptar las obras de los que lo aman, para perdonar a los ingratos; es el consolador misterio que se llama comunión de los santos.

16. Abías se llama en los libros de los Reyes (1 Reyes cap. 15) Abíam.

2 CRÓNICAS 13

1 ss. Véase 1 Reyes 15,1 ss.

2. Micaía es la misma que Maacá. Cf. 11,20 y 1 Reyes 15,2, donde es llamada hija de Absalón.

4. Habló desde el monte: “Hábil maniobra que persigue el objeto de conseguir sin combate, si fuese posible, la sumisión voluntaria de las tropas enemigas, o por lo menos debilitar su resistencia. Todo lo dicho por Abías fue muy apropiado para demostrar a las tropas del Norte que todos los derechos, el humano no menos que el divino, eran suyos, y para separarlas así del monarca rival” (Fillion). Un hecho semejante se narra en Jueces 9,7 ss.

5. Con pacto de sal: Cf. Lev. 2,13; Números 18,19. La sal es símbolo de lo imperecedero, por lo cual se usa para conservar, los alimentos. Para simbolizar el carácter perpetuo de un pacto, era costumbre tomar sal. Cf. 7,17 ss., sobre el carácter de este pacto.

11. Vemos aquí el aspecto cultual del Antiguo Testamento, en que las ceremonias tenían especial importancia. San Pablo enseña, en su Epístola a los Hebreos, que estas ceremonias pasaron para dar lugar a la Nueva Alianza en Cristo, de la cual aquéllas eran figuras. Cf. también Juan 4,21-24.

22. En vez de libro dice el texto hebreo Midrasch, vocablo que se usaba más tarde en el sentido de trabajo exegético, comentario. Cf. 24,27.

2 CRÓNICAS 14

1 ss. Véase 1 Reyes 15,9 ss.

2. Los lugares altos, donde se hallaban santuarios no permitidos por la Ley.

3. Las piedras de culto (Vulgata: estatuas) representaban a Baal, dios de los cananeos; las ascheras (Vulgata: bosques), a Astarté.

6 s. Dios le habla dado reposo: De esto se deduce que Dios no sólo da el triunfo y el valor en la guerra (Salmo 17,40), sino también la paz. El día en que las naciones crean esto, vendrán sobre el mundo las maravillosas promesas de paz que Dios nos tiene hechas por medio de sus profetas (Isaías 2,4; 9,7; Oseas 2,18; Salmos 45,10; 71,7, etc.).

9. Zarah es un rey desconocido. Unos lo identifican con Osorcón II, rey de Egipto; otros, con mayor razón, sospechan que se trata de una incursión de cusitas (etíopes o árabes). La cifra de un millón es cifra redonda.

11. Admirable argumento, propio de la fe viva y no fingida. De ahí el gran triunfo. Cf. 16,7 ss. y 12-13, como doloroso contraste.

13. Gerar, región y ciudad de la Palentina meridional, situada entre Gaza y Bersabee. Cf. Génesis 10,19; 20,1.

2 CRÓNICAS 15 

1. Véase sobre este capítulo el relato paralelo en 1 Reyes 15,11-15.

2 ss. Los expositores entienden esta profecía de la situación religiosa de entonces en el reino de Israel. Aunque este primer sentido es muy verdadero, es innegable la semejanza con Oseas 3,11; Mateo 24,15; Marcos 13,14; Lucas 21,20. Observa al respecto el P. Páramo: “No solamente se refiere este vaticinio al reinado de Jeroboam y de sus sucesores, en cuyo tiempo dominó la impiedad, sino también al estado actual de los judíos. Ésta profecía es muy semejante a la de Oseas, capítulo 3, 4, la cual comúnmente se refiere al infeliz estado de los judíos después de Cristo”.

8. La profecía del profeta Oded: Es preferible el texto de la Vulgata: la profecía de Azarías, hijo de Oded profeta. Por abominaciones se entienden los ídolos y sus estatuas e imágenes.

15. Les dio reposo: Cf. 14,6 s. y nota.

16. Un ídolo en honor de Aschera (Astarté): según la Vulgata simulacro de Príapo, dios de la obscenidad.

2 CRÓNICAS 16

1 ss. Véase 1 Reyes 15,17-22. “El texto, en cuanto a las cifras, no debe estar bien conservado, pues en 1 Reyes 16,8 se dice que Baasá murió el año 26 de Asá” (Nácar-Colunga).

4. Abelmaim, llamada Abel-Bet-Maacá en 1 Reyes 5,20.

8. Cf. 14,8 ss.

9. ¡Qué fineza del corazón de Dios! Sus ojos recorren continuamente toda la tierra para defender a los que en Él confían. El que se siente débil –¿y quién no lo es?– tiene aquí una perfecta receta para ser fuerte. Cf. Job 34,21 s.; Proverbios 5,21; Jeremías 16,17; Zacarías 4,10; Filipenses 4,13.

11 ss. Véase 1 Reyes 15,23-24. Notemos cómo este rey, a quien se reconocen varios méritos y hazañas, es llevado, tanto a la derrota (v. 7 ss.) como a esta dolorosa muerte, por haber flaqueado en la confianza en Dios. La medida de la misericordia que el Señor usa con nosotros, es la esperanza que en ella tenemos. (Salmo 32,22). De ahí que Jesús repitiera constantemente, al hacer sus milagros: “Que te sea hecho según tu fe”; “tu fe te ha. Salvado”. Por eso en María Santísima “hizo Él grandes cosas”: porque ella creyó más que todos (Lucas 1,45).

14. Un enorme fuego: Vulgata: con pompa extraordinaria. No se trata de la quema del cadáver, como algunos sostienen. Cf. 21,19; Jeremías 34,5.

2 CRÓNICAS 17

1 ss. Compárese con este capítulo 1 Reyes 22,41 ss.

3. Siguió los primeros caminos de su padre David: La palabra David falta en los Setenta. Observa Crampón: “En ninguna parte la Biblia distingue entre los primeros caminos de David y sus postreros. Se trataría, pues, aquí de los primeros caminos de Asá" (capítulos 14 y 15).

7. Para que enseñasen la Ley de Moisés, pues ésta formaba el fundamento de toda instrucción en Israel, religiosa y profana.

9. Como se desprende del contexto, la enseñanza fue muy fructuosa, y consistió en dar a conocer en su misma fuente la Ley de Moisés y desarraigar los abusos que se habían introducido. Cf. 1 Crónicas 26,29 y nota.

18. Según estas cifras, el total del ejército de Josafat ascendía a 1.160.000 hombres, lo cual no debe sorprendernos, si recordamos que no eran sólo de Judá y Benjamín, sino que eran muchísimos los que de las diez tribus de Israel se habían pasado a Judá (Calmet, Scío, Fillion, etc.). Así premiaba Dios la piedad de Josafat. Sin embargo hay expositores que explican las cifras en otro sentido. Schuster-Holzammer anota: “Es preciso admitir que también aquí hubo error en la transcripción de las letras numéricas; probablemente de los miles se hizo centenas de mil, pues las letras numéricas correspondientes eran muy parecidas y a menudo sólo se diferenciaban mediante puntos añadidos”.

2 CRÓNICAS 18

1. A pesar de su celo por la Ley del Señor, Josafat casó a su hijo Joram con Atalía, hija del impío rey Acab de Israel (2 Reyes 8,18).

2 ss. Véase el relato paralelo en 1 Reyes 22,2-35.

7. Pasaje de extraordinario interés para mostrar la causa de la persecución de los verdaderos profetas y el éxito de los falsos, como lo dicen Jesús y San Pablo (Mateo 5,12; 7,15; 23,34; 2 Timoteo 4,3, etc.).

20 ss. El Espíritu: Nótese el artículo determinado. No cualquier espíritu, sino el Espíritu maligno por excelencia: Satanás. “El diablo nada puede contra nosotros, ni para inducirnos al error, ni para arrastrarnos al pecado, si el Señor no le permite que haga como lo desea para dañarnos. Mas el Señor lo permite en castigo de los pecados precedentes.”(Scío). Cf. 1 Reyes 22,19 ss. y nota.

33. Al azar, literalmente: en su simplicidad, es decir, sin pensar en lo que hacía.

2 CRÓNICAS 19

3. Obras buenas: Cf. 12,12 y nota.

4. Bersabee formaba el límite sur de Judá. La montaña de Efraím, el límite norte del pequeño reino de Judá.

8. Sobre estas medidas de reforma véase 1 Crónicas 26,29 y nota. La justicia del Señor; a la letra: los juicios del Señor, es decir, “todos los asuntos religiosos y eclesiásticos” (Fillion).

11. Había, pues, dos tribunales supremos, uno eclesiástico y uno civil, ambos instalados en la capital, mientras los levitas juzgaban en el interior del país. No obstante tratarse de una monarquía teocrática, se distinguía así entre el orden civil y el religioso. Jesús estableció claramente esta diferencia (Lucas 12,14; 20,25).

2 CRÓNICAS 20

1. Meunitas: conjetura textual. Algunos proponen leer maonitas, o con los Setenta mineos. El v. 10 menciona, en lugar de ellos, a los hijos de Seír, o sea, Edom. Este capítulo, salvo el final, no tiene paralelo en los Libros de los Reyes. “Es propio del cronista, que nos ofrece esta gran victoria de Josafat, obtenida no con las armas de sus numerosos soldados (17, 10), sino con los cánticos de los levitas, en alabanza del Señor” (Nácar-Colunga).

13. Todo Judá, etc.: “Solían los hebreos en las públicas calamidades juntar a sus oraciones y plegarias el llanto y gemidos de los niños, como para hacer una agradable violencia a Dios por medio de aquella inocente muchedumbre; «violencia grata al Señor», como dice Tertuliano».” (Páramo). Véase Judit, 4. 8 ss. y nota.

15. Nótese esta terminante declaración, capaz de centuplicar nuestra fe. Todos los grandes triunfos de los hebreos fueron, como éste, obra de su Dios, porque pusieron en Él su confianza. Cf. Éxodo 14,14; 1 Samuel 17,47. Véase 16, 9 y nota.

16. Los lugares aquí mencionados se encuentran en el desierto de Judá, entre Belén y el mar Muerto.

26. Valle de Beracá, probablemente el actual Wadi Bercicut, al oeste de Tecoa, en las cercanías de Belén.

31 ss. Véase 1 Reyes 22,41-50.

36. Tarsis: ciudad o región del extremo occidente, situada, según se cree, en España. Esionguéber: puerto en la orilla septentrional del golfo de Akaba (Mar Rojo).

37. Dios no cesa de reprobar estas alianzas profanas de los reyes teocráticos. Véase 16, 7 ss.

2 CRÓNICAS 21

2. Josafat, rey de Israel. En adelante se hallará muchas veces el nombre de Israel por Judá, pues el reino de Israel ya había sido destruido, cuando se compusieron los libros de los Paralipómenos.

5 ss. Cf. 2 Reyes 8,17 ss.

7. Una lámpara: un descendiente (véase 2 Samuel 21,17; 1 Reyes 11,36 y 15,4).

12. Es éste el único lugar donde el autor de los Paralipómenos hace mención de Elías. Esto se explica por la pertenencia de Elías al reino de Israel, mientras que el cronista de los Paralipómenos trae solamente la historia del reino de Judá. La carta del gran profeta nos ha sido transmitida sólo por el autor de los Paralipómenos.

17. Joacaz es llamado Ococías en 22,1 y 2 Reyes 8,24.

19. No se quemaban los cadáveres, sino solamente perfumes, aromas y ungüentos (véase 16, 14: Jeremías 34,5). La única excepción es la cremación del cadáver de Saúl, hecha para evitar su profanación. (1 Samuel 31,12-13)

2 CRÓNICAS 22

1 ss. Véase 2 Reyes 8,25-29; 9,21-23.

2. Cuarenta y dos años: En la traducción siríaca y en algunos códices griegos se lee veintidós, lo que concuerda con 2 Reyes 8,26. Hija de Amrí. Hija en sentido de descendiente. En realidad era nieta de Amrí e hija de Acab.

6. Ococías: Así Vulgata y Setenta. El texto masorético dice Azarías, lo cual es, sin duda un error de copista.

10 ss. Véase 2 Reyes 11,1 ss. La impía reina, de origen fenicio por parte de su madre, y aficionada al culto pagano, casi logró extinguir la lámpara (cf. 21, 7) de la casa de David. Pero Dios hizo un milagro para asegurar la sucesión de la dinastía davídica y el cumplimiento de las promesas mesiánicas hechas a David.

2 CRÓNICAS 23

1 ss. Véase el capítulo 11 del Libro 2 de los Reyes. Sin embargo, el autor de los Paralipómenos da más detalles que el Libro de los Reyes, sobre todo desde el punto de vista religioso. Es por eso que destaca particularmente la colaboración de los sacerdotes y levitas. “Las divergencias se explican fácilmente por la diversidad de los puntos de vista y planes. Los dos narradores tenían a su disposición la misma fuente, de la cual entresacan, el uno como el otro, frases enteras, más el autor del libro de los Reyes ha preferido los puntos de importancia histórica, en tanto que el de los Paralipómenos ha recogido preferentemente los detalles relativos al papel de los ministros sagrados” (Fillion).

5. La puerta de Jesod: Vulgata: la puerta del fundamento. El significado de la palabra hebrea es dudoso.

11. Testimonio: el Libro de la Ley o parte de la misma. La Vulgata agrega: y le dieron la Ley para que la tuviese en su mano.

16. Entre él: Se refiere a Joiadá. En 2 Reyes 11,17, empero, dice: entre el Señor.

2 CRÓNICAS 24

1 ss. Este capítulo tiene su paralelo en 2 Reyes 12,1-21. Véase allí las notas.

16. Le sepultaron con los reyes, porque en realidad fue él quien salvó la dinastía davídica y dirigió los destinos del pueblo durante muchos años. Joiadá es el único sacerdote que fue sepultado en los sepulcros de los reyes.

20. El Espíritu de Dios revistió: Véase 1 Crónicas 12,18; Nehemías 9,20 y 30.

22. Muchos intérpretes identifican con San Jerónimo a este Zacarías, hijo de Joiadá, con aquel otro, hijo de Baraquías, de que habla Jesucristo en Mateo 23,35 y Lucas 11,51. La diferencia entre el nombre del padre de ambos se explicaría fácilmente por la suposición de que Baraquías fuera abuelo de Zacarías. Otros lo identifican con Zacarías, el penúltimo de los Profetas menores, que era hijo de Baraquías (Zacarías 1,1). Fillion da por seguro lo contrario. Esta opinión se apoya también en el Evangelio de los nazarenos que, según San Jerónimo, leía: Zacarías, hijo de Joiadá. Véalo el Señor. No lo dice por venganza personal, sino por la ofensa hecha a Dios. Así San Pablo en 2 Timoteo 4,14 profetiza el castigo del que perjudicó a su apostolado, en tanto que ibíd. 4,17 pide por sus propios enemigos que Dios les perdone.

27. Comentario, en hebrea Midrasch (cf. 13,22 y nota). No es idéntico con los Libros de los Reyes que forman parte del Canon.

2 CRÓNICAS 25

1 ss. Cf. 2 Reyes 14,1-20 y notas.

4. Cf. Deuteronomio 24,16; Ezequiel 18,20; 2 Reyes 14,6 y notas.

7. Un varón de Dios: No consta, dice Scío, quién era este varón, y es de admirar cómo en esos tiempos de fe se respetaba en cualquiera el don de profecía. Cf. 1 Corintios 14,30.

8. Cf. 20,15 y nota.

9 s. Ejemplo del sacrificio más valioso: renunciar a nuestra iniciativa cuando parece muy razonable, para seguir el camino que muestra Dios, sin más luz que la pura fe. Cf. 2 Corintios 10,5.

11. Al valle de las Salinas, esto es: al este de Bersabee. Los hijos de Seír son los idumeos (edomitas).

15. Nótese la actitud opuesta a la de los versículos 9-10. ¡Los efectos también lo fueron!

17. La expresión: “Ven, que nos veamos cara a cara”: equivale a una declaración de guerra.

23. Joacaz. Léase Ococías (2 Reyes 14,13). La puerta de Efraím estaba en la parte septentrional de la muralla, la puerta del Ángulo en la parte oeste.

24. Obededom y sus hijos eran porteros y guardianes del Templo (véase 1 Crónicas 26,15).

2 CRÓNICAS 26

1 ss. Cf. 2 Reyes 15,1 ss. En los libros de los Reyes (2 Reyes 14,21) Ocias lleva el nombre de Asarías.

2. Elat: puerto del golfo elanítico (hoy día de Akaba) del Mar Rojo, situado cerca de Esionguéber.

7. Los meunitas habitaban al este o sureste de Edom. Algunos leen mineos, Vulgata ammonitas. Cf. 20,1 y nota. Gurbaal: según San Jerónimo: Gerara, donde habitaron Abrahán e Isaac.

10. Sefelá: la llanura entre el Mediterráneo y la montaña de Judá. Mischor: la meseta situada en la Transjordania meridional que antes pertenecía a los ammonitas (cf. v. 8). Los campos fértiles: Vulgata: Carmelo. No se refiere al monte Carmelo que estaba fuera del reino de Judá. Había una localidad del mismo nombre en la región meridional de Judá (cf. 1 Samuel 25,2).

16 ss. Ocías usurpó derechos reservados a los sacerdotes (cf. Éxodo 27,1 y nota). Por eso mismo reprobó Dios a Saúl (cf. 1 Crónicas 16,1 ss. y nota). Ocías, como su padre (25,15 ss.) concluye miserablemente, por la soberbia, una vida que antes fue ejemplar. Contrasta esta actitud diametralmente con la pequeñez de David (cf. 1 Crónicas 18,6 y nota).

21. Cf. 2 Reyes 15,5-7.

22. Cf. Isaías 1,1; 6,1.

23. En el campo de los sepulcros, pero no en los sepulcros mismos de los reyes.

2 CRÓNICAS 27

1 ss. Cf. el relato paralelo en 2 Reyes 15,33-38.

3. Ofel, un baluarte en la ladera sur de la colina del Templo.

5. Un coro de trigo son 364,4 litros.

2 CRÓNICAS 28

1 ss. Cf. 2 Reyes 16,2-20.

3. Véase Lev. 18,21; 2 Reyes 16,3 y notas. El pasaje paralelo (2 Reyes 16,3) habla de un solo hijo inmolado. Sobre el valle de Ben-Hinnom, que dio nombre al infierno (gehenna), véase 2 Reyes 23,10; Jeremías 7,31; 32,35.

14 ss. Merece destacarse este episodio. ¡Qué ejemplo tan admirable de reconciliación! “Bienaventurado el pueblo cuyo Dios es el Señor” (Salmo 143,15).

16 ss. Cf. Isaías 7,1 ss. El profeta Isaías había exhortado al rey a confiar en la ayuda de Dios y no en las armas del rey de Asiria. A pesar de ello Acaz se entregó a Asiria, y en recompensa tuvo que ofrecer a los asirios los tesoros del Templo (v. 21).

23. ¡Cínica profesión de fe en el poder de los ídolos, hecha a la manera pagana por un príncipe del pueblo de Dios! Y sin embargo, a semejante hombre se dignó el Señor anticiparle, por boca de Isaías, una clara revelación de Cristo (Isaías 7,14).

24. Altares en todas las esquinas de Jerusalén: “en honor de todos los falsos dioses. Idolatría verdaderamente desenfrenada y contrastando con el único altar de la religión teocrática, que tan perfectamente simbolizaba a la divinidad única” (Fillion).

27. Israel significa aquí solamente el reino de Judá.

2 CRÓNICAS 29

1. Zacarías: Véase 24, 22 y nota.

3. Acaz había cerrado las puertas del Templo (28, 24).

5 ss. Admirable discurso de un rey creyente, que se hace responsable por los pecados de su pueblo. Cf. I Timoteo 1, 4 y nota.

12 ss. La limpieza del Templo estuvo a cargo de los levitas, a excepción del Santo, que limpiaban los sacerdotes mismos (v. 16).

21. Por el reino, es decir, por los delitos del rey y de todo el pueblo. Por el Santuario, para expiar la profanación del Santuario.

25. Vemos cómo perduraban las disposiciones tomadas con tanto amor y celo por el santo rey David para el culto en la Casa del Señor (1 Crónicas 23-25).

30. Asaf compuso varios Salmos del Salterio: Salmos 49 y 72-82. Nótese que Asaf es llamado vidente, porque componer Salmos era una misión sagrada. Cf. 1 Crónicas 25,1 ss. y nota.

31. El autor sagrado certifica con su autoridad infalible la verdadera alegría interior y la devoción auténtica del pueblo en aquellas fiestas de Israel en sus buenos tiempos de piedad incomparable. En tiempo de Jesús, sólo quedaba lo exterior, como Él lo dice a los fariseos en su gran discurso (Mateo 23) y en Marcos 7,6.

2 CRÓNICAS 30

1. El rey Ezequías procuraba conseguir que los israelitas del norte se asociasen al Templo de Jerusalén. La situación histórica parecía tanto más propicia cuánto más aquéllos sufrían bajo el yugo de los asirios, los que en 722 destruyeron a Samaría (2 Reyes 17).

2. Nótese la constante preocupación de las autoridades civiles por las cosas sagradas, en colaboración con las autoridades religiosas. Sobre el retraso de la Pascua, cf. Números 9,6-13.

13. La fiesta de los Ácimos: la fiesta de Pascua que en aquel año se celebraba en el segundo mes del año.

15. Los sacerdotes se avergonzaron y se santificaron en vista del celo del pueblo.

17. Según la Ley (Números 9,6), los que no se habían purificado, no podían comer el cordero pascual. Santo Tomás ve señalada en esto la rectitud de corazón con que hay que recibir la Eucaristía (cf. 1 Corintios 11,26-30).

22. Cf. 1 Crónicas 26,29 y nota; Malaquías 2,7.

27. Es la bendición solemne que sólo los sacerdotes podían impartir. Cf. Números 6,23.

2 CRÓNICAS 31

1. Piedras de culto, en hebreo massebah, dedicadas a Baal; ascheras (troncos y ramas de árboles), consagradas a Astarté; lugares altos, o sea, lugares de culto en las colinas y montes.

2. Campamento del Señor: la Casa del Señor, el Templo. Él nombre tiene matiz histórico y recuerda el primer Tabernáculo de Moisés en el campamento del desierto.

4 ss. De aquí vienen las expresiones “diezmos y primicias”, que se usan en el quinto Precepto de la Iglesia. Cf. Éxodo 23,19; Lev. 23,14; 27,30; Números 18,8; Malaquías 3,8 ss. Todos estos preceptos tienden a asegurar el sustento de los sacerdotes y levitas, para que se dedicasen exclusivamente al culto del Señor y no se entregasen a negocios de carácter profano.

10. Y todavía sobra muchísimo: Así agradece Dios. Véase Malaquías 3,10.

16. Las madres israelitas amamantaban los niños hasta tres años. Desde esa edad, los hijos de los levitas comían de las ofrendas y no recibían nada de las porciones especiales aquí mencionadas.

21. La historia bíblica, más que ninguna otra, es maestra de vida: cada personaje es en ella un ejemplo o un escarmiento para nosotros.

2 CRÓNICAS 32

1 ss. Véase el relato paralelo en 2 Reyes 18,13-37; 19,1-37; 20,1-20; Isaías capítulos 36-38.

4 s. Al acercarse los asirios, el rey Exequias tapó todas las fuentes, entre ellas la de Gihón (v. 30), cuya agua hizo llevar a la piscina de Siloé, por medio de un túnel de 512,5 m. La ciudad de David: al sur del monte Sión. El llamado Milló era una torre o fortaleza en el lado sudoccidental del monte Sión.

8. Véase Salmos 19,8; 32,17; Jeremías 17,5; Romanos 8,31.

20. Cf. Isaías 37,15-20.

24. La señal maravillosa consistió en que la sombra del reloj solar retrocediera (2 Reyes 20,8-11).

25. Se envaneció: hizo ostentación vanidosa de sus bienes (cf. 2 Reyes 20,13 ss.), en vez de aceptarlos humildemente como un don de Dios. San Pablo nos previene eficazmente contra esta mala pasión que le roba a Dios la gloria: “¿Qué tienes tú que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿de qué te glorías como si no lo hubieras recibido? (1 Corintios 4,7.)

26. El autor sagrado destaca para nuestra enseñanza cómo la contrición aplacó al Señor. Cf. el caso de Salomón (1 Reyes 11,11 s.) y de Josías (2 Crónicas 34,27 s.).

31. Cf. versículo 25; Deuteronomio 8,12 ss. Profundísima lección para mostrarnos que aún en las cosas santas, encuentra el diablo cómo hacernos caer, en cuanto perdemos la simplicidad del niño. No otra cosa es el farisaísmo, que fue lo que más combatió Jesús (Mateo 23; Juan 7 y 8, etc.).

2 CRÓNICAS 33

1 ss. Véase 2 Reyes 21,1-18.

3. Véase 31, 1 y nota. El ejército del cielo, llamado también la milicia del cielo, son aquí los astros, no los ángeles. Cf. Génesis 2,1 y nota.

6. Véase 28, 3 y nota.

11. El relato paralelo de los Libros de los Reyes no dice nada de este cautiverio, que es confirmado por los cuneiformes de Asiria, en una inscripción de Asurbanipal. La crítica tuvo antes por tendencioso el relato de los Paralipómenos acerca del castigo y de la penitencia de Manasés, pues no acertaba a explicarse qué expedición asiria pudo haber motivado aquellos hechos. “Hoy se ha confirmado el relato bíblico, y este episodio puede aducirse como ejemplo de que el Cronista disponía de fuentes y tradiciones seguras acerca de asuntos de que no hacen mención los Libros de los Reyes” (Schuster-Holzammer).

13. Nueva muestra del Corazón paternal de Dios. Apenas el rey se arrepiente, Él olvida todo; con lo cual el pecador crece en el conocimiento y en el amor. Cf. Lucas 7,47. Pecar, dice San Ambrosio, es propio de nuestra debilidad; arrepentirse es un acto de virtud.

18. El texto de esta hermosa oración, aunque no figura en el Canon de las Escrituras, se pone como apéndice en la edición Vaticana de la Vulgata, junto con los libros III y IV de Esdras, más en opinión de Crampón y otros, la oración auténtica se ha perdido, y la que está en la Vulgata, es de fecha posterior.

19. Hozai: Algunos traducen: videntes, profetas.

21 ss. Véase 2 Reyes 21,19-24.

2 CRÓNICAS 34

1 ss. Véase los relatos paralelos en 2 Reyes Capítulos 22 y 23 con las notas respectivas.

3. Véase 31,1; 33,3 y 17; Deuteronomio 7,5; 16,21; Jueces 2,12; 3,7. Etc.

14 ss. Sobre este importante hallazgo véase 2 Reyes 22,8 y nota.

19. El rey estaba lleno de temor a raíz de las amenazas que había leído en el capítulo 28 del Deuteronomio. ¿Qué soberanos piensan hoy en leer la Palabra de Dios para ajustar a ella su conducta y su gobierno? Y sin embargo sabemos que Cristo es Rey, con derecho a reinar sobre todas las naciones. Cf. 1 Corintios 15,23; Hebreos 2,8.

29 ss. Cf. Concilio Tridentino sesión V (17 de junio de 1546), capítulo 1 (Enchiridion Biblicum Nº 5057), donde se dan normas sobre la explicación de la Sagrada Escritura en las iglesias, conventos y colegios.

33. Las abominaciones: los ídolos.

2 CRÓNICAS 35

1 ss. Véase 2 Reyes 23,21-30.

3. De ahí se colige que el Arca del Señor había sido sacada del Templo, quizás para ponerla a salvo de los reyes impíos, o durante la reparación del Templo (cf. 34,8 ss.).

7. Las reses servían en primer lugar para los sacrificios, especialmente los sacrificios pacíficos y para los ágapes durante los siete días de la fiesta.

11. Como Ezequías (capítulo 30), así también Josías celebra con una solemnidad extraordinaria (v. 18) la Pascua, la fiesta principal de la Ley Antigua y figura del Sacrificio eucarístico de la Nueva Alianza (cf. Hebreos capítulo 10).

13. Cf. Éxodo 12,8-9; Deuteronomio 16,7.

15. Vidente del rey: Cf. 29,30; 1 Crónicas 25,1 ss. y notas.

21. Dios: no su falso dios, sino el verdadero, como se ve por el v. 22 s. Cf. el caso de Ciro en 36, 23 y el del centurión Cornelio en Hechos de los Apóstoles 10,1 ss.

24 s. Según Zacarías 12,11 Josías murió en Hadadremmón (hoy día Rummane), a 7 kilómetros al sur de Megiddó. Cf. su elogio en Eclesiastés 40, 1 ss. Una elegía (v. 25): Se han perdido estas lamentaciones de Jeremías sobre Josías (Jeremías 22,10 ss.). Algunos pretenden que la 3ª Lamentación de Jeremías (Lamentaciones capítulo 3) se refiere a lo mismo. Lo cierto es que el duelo de Judea por este santo y querido rey fue tal que Zacarías 12,11 lo compara al llanto de Israel sobre Cristo el día de su prometida conversión que aun esperamos (Romanos 11,25; Juan 19,37; Apocalipsis 1,7).

2 CRÓNICAS 36

1 ss. Véase 2 Reyes 23,31-37; 24,1-6 y 8-20; 25,1-7.

5. Nótese que los que se decidieron a volver a Jerusalén lo hicieron por un impulso especial de Dios, y con el fin y objeto de reconstruir el Templo. La nación santa no pudo ser restaurada sin su culto, y sin su Templo.

6. El texto no dice que realmente hubiese sido conducido a Babilonia. Según Jeremías 22,19, el rey habría sido sepultado fuera de Jerusalén (en el jardín de Osa, según agregan los LXX en el v. 8). Esta primera expedición de Nabucodonosor se llevó a cabo en 606 a. C., fecha que se toma por comienzo del cautiverio babilónico.

12. Véase Jeremías 21,1-7; 24,1-10; 27,12-22; 32,3-5; 34; 37.

14 ss. Admirable retrato del Corazón del Padre: querría perdonar, mas ellos no lo quieren. Entonces la misericordia tiene que ceder a la vindicta de los celos. Los crímenes de los príncipes y jefes de las 24 clases sacerdotales se ven en Ezequiel 8,10-11, 14,16, etc. Jesús les echó en cara su actitud con los profetas en Mateo 21,33 ss.; 23,34 ss.

20. Hasta la dominación del reino de los persas, es decir, hasta el año 538 a. C, en total setenta años (cf. Jeremías 25,11 s.; 29. 10).

21. Según la Ley (Lev. 25,5; 26,34), cada siete años había de celebrarse un año sabático, precepto que los judíos no observaron, por lo cual todo el país tendrá que descansar durante los 70 años del cautiverio babilónico. Con la caída de Jerusalén comenzó prácticamente “el tiempo de los gentiles” (Lucas 21,24). es decir, la sumisión del último resto de Israel bajo el dominio de pueblos paganos. Pues, a pesar de la precaria restauración en tiempo de Ciro y en la época de los Macabeos, los judíos siguieron siendo súbditos de otros y suplicando a Dios por su liberación (cf. Eclesiastés capítulo 36); y Jerusalén estuvo siempre más o menos “pisoteada por los gentiles”, según la expresión que Jesús usa en el recordado texto (Lucas 21,24).

22 s. Cf. Esdras 1,1 ss.