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INTRODUCCIÓN
Los dos Libros de los Macabeos son los últimos del Antiguo Testamento, cronológicamente posteriores a los de Esdras y Nehemías, que señalan el retorno de Babilonia. Han recibido su nombre del tercer hijo del sacerdote Matatías: Judas, a quien por su valentía fue dado el sobrenombre de “Makkébet” (martillo). Ese apodo pasó a los hermanos de Judas y a toda su familia que antiguamente se llamaba de los Hasmoneos, por Hasmonai, bisabuelo de Matatías.
La canonicidad de los dos libros es atestiguada por muchos Padres, como Clemente Alejandrino, Orígenes, San Cipriano, San Hilario, San Ambrosio, San Agustín, San Crisóstomo, y por los Concilios de Hipona (393) y Cartago (391). San Jerónimo, sin embargo, no los tradujo al latín, “acaso porque dudaba de su autenticidad” (Bardenhewer). El Concilio de Trento terminó con las dudas sobre su carácter canónico, incorporándolos ambos definitivamente al canon de las Escrituras sagradas.
El primer Libro empieza describiendo la situación política y religiosa de Palestina a raíz de la persecución de Antíoco IV Epífanes (175-164); relata después la resistencia de Matatías, de estirpe sacerdotal, su celo por la Ley, y su muerte (caps. 1-2). Matatías es la encarnación del sentimiento religioso y patriótico, el cual supo infundir a sus hijos y a un pequeño núcleo de su pueblo, que no rehusaba ningún sacrificio para obtener la victoria. A estos dos primeros capítulos se agrega la historia de los hijos de Matatías, sus batallas, victorias y proezas: Judas Macabeo (3,1-9, 22), Jonatás (9, 23-12, 53) y Simón (caps. 13-16).
El segundo Libro trae primero dos cartas de los judíos de Palestina a los de Egipto, que tratan de la fiesta de la Dedicación del Templo. En el Prólogo, subsiguiente a esas cartas, el autor da noticias acerca de la composición del libro, el cual se presenta como compendio de los cinco libros de Jasón de- Cirene (caps. 1-2). La primera parte trae el castigo de Heliodoro, la historia de los Sumos Sacerdotes Onías, Jasón y Menelao, el martirio de Eleázaro y de la madre de los llamados Macabeos con sus siete hijos (caps. 3-1). El resto del libro está dedicado exclusivamente a Judas Macabeo, cuya historia se narra hasta la victoria sobre Nicanor (caps. 8-15).
En cuanto a la composición se cree que el primer libro fue escrito por un autor palestinense en idioma hebreo, alrededor del año 100 a. C. y traducido poco después al griego. San Jerónimo vio todavía el texto hebreo. El segundo libro, empero, se escribió en griego como fácilmente se prueba por el estilo. Su composición es anterior a la del primero, y ha de fijarse poco después del año 160 a. C. Por eso no alcanza a referir las hazañas de Jonatás ni las de Simón que se narran en el primer libro.
El fin y objeto de los dos libros no es solamente dar una exposición histórica de las guerras contra los más poderosos opresores de Israel, sino también, y más aún, poner de relieve las tremendas pruebas que sufrió el pueblo escogido por querer imitar a los paganos, y destacar el auxilio de la divina Providencia en aquella lucha de vida o muerte, que humanamente hablando, habría debido tener por consecuencia la aniquilación del pequeño pueblo judío. Si esto no sucedió, si el curso de la historia tomó un rumbo contrario a toda expectación humana, estamos autorizados y obligados a atribuirlo a la intervención del Altísimo, que una vez más se mostró benigno para con su pueblo, del cual poco después había de nacer el Mesías.
El segundo libro acentúa más él carácter edificante y confortante de los acontecimientos históricos, exhortando a la celebración de las fiestas, a la reverencia al Templo, a la constancia en la persecución, a la fe en la resurrección y a la esperanza en la eterna recompensa.
En la cronología siguen los dos libros la era de los Seléucidas, cuyo comienzo es el mes de Tischri del año 312 a. C.
Faltando el texto hebreo seguimos, con leves cambios, la versión publicada en nuestra edición de la Vulgata.
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1. Cetim (o Kitim) significa aquí las islas griegas y las riberas del Mar Egeo en general. Antiguamente sólo llevaba este nombre la isla de Chipre (Génesis 10,4; Números 24,24 y nota; Isaías 23,12; Daniel 11,30). Darío: Darío III Codomano (336-331 a. C.), que fue vencido por Alejandro Magno en la batalla de Iso 333).
8. Alejandro Magno murió en Babilonia, el año 323, después de haber repartido su imperio entre sus generales, de los cuales salió Ptolomeo como rey de Egipto, y Seleuco, general de Ptolomeo, como rey de Mesopotamia y Siria. El primero dio su nombre a la dinastía egipcia de los Ptolomeos, el segundo a la dinastía siria de los Seléucidas.
11. Antíoco IV Epífanes que reinó de 175 a 164 a.C. Su padre era Antíoco III el Grande. El año 137 del imperio de los griegos equivale al año 175-174 a.C. La cronología que siguen los libros de los Macabeos, es la era de los Seléucidas que comienza el primero de octubre de 312, fecha de la victoria de Seleuco I Nicator sobre su rival Antígono.
12. La falsedad de esta afirmación puede verse reconocida por uno de los mismos paganos en el discurso de Aquior (Judit 5,5 ss.).
15 s. Un gimnasio, para hacer ejercicios físicos según la costumbre que practicaban los griegos en honor de sus dioses. Estos ejercicios se hacían con el cuerpo desnudo, por lo cual los judíos apóstatas, para no avergonzarse, disimulaban la circuncisión mediante una operación médica. Esto es el sentido del versículo 16, que dice literalmente: se hicieron para sí prepucios. Cf. 1 Corintios 7,18.
19. Se trata de Ptolomeo VI Filometor que reinó en Egipto de 181-145 a.C.
23. El velo, que separaba en el Templo el Santo del Santísimo (véase Éxodo 26,31 ss.), y que se rasgó en dos partes al morir Jesús (Mateo 27,51). Las coronas eran, sin duda, exvotos (véase Zacarías 6,14).
24. Los tesoros escondidos: el tesoro del Templo y los depósitos de las viudas y huérfanos. Véase 2 Macabeos 3,10-12.
26 ss. Patético cuadro que recuerda las Lamentaciones de Jeremías. La hermosura de las mujeres era cosa proverbial en Israel. Véase los casos de Sara (Génesis 12,12); Rebeca (Génesis 24,16); Raquel (29,17); Judit (Judit 10,4); Ester (Ester 2,7), etc. Así será también la Esposa del Cordero. Cf. Salmo 44,13; Gálatas 4,26; Apocalipsis 21,2, etc.
31. Fingida dulzura. La Biblia nos ofrece de esto muchos ejemplos y nos da preciosas normas para conocer la sinceridad (Eclesiástico 12,10; 19,24; 26,12; 27,14 7 notas).
35. La ciudad de David: el barrio que se extendía al sur del Templo. En él se levantaba antes la ciudadela de los jebuseos que David conquistó y eligió por residencia (1 Samuel 5,7-9).
40. Es decir que no se habían cumplido al regreso de Babilonia las grandes esperanzas del pueblo. Véase Esdras 2,64; 7,6; 8,17; Nehemías 9,36 ss.; Ester 3,8.
41. Convertidos en días de llanto sus días festivos: Cf. Tobías 2, 6; Amós 8, 10.
43. La formación de un solo reino, sometido a las mismas costumbres y leyes, es de suyo una idea comprensible en la mentalidad de un tirano, pero afectaba la religión de los judíos, cuyas leyes civiles procedían de los preceptos de su religión y formaban con éstos un todo.
46 ss. Ante semejante relato vemos que no son cosa nueva las persecuciones de la religión en nuestros tiempos; y por el castigo terrible que tuvo Antíoco (cf. 6,10 as.) podemos deducir cuanto odia Dios la tiranía sobre las almas (cf. 2 Corintios 1,23; 1 Pedro 5,3), tanto la que oprime, como aquí, la libertad religiosa, cuanto la que impone un culto extraño. Cf. Cantar de los Cantares 3,5 y nota.
49. El pueblo santo: nombre honorífico de Israel. Véase Isaías 63,18; Daniel 8,24; 12,7; Sabiduría 18,1. El griego dice los santos; nombre con que se denominaban también, más tarde, los primeros cristianos. Véase Romanos 1,7; 8,27; 12,13; Efesios 1,4 etc.
52. Véase en el segundo Libro el martirio de Eleázaro y de los siete hijos que murieron con su madre, mártires de la fe (2 Macabeos 6,18 ss.).
57. El abominable ídolo de la desolación: según el griego: la abominación de la desolación. “Ésta es la gran calamidad que obsesionaba la mente del profeta Daniel” (Nácar-Colunia). Cf. Daniel 9,27; 11,31 y notas. Consistía en un pequeño altar erigido sobre el altar de los holocaustos y destinado al culto idolátrico. Véase versículo 62 y Josefo, Ant. XII, 5,4. Cf. Mateo 24,15.
59 ss. Véase lo que hizo el rey Joakim con las profecías de Jeremías (Jeremías 36,22 ss.).
65. Viandas impuras; a saber: carne inmolada a los ídolos, y carne de animales inmundos (p. ej. cerdo), o la que provenía de animales sofocados.
67. La ira: la ira del rey Antíoco, o la ira de Dios irritado por los pecados del pueblo.
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1. Por ser sacerdote Matatías debía ser oriundo de la tribu de Levi. Modín: hoy día Mediye, situada entre Jerusalén y Jafa, al este de Lydda (Lud). Algunos investigadores optan por la actual localidad de Modita, al nordeste de Lydda.
4. Macabeo, esto es, martillo (para machacar a los enemigos). Cf. el nombre de Carlos Martel que tiene el mismo origen ideológico.
11. Véase 1,40 y nota.
18. Amigo del rey, título que el rey otorgaba como distinción, a manera de nuestras condecoraciones, a los que le prestaban servicios extraordinarios. Véase 6,10 y 14; 10,65; 11,27; 2 Macabeos 1,14, etc.
21. El santo israelita promete fidelidad, pero no se funda en virtudes propias, sino que lo espera todo de la gracia divina. Nótese el contraste con el caso de San Pedro, quien cayó por confiar demasiado en sus propias fuerzas. “Bienaventurado el hombre que confía en el Señor y cuya esperanza es el Señor” (Jeremías 17,7). “Si ponemos constantemente nuestros intereses en manos de Dios, no habrá demonio ni enemigo que pueda derribarnos”, dice San Antonio. Cf. Salmos 2,12; 9A,11; 19,8; 32,22; 33,9; 50,6; 54,23; 90,14; 93,18, etc.
24. Se arrojó sobre él y le mató: Esta acción de Matatías, y todo lo demás que ejecutó, fue evidentemente por inspiración del Señor y mereció su agrado y aprobación. Por otra parte, estos actos de venganza en nombre de Dios y en favor del pueblo oprimido fueron, virtualmente por lo menos, la declaración de guerra contra el rey tirano. Sobre Fineés (versículo 26) y su celo por la ley, véase versículo 54; Números 25,13 y nota.
28 s. Es la actitud que señala David en el Salmo 54,7 ss. Véase la nota respectiva. Cf. 2 Macabeos 5,27.
37. “¡Qué fiscal tan terrible será este ejemplo en el tribunal de Dios para aquellos que no por salvar su vida, sino por pretextos frívolos y causas muy ligeras se dispensan de los preceptos de la Ley de Dios y de la Santa Iglesia!” (Scío), y agreguemos: que profanan el día del Señor, haciendo de él un día de trabajo o de diversión ruidosa.
42. Asideos, en hebreo Hasidim, quiere decir, los piadosos. Ya antes de la sublevación de los Macabeos había hombres celosos de la Ley que con su vida defendían la fe de sus padres. Los encontramos en 7,13 y 2 Macabeos 14,6. De ellos nació la secta de los fariseos, que luego degeneraron aferrándose a las tradiciones de los mayores y precisamente por eso llegaron a ser el más poderoso obstáculo de la nueva Ley del Evangelio. Véase Mateo capítulo 23.
49 ss. El discurso de Matatías es un modelo de testamento espiritual que recuerda a sus hijos los ejemplos de los grandes amigos de Dios.
52. Véase Génesis 22,1 ss.; Eclesiástico 44,20 ss.; Romanos 4,9 ss.; Hebreos 11,17.
53 ss. Véase Génesis 39,1 ss.; Números 25,13: Eclesiástico 45,28 ss.; Josué 1,2 ss.; Números 14,6 ss. El celo es la expresión más ardiente del amor a Dios. En el Nuevo Testamento tenemos como modelo del más ardiente celo a San Pablo, el cual juzgaba perdida todo lo que no redundaba en honor de Cristo (Filipenses 3,7 s.). “Especialmente el sacerdote que se aplica en conservar la incorruptibilidad de la Iglesia, dice San Ambrosio, debe estar lleno de celo. El celo de Dios es vida... el celo es amor. El celo verdadero y puro no cede nunca a tentación alguna. Por él morimos para el pecado y vivimos para Dios” (In Ps. CXVIII).
57. La promesa dada a David en 2 Samuel 7,16, tiene carácter mesiánico (cf. Hechos de los Apóstoles 2,30). En Lucas 1,32 el Ángel hace referencia a esta promesa. Véase también Salmo 88,36 s.; 131,11; Isaías 9,7; 22,22; Daniel 7,14 y 27; Miqueas 4,7, etc.
58. Sobre Elías véase 2 Reyes 2,11 y nota. Su abrasado celo: De, ahí que el Eclesiástico (capítulo 48) llame a Elías el profeta de fuego.
70. El año 146 de la era de los Seléucidas, o sea el 166-165 a.C. San Jerónimo vio todavía su sepulcro en Modín.
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3. Los versículos 3-9 cantan la gloria de Judas Macabeo, figura central de todo el libro. Se nota aun en la traducción el paralelismo y ritmo poético del pensamiento hebreo. Nótese la magnífica imagen en que el autor retrata al héroe de Dios: protegía con su espada todo el campamento.
10. Apolonio era, según Josefo, prefecto de Samaría. Véase 2 Macabeos 4,21; 5,24. Vemos una vez más que los samaritanos continuaban separados y hostigando a los judíos. Cf. Nehemías 4,1 ss.
16. Bethorón, situada a 20 km. al oeste de Jerusalén, se dividía en dos ciudades, la alta y la baja. Esta ciudad tenía la misma importancia que las Termopilas para Grecia. Véase Josué 10,10 ss.; 1 Samuel 13,18.
18, Admirables palabras dignas de David (cf. Salmos 32,16-19; 43,6 s.; 2 Crónicas 14,11). El que manda combatir, da también la victoria (cf. Proverbios 21,31). Así Gedeón dispersó a ciento veinte mil madianitas con trescientos hombres desarmados. Abrahán, con trescientos dieciocho criados venció a cuatro reyes. Judit derribó a Holofernes, David a Goliat. “Dios, dice San Agustín, no manda lo imposible, sino que al dar preceptos, advierte que se haga lo que se pueda y que se pida auxilio en lo que no pueda hacerse; entonces da la fuerza de obrar”. El Dios del cielo: La palabra Dios falta en los mejores manuscritos griegos. Lo mismo sucede en el versículo 22 con el nombre Señor. La Vulgata los añade con toda razón, porque faltaban en el texto original solamente por escrupulosidad. Los judíos de aquella época no se atrevían a pronunciar el Nombre santísimo de Dios, sino que lo substituían por Cielo, Nombre, etc. Véase Éxodo 3,14 y nota; Mateo 5,34.
30. Como antes hacía con largueza: “Era uno de los defectos de Antíoco, según nos cuenta Polibio. Hacía dádivas extravagantes. Así, por ejemplo, en Naucratis (Egipto) dio una pieza de oro a todos los habitantes griegos de la ciudad” (Bover-Cantera).
37. La expedición de Antíoco continúa en el capítulo 6. La fecha corresponde al año 165-164 a.C.
40. Emaús, que más tarde se llamaba Nicópolis, distaba unos 30 km. de Jerusalén. Hoy día lleva su antiguo nombre de Amwás. Es, según la tradición más antigua, la localidad en que Jesús en el día de la resurrección se dio a conocer a dos de sus discípulos. Véase Lucas 24,13 ss. y nota.
41. En vez de criados dicen el texto siríaco y Josefo: cadenas, lo que concuerda mejor con el contexto. Las cadenas servían para atar a los prisioneros, que por derecho común eran esclavos. Los mercaderes los compraban a los ejércitos y los vendían en los mercados de las grandes ciudades.
45. Esta lamentable situación explica la plegaria que vemos en el capítulo 36 del Eclesiástico, escrito en el segundo siglo a.C. Allí el autor sagrado dirige a Dios esta oración: “Alza tu brazo contra las naciones extranjeras, para que experimenten tu poder” (Eclesiástico 36,3).
48. Pasaje oscuro. Dice, en su forma actual, que los paganos buscaban en los libros sagrados de los judíos analogías y semejanzas de su propia religión, de sus ídolos, de su culto. Fillion y Crampón suponen que el sentido original era otro: los gentiles solían apoderarse de los libros sagrados, a fin de pintar en ellos las imágenes de sus ídolos. Se trataría entonces aquí de un acto de desagravio. Jünemann, quien traduce según los Setenta, dice que “los gentiles injustamente trataban de cohonestar la idolatría por la Ley, fundados en los querubines, serpiente de bronce, etc.”. De todas maneras, es cosa indudable, como lo afirman San Agustín y Filón, que los paganos y principalmente los filósofos griegos de esa época conocieron el Antiguo Testamento, de donde sacaron muchas cosas que hoy en ellos se admiran.
49. Nazareos: los que por algún tiempo se habían consagrado a Dios, renunciando al vino, dejándose crecer la cabellera y observando otros ritos. Terminaban su voto con un sacrificio en el Templo, pero no podían entrar en Jerusalén, por hallarse la ciudad en poder de los enemigos. Véase Números 6,2 ss. y nota.
56. Les dijo que se volviesen: Sobre esta sorprendente prueba de fe, que no imitaría ningún general moderno, véase Deuteronomio 20,7 y nota; Jueces 7,2 ss.
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2. En el alcázar: Se trata de la ciudadela en el monte Sión. Véase 1,35 y nota.
6 ss. La escasez de hombres y armas frente al poderoso enemigo no impidió al Macabeo el gesto que vimos en 3,56, porque él no buscaba su gloria, sino la de Dios (versículo 11). Leemos en el libro de Judit que en todas partes en donde el pueblo de Dios entraba, sin tener arco ni espada, quedaba victorioso porque el cielo combatía por él a causa de la confianza que tenía en Dios (Judit 5,16).
15. Idumea no significa aquí el país de Edom sino la región suroeste de Judea. Sobre Gecerón o Jasara, véase Josué 10,33 y nota, donde esta ciudad es llamada Gacer. Estaba situada a 8 km. al oeste de Emaús y dominaba la llanura filistea. Azoto, hoy día Esdud, era una de las cinco ciudades de los filisteos. Jamnia, antiguamente Jabneel, situada cerca de Jafa; después de la destrucción de Jerusalén sede del Sinedrio.
24. Porque es bueno, etc.: He aquí el elogio más usado en la Escritura para alabar al Padre Celestial, que manifiesta su omnipotencia usando de misericordia (Salmo 49,23 y nota; 117,1 y 29 y todo el Salmo 135). Alabar a Dios es la mejor forma de expresarle la gratitud. Así lo hizo su propio Hijo. Véase Mateo 11,25; Juan 17,1.
30. Alusión a 1 Samuel capítulos 14 y 17. Salvador de Israel: La idea de que Dios es el único salvador de su pueblo, se encuentra en muchos otros lugares de la Sagrada Escritura. Véase versículo 11: Jeremías 14,8, etc.
36 ss. La restauración (cf. 2 Macabeos 10,1-8) se refiere al segundo Templo levantado después del cautiverio de Babilonia, el mismo que, ampliado más tarde por Herodes, existía en tiempos de Cristo y fue destruido después por los romanos.
37. Monte Sión: En los libros del Antiguo Testamento este nombre designa la colina que se levanta en la parte nordeste de Jerusalén, y no el Sión de hoy, situado en la parte sudoeste. El nombre se usaba también para significar todo el terreno contiguo al Templo, y en sentido más amplio todavía, toda la ciudad de Jerusalén.
41. El alcázar dominaba al Templo y toda la parte oriental de la ciudad.
46. Hasta tanto que viniese un profeta: Véase 14,41 y nota. Se advierte una vez más (cf. Esdras 2,63; Nehemías 7,65 y notas) la preocupación de Israel por estos mensajeros de Dios (Hebreos 1,1), sin los cuales se sentía huérfano. San Pablo señala la importancia del don de profecía también para el Nuevo Testamento (1 Corintios 14).
47. Piedras intactas, esto es, toscas, no labradas con instrumentos. Véase Éxodo 20,25; Deuteronomio 27,5.
52. La fecha corresponde al año 164 a.C. Era el tercer aniversario de la profanación del Templo hecha por el sacrificio ofrecido a Júpiter.
56. Esta fiesta de la Dedicación del Templo se celebró en adelante todos los años en el mes de Casleu (diciembre). Véase Juan 10,22. Se llamaba también Purificación del Templo (2 Macabeos 1,18), en griego Encenia. Nótese el celo por la Casa del Señor que anima a Judas. “Me devora el celo por tu casa”, así podía decir con el Rey Profeta (Salmo 68,10). “Bienaventurado, dice el Espíritu Santo en los Proverbios, el hombre que me escucha y que vela continuamente a las puertas de mi Casa y está en observación en los umbrales de ella” (Proverbios 8,34).
60. “Judas se limita a fortificar el monte del Templo. Que éste deba entenderse aquí por monte Sión se ve claro no sólo del contexto mismo, sino también por 4,37 s.” (Fernández, Topografía, p. 151).
61. Betsura, a 28 km. al sur de Jerusalén, sobre el camino de Hebrón, fortaleza en la frontera de Idumea. Otra traducción: fortificó a Betsura.
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2. Como se ve, las persecuciones antisemíticas no son solamente cosa moderna. Cf. Hechos de los Apóstoles 18,2.
3. Acrabatane, esto es, la cuesta del Escorpión (Números 34,4; Tos. 15,3), nombre de un desfiladero en el sudeste de Judea, al sur del Mar Muerto. Es de notar cómo entre los enemigos de Israel, antes que los mismos gentiles (versículo 9 ss.) y antes que los Moabitas (descendientes incestuosos de Lot), castiga Dios a Edom, el pueblo de Esaú, que odiaba al de su hermano Jacob. A este respecto véase, como orientación, la profecía de Abdías; Salmo 75,11; 136,7; Isaías 34,5 ss.; 63,1; Jeremías 49,7 ss.; Ezequiel 25,12 ss.; 35,1-15 y notas.
4. Los hijos de Beán (probablemente nombre de una ciudad o región) habían asaltado a las caravanas judías. Judas los anatematizó (versículo 5), lo que equivale a su destrucción completa. Véase Éxodo 22,20; Levítico 27,28; Deuteronomio 13,13 ss.
6. Sobre los hijos de Ammón, que vivían en la región septentrional de Transjordania, véase Isaías 11,14; Jeremías 27,1 ss.; Ezequiel 21,28 s.; Sofonías 2,8.
8. Gacer, situada en Transjordania (Galaad); según San Jerónimo, a 14 millas romanas al norte de Hesebón. Como se verá en lo consecutivo, Judas castiga a todos los pueblos paganos que vejaban a los judíos.
9. Datemán: nombre de una ciudad del Haurán (al norte de Transjordania).
13. Tubín: probablemente idéntico con Et-Taibe.
21. Tolomaida (Ptolomais), puerto y ciudad en el norte de Palestina, entre Haifa y Sidón. Se llama en Jueces 1,31: Accos; en la Edad Media: San Juan de Acre, lugar de innumerables acciones bélicas y último refugio de los Cruzados en Tierra Santa.
23. Arbates o Arbata, hoy día Rabie, a 10 kilómetros de Cesárea.
25. Los nabuteos, en griego nabateos, tribu árabe, cuya capital era Petra, situada entre el Mar Muerto y el golfo de Akaba (Mar Rojo).
26. Bosor, hoy día Busra eski scham. Maget, hoy día Tell Mikdad. Carnaim: Cf. Génesis 14,5 y nota.
35. No la Masfá de Samuel (1 Samuel 7,5), sino una ciudad de Transjordania.
37. Rafón, hoy día Er-Rafe, situada en Galaad, quizás la Rafana citada por Plinio como perteneciente a la Decápolis.
46. Efrón, ciudad ubicada entre Carnaim (Transjordania) y Betsán (hoy día Beisán), donde hay varios vados del Jordán (véase versículo 52).
54. Ninguno de ellos: Evidente milagro si se trata de toda la guerra. Fillion, siguiendo a otros comentadores, lo refiere sólo al regreso de Betsán a Jerusalén.
55. “Este desgraciado episodio de los dos lugartenientes de Judas sirve al autor para poner más de relieve el valor de los hermanos Macabeos, a quienes parecía acompañar la victoria” (Nácar-Colunga). Sirve asimismo para enseñarnos que la guerra de los Macabeos era una guerra santa y que la victoria correspondía solamente a los llamados por Dios. Cf. versículo 62.
61. Nótese el contraste con 2,21 y 4,6 ss. y nota. Como vemos en el Magníficat (Lucas 1,52), la vanagloria se castiga a si misma al incurrir en la reprobación divina. Véase en cambio, la glorificación del Macabeo en versículo 63 ss.
62. Aquellos varones: los Macabeos, el sacerdote Matatías y sus hijos. Es Dios quien nos llama y no nosotros. Véase Juan 15, 16: “Yo soy el que he elegido a vosotros”.
66. En vez de Samaría dice el griego, con Josefo y la traducción latina antigua (Itala): Maresa (ciudad de la llanura de Judea).
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1. Elimaida: El nombre viene de Elam, provincia de Persia (Daniel 8,2). Crampón adopta la versión del Codex Alexandrinus: Oyó que había en Persia, en (la provincia de) Elimaida, una ciudad famosa por sus riquezas de plata y oro. De esta manera se elimina la dificultad de que no hubiese ciudad de ese nombre, sino solamente una provincia.
4. La mención de Babilonia confirma que ella no fue destruida por Ciro, como se creía antiguamente. Véase Daniel 5,30 y nota.
7. Abominación: se usa en la Sagrada Escritura como término despectivo por ídolo. Véase Isaías 41,24; 66,17; Jeremías 2,7; 13,27; Daniel 9,27, etc.
9 ss. Esta desesperada lamentación final del rey a quien la Biblia presenta como el mayor dechado de perversidad, tiene para nosotros el valor de una verdadera meditación. Se ven los mismos remordimientos en Caín y en Judas, porque los crímenes oprimen la conciencia y con sus constantes acusaciones castigan al pecador. “No hay pena comparable a una conciencia cargarla de crímenes, dice San Gregorio Magno, porque cuando el hombre sufre exteriormente, se refugia en Dios; pero una conciencia desarreglada no encuentra a Dios dentro de sí mismo; entonces, ¿dónde puede hallar consuelo, ¿dónde buscar el reposo y la paz?” (In Ps. CXVIII).
17. Eupator, a saber, Antíoco V con el sobrenombre de Eupator, que reinó de 164 a 162.
21. Varios otros; entre ellos, según 2 Macabeos 13,3-8, Menelao que había comprado el Sumo Sacerdocio.
32. Betzacara: hoy día Bet-Zecaria.
37. Treinta y dos hombres: Bover-Cantera dice cuatro y pone la siguiente nota: “Cuatro hombres: así leemos, aunque el número del texto griego críticamente más probable es 32. Pero es inverosímil, y quizás ha saltado este versículo desde el 30. Un elefante no puede llevar más que cuatro o cinco combatientes. Otros suponen que el texto griego ponía dos o tres, que se mudó en dos y treinta”.
43. Cf. 2 Macabeos 6,18 y nota. Eleazar era uno de los cuatro hermanos de Judas Macabeo. hijos de Matatías. Saura, en griego Abarón o Sobarán, es más bien sobrenombre de Eleazar, y no el nombre de su padre. La palabra hijo falta en el griego. En 2,5 su sobrenombre es Abarón, que puede ser idéntico con Saura o Sobarán.
44. Esta acción de Eleazar es considerada comúnmente como inspirada por Dios. Eleazar ofreció su vida por su pueblo, lo que equivale al amor perfecto: “Nadie tiene amor más grande que el que da su vida por los amigos” (Juan 15,13). Cf. la muerte de Sansón (Jueces 16,30 y nota).
46. He aquí una de las pruebas más grandes, y por lo tanto saludables, para nuestra fe (1 Pedro 1,7): el Dios que milagrosamente daba el triunfa a los ejércitos de Israel contra enemigos mucho más fuertes, como hemos visto antes, ¿no podía evitar que Eleazar fuese aplastado por la bestia? En Juan 11,37 se plantea una pregunta análoga y no tardamos en ver luego el milagro de Lázaro. Ciertamente que a nuestro criterio carnal le parece como si Eleazar hubiese recibido un castigo en vez de un premio por su generosidad. Por eso el gran mérito de la fe está en no juzgar a Dios (2 Corintios 10,5); en conceder crédito ilimitado a Aquel que tantas pruebas nos tiene dadas de que es veraz y de que es bueno. ¿Cómo dudar, hoy, que para Eleazar fue mucho mejor esto, que si hubiera vivido unos fugaces años más? Véase también el caso de Racias (2 Macabeos 14,41 ss. y nota).
49. Año sabático, o año de descanso, en que no se sembraba ni cosechaba. Véase Levítico 25,2 ss. y notas.
55. Filipo, el que con Antíoco IV había hecho una expedición a Persia y Media para buscar oro (véase versículos 1-5).
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1 MACABEOS 7
1. La fecha corresponde al año 161-160 a.C. Demetrio era hijo de Seleuco IV Filopator (187-175). Retenido como rehén por los romanos, no pudo suceder a su padre, por lo cual subió al trono Antíoco IV Epífanes (175-164), y después el hijo de éste, Antíoco V Eupator (6,17). Demetrio se dio el título de Soter (Salvador). A estos títulos pretenciosos alude Jesús en Lucas 22,25.
5. Alcimo, constituido Sumo Sacerdote por Lisias, después de la muerte de Menelao (2 Macabeos 14,3), pero rechazado por los judíos fieles, quiere ganar el favor del nuevo rey. Cf. versículos 9 y 21.
12. Escribas se llaman los doctores de la Ley, es decir, los que de una manera especial y exclusiva se dedicaban al estudio de las Sagradas Escrituras y adoctrinaban al pueblo. El primero que llevó este título fue Esdras. Véase Esdras 7,6 y 11; Nehemías 8,4.
13. Sobre los asideos véase 2,42 y nota.
17. Es una cita libre del Salmo 78,2 y 3, en el cual se deplora la suerte de la Ciudad Santa hollada por los gentiles. “Muchos creen que el salmista anunció en aquel salmo proféticamente este hecho de los asideos, y que esto mismo se insinúa también aquí, Judas era entonces como el general de aquella congregación” (Scío).
29. Según 2 Macabeos 14,24, Nicanor amaba a Judas con un amor sincero. Fueron las intrigas de Alcimo las que causaron la ruptura entre el jefe sirio y el Macabeo.
31. Cafarsalama; hoy día Der-Sellin, a ocho kilómetros de Jerusalén.
33. No nos extrañe que en el Templo se ofrezcan sacrificios por el rey opresor. Véase Jeremías 29,7. En Baruc 1,11 los judíos son exhortados a rezar por Nabucodonosor, por ese mismo rey Nabucodonosor de Babilonia que acababa de destruir a Jerusalén. En Esdras 6,10 se ve que también por el rey Darío de los persas se rezaba en el Templo. De la misma manera los primeros cristianos hacían oraciones por Nerón que los perseguía (véase Tito 3,1; Romanos 13,1 ss.). Es que también la autoridad civil viene de Dios, como lo expresa el mismo Señor ante Pilato, su injusto juez: “No tendrías poder alguno sobre mi si no te fuera dado de arriba” (Juan 19,11).
36 ss. Sin perjuicio de lo observado en la nota al versículo 33, los sacerdotes imploran con lágrimas la protección divina. Cf. Joel 2,17.
41. Véase 2 Reyes 19,35 y nota; Isaías 37,36. El recordar a Dios sus beneficios para pedirle otros nuevos, es enseñanza frecuente en la Biblia, y que ha pasado a las oraciones litúrgicas.
49. Ese día (el trece de Adar) coincidía con las vísperas de la fiesta de Purim instituida en recuerdo de la liberación de los judíos por Ester (Ester 9,21. Cf. 2 Macabeos 15,37).
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1 MACABEOS 8
1. “Este capítulo comienza con un gran elogio de los romanos, que poco antes habían terminado felizmente la segunda guerra púnica, extendiéndose por Oriente su fama y su dominación. El escritor sagrado expresa lo que sobre los romanos habla traído a ellos la fama” (Nácar-Colunga).
2. Galacia: Se refiere a Gallia Cisalpina, es decir, a los galos del Norte de Italia, los cuales fueron vencidos definitivamente el año 190 a.C.
5. Filipo, rey de Macedonia, fue vencido por los romanos el año 197; su hijo Perseo, treinta años después (167). Ceteos: habitantes de las islas y riberas del Mar Egeo, aquí los macedonios. Cf. Cetim en 1,1.
6. Alusión a la batalla de Magnesia (190 a.C.).
8. En vez de indios (de la India) y medos leen algunos Jonia, y Misia, suponiéndose un error de copista. En realidad los romanos nunca poseyeron la India ni la Media (Persia). Eumenes II, rey de Pérgamo.
12 ss. Notable elogio de Roma como promotora del derecho de gentes, y de su moral cívica durante la república.
13. Recuérdese el orgulloso apostrofe del poeta sobre el destino imperial de Roma: “Tu regere imperio populos, romane, memento!”
16. Había en Roma dos cónsules, que ejercían alternativamente el mando militar, de modo que prácticamente parecía haber un solo magistrado.
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1 MACABEOS 9
3. El año 152 de los Seléucidas corresponde al año 161-160 a.C.
4 s. Berea, probablemente El-Bireh, situada al norte de Jerusalén. Laisa, en griego Elasá (versículo 5): identificación insegura.
7. No le falló el valor, según vemos en el versículo 10, pero sí tal vez la fe, o sea la confianza plena en el Dios que tantos triunfos le había dado contra enemigos superiores. Quizá en esto se halla la respuesta a la angustiosa pregunta del versículo 21.
10. San Ambrosio elogia la extraordinaria fortaleza de Judas, y la Iglesia lo propone como ejemplo. El Macabeo en todas las circunstancias puso su esperanza en Dios, con lo que se excluye el reproche de vanagloria que algunos le hacen injustamente.
15. Azoto: No puede tratarse de la ciudad homónima filistea, que estaba muy distante del campo de batalla. Es probablemente Azor.
21. Que ha perecido el campeón: Eco de la elegía de David sobre Jonatás (véase 2 Samuel 1,19 ss). Raras veces Israel ha sufrido pérdida tan grande. Judas era para él no solamente un jefe militar, sino el restaurador de la nación, el padre de la patria.
22. Véase análoga observación en Juan 21, 25 sobre los hechos de N. S. Jesucristo.
27. El último profeta en Israel fue Malaquías, que vivió alrededor del año 500 a.C. Entretanto los israelitas vueltos de Babilonia continuaban sufriendo, como se ve, hambres, sujeción y pecados y estaban esperando ardientemente las grandes prosperidades que anunciaban los profetas. Cf. 2 Macabeos 1,24 ss.; 2,17.
33. El desierto de Tecuá estaba situado al este de Belén. De Tecuá era oriundo el profeta Amós (Amós 1,1). Asfar, hoy día Bir ez Zaferán, al sur de Tecuá.
35. Acerca de los nabuteos, véase 5,25 y nota.
36. Madaba ciudad de Transjordania, al norte de Hesebón, célebre por un mosaico del siglo VI d.C. descubierto el año 1896, que representa el mapa más antiguo de Palestina.
42. Sobre la venganza permitida en la Ley de Moisés véase Números 35,36; Deuteronomio 24,16; 2 Reyes 14,6.
50. Amaum: probablemente Emaús (Amwás); Tamnata, hoy día Tell Tibneh; Fara: quizás Farata al oeste de Siquem; Topo (en griego Tefón) probablemente Tapuah. Las localidades mencionadas tenían importancia estratégica y dominaban los accesos a Judea.
53. Rehenes: Fueron devueltos en 10,6. También se usaba entonces el canje de prisioneros, como se ve en el versículo 70; igualmente el derecho de asilo (10,43) y el bloqueo (13,49; 15,14).
54. Las obras de los profetas: a saber, de Ageo y Zacarías, los cuales con su palabra habían animado a los regresados del cautiverio a reconstruir el Templo.
55. Se muestra en esto que Dios no permite, si no hay causa especial, el ataque a su Santuario. Véase 2 Macabeos 5,17 s. y nota.
58. Los malvados: es decir, los aludidos en el versículo 23 y en 7,5. Véase su castigo más adelante (versículos 61 y 69).
62. Betbesen, en griego Betbasi, se identifica con Chirbet Bet-Bassa, al sudeste de Belén.
66. Odaren, en griego Odomera, nombre desconocido, tal vez un general de Báquides.
73. Macmás o Micmás, fortaleza situada al norte de Jerusalén. Véase Esdras 2,27; Isaías 10,28. Sobre la exterminación de los impíos véase el ejemplo de David en el Salmo 100 y sus notas.
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1 MACABEOS 10
1. En el año 152 a.C. según nuestra era. Se trata aquí de Alejandro Balas, de origen humilde, que se hizo pasar por hijo de Antíoco Epífanes.
10. No sólo la ciudad sino también el Templo había sufrido mucho. Cf. 6,62; 9,54. Véase versículos 39 ss.
11. Monte Sión: Véase 4,37 y nota.
20. Amigo del rey: Véase 2,18 y nota. La vestidura de púrpura y la corona de oro son regalos con que se obsequiaba a los reyes. Alejandro Balas, reconoce con esto virtualmente la independencia del pequeño pueblo judío.
21. Estola santa: ornamento distintivo del Sumo Sacerdote. Sobre la magnificencia de los ornamentos del Sumo Sacerdote véase Eclesiástico 45,5 ss. Cf. Éxodo 28,4 ss.; 39,2 ss.; Levítico 8,7 ss. La silla del Pontífice estaba vacante desde la muerte de Alcimo (9,56). Jonatás, por ser sacerdote, pertenecía a la casa de Aarón; sin embargo, en sentido estricto, no le correspondía la dignidad de Sumo Sacerdote. Pero no había otro después de la muerte de Onías y la huida de su hijo a Egipto.
26. Nótese el contraste entre esta diplomacia hipócrita, frecuente en todos los tiempos, y la que señalamos en 8,23. Así también los judíos no creyeron en tales promesas (versículo 46).
29. Las coronas: Véase versículo 20. Corona significa aquí una clase de impuestos, que se pagaba en forma de una corona de oro o en el valor respectivo.
30. Las tres ciudades incorporadas a Judea son: Efrén, Lydda. Ramatain (cf. 11,34, texto griego). Pertenecían antes a Samaría. La palabra Galilea está de más.
32. Esta ciudadela había sido motivo de constantes dificultades para los judíos (cf. 1,35-39; 4,41; 6,18, etc.). Ahora se la ofrecían al Sumo Sacerdote que era también jefe del poder civil (cf. versículo 38).
34. Los días solemnes: las tres fiestas principales eran Pascua, Pentecostés y la fiesta de los Tabernáculos, en las cuales los judíos tenían que peregrinar a Jerusalén. Cf. Éxodo 12,1 ss.; 23,16; 34,22; 33,16; Levítico 23,33 ss. Además se celebraba el gran día de la Expiación (Levítico capítulo 16), la fiesta de Purim (Ester 9,17 ss.) y probablemente también la fiesta de la Purificación del Templo (4,52-59). Sobre los sábados véase Éxodo 20,11; Levítico 23,3; Números 28,9 s.; 2 Reyes 4,23; sobre las neomenias véase Números 28,11 ss.; Isaías 1,13; 66,3; Ez. 48,3.
36. Gran rey: Los reyes de Siria solían llamarse así a ejemplo de los de Nínive, Babilonia y Persia (2 Reyes 18,28; Isaías 36,4, etc.). En el griego se lee simplemente: el rey.
40. Un siclo pesaba 8,19 gramos; el siclo sagrado o del Templo 16,83 gr.
42. Pertenecerán a los sacerdotes: Parece haber aquí una intención de soborno a éstos, si se considera lo que habían resuelto los reyes Joás (2 Reyes 12,4 ss.) y Josías (2 Reyes 22,4 ss.).
48 ss. Vemos cómo los jefes del pueblo y los mismos reyes jugaban entonces su vida en las batallas. Si hoy fuera así, quizás habría menos guerras…
50. Demetrio reinó doce años (162-150), Alejandro Balas, cinco años (150-145).
57 ss. Cleopatra: Nombre frecuente entre las princesas sirias y egipcias. No es ésta la hermosa reina de Egipto, amante de César y de Marco Antonio, que se suicidó el año 30 a.C.
63. De modo semejante honró el rey Jerjes a Mardoqueo (Ester 6,11 ss.). Cf. los honores que el Faraón tributó a José (Génesis 41,43).
67. En el año 147 a.C., según nuestra era.
71. El valor militar en mí reside. El texto griego dice: Conmigo está la fuerza de las ciudades, es decir, las poderosas ciudades filisteas y fenicias.
75. Jope, hoy día Jafa, el puerto más cercano a Jerusalén, distante unos 60 kilómetros.
78. Azoto, situada al sur de Jope, una de las ciudades filisteas; hoy día Esdud.
83. Dagón era el dios nacional de los filisteos, representado como medio hombre, medio pez. En ese mismo templo de Dagón los filisteos metieron en tiempos de Helí, el Arca que habían quitado a los israelitas, mas al día siguiente Dagón yacía boca abajo en el suelo (1 Samuel 5,2 ss.) y los filisteos sufrieron tanto que devolvieron el Arca. También esta vez Dagón fue incapaz de salvar a sus adoradores.
89. La hebilla de oro: condecoración que se llevaba en el hombro para sujetar el manto. Véase 11,58; 14,44. Como se ve, Jonatás supo aprovecharse de la guerra civil siria para reforzar su posición. Acarón: una de las cinco ciudades filisteas.
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1 MACABEOS 11
2. Su suegro: Véase 10,57 s. y nota.
7. El rio Eleutero, hoy día Nahr-el-Kebir, que desemboca en el Mar Mediterráneo y forma la frontera entre Fenicia y Siria.
19. Se trata de Demetrio II, hijo de aquel Demetrio que murió en la batalla (10,50). El año es el 145 a.C.
20. Cf. 10,32.
26. Cf. 10,6; 10,18-20; 10,25-45; 10,61-65.
28. Es poco menos que inexplicable que Jonatás pida franquicia de impuestos para Samaría, país siempre hostil a los judíos. Hay sin duda un error del copista y debe leerse: las tres toparquías de Samaría, es decir, las tomadas a los samaritanos, como se ve en el versículo 34 y en 10,30 y 38.
31. Nuestro padre, en griego: nuestro pariente. Son expresiones de amistad y benevolencia. Igual en el versículo siguiente. Cf. Cien. 45,8; 2 Crónicas 2,13; Ester 13,6.
34. Cf. versículo 28; 10, 30. El texto griego menciona el nombre de Efrén, además de Lida (Lydda) y Ramataim (hoy día Bet-Rima al nordeste de Lydda).
37. El monte santo: Sión. Véase Salmos 2,6; 3,5; 14,1. Cf. 4,37 y nota.
39. Trifón cuyo verdadero nombre era Diodoto, de Apamca. Emalcuel, o Yamliku, como lo llaman las inscripciones de Palmira.
44. Es la primera vez que entran tropas judías en la capital de los Seléucidas. ¡Admirable cambio de aspecto! Antes estaban los ejércitos sirios en Palestina, y vejaban a la población; ahora el mismo rey de Siria llama en auxilio a los judíos.
53. He aquí una enseñanza sobre algo muy frecuente en la vida: la gratitud que se transforma en odio, por el orgullo de no querer ser deudor. Jesús nos previene contra estas desilusiones, descubriéndonos la maldad del corazón humano (Juan 2,24 s.) y enseñándonos a no esperar recompensa (Lucas 6,32-35; 14,12-14).
54. Es Antíoco VI, proclamado rey alrededor del año 145.
59. Desde los confines de Tiro. En griego: desde la Escalera de Tiro. Así se llamaba un promontorio al norte de Tolemaida (San Juan de Acre).
60. El río es el Éufrates. La otra parte del rio: denominación de Siria. Ascalón: una ciudad filistea, situada al norte de Gaza.
67. El lago de Genesar: el lago de Genesaret o de Tiberíades, llamado también Mar de Galilea. La llanura de Asor: al noroeste del lago de Merom. Cf. Josué 11,1; 12,19; Jueces 4,2; 1 Samuel 12,9; 1 Reyes 9,15.
68. Él: el griego dice ellos, refiriéndose a los enemigos de Jonatás.
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2. Los lacedemonios o espartanos o laconios, pequeño pueblo griego cuya capital era la ciudad de Esparta. Se habían ganado mucha fama por su valentía y sobriedad. De ahí todavía los adjetivos: espartano y lacónico. En tiempo de los Macabeos, ya no tenían gran importancia política.
6. Los ancianos o el senado de la nación formaron más tarde el sanhedrín de que habla el Evangelio.
7. Ario I reinó en Esparta de 309 a 265. Onías I, Sumo Sacerdote de 323-300. La carta de Ario fue escrita entre los años 309 y 300.
9 ss. Sobre esta notable franqueza en el trato internacional véase 8,23 y nota. Pero sobre todo apreciemos, en un documento de esta especie, la declaración de que en los Libros Santos del Antiguo Testamento (cf. 2 Macabeos 2,13 s.) está todo el orgullo y todo el consuelo de Israel, que no necesita de otra cultura literaria, filosófica ni política, pues que la sabiduría le ha sido enseñada por el mismo Dios, quien le ha confiado su revelación (cf. Salmo 147,8 s. y notas; Romanos 9,4 s.) y le ha dado aún sus instituciones temporales (cf. Eclesiástico 24,35 ss. y nota). Véase la Introducción al Cantar de los Cantares sobre la interpretación de Vaccari acerca de la Esposa (Israel) que prefiere como Esposo al Pastor antes que al Rey, despreciando los oropeles perecederos con que aparentemente la aventajaban en ciencias y artes las naciones paganas. Véase también Nehemías 9,6 ss. y su nota sobre el olvido que hoy suele hacerse de esa fuente bíblica de la cultura para buscar las bases en la antigüedad pagana, llevándonos a un concepto natural y humanista de la virtud, cuyo ideal consistiría en una moral estoica y soberbia, más que en buscar, con infantil sencillez, lo que agrada a ese Dios (cf. 1,34; 2,16; 4,15 y notas) que en la Biblia nos ha mostrado su corazón de Padre (cf. Salmo 102,13 y nota). Sobre el consuelo de las Escrituras véase también lo que dice San Pablo: “Todas las cosas que han sido escritas, para nuestra enseñanza están escritas, para que por la paciencia y consolación de las Escrituras tengamos la esperanza” (Romanos 15,4). El encomiador más entusiasta de la Sagrada Escritura, San Crisóstomo, quien por propia experiencia conoció el consuelo de las Letras sagradas, dice: “Sea cual fuere la desgracia que pese sobre el ser humano, en la Escritura encontrará el antídoto adecuado, que ahuyenta todo pesar. Así es necesario no sólo oír las lecturas en la iglesia, sino leerla también en casa y hacer que la lectura sea provechosa” (Homilía 29 in Génesis).
12. Esta frase, en latín, ha quedado como una fórmula proverbial de felicitación: “Laetamur de gloria vestra.”
21. La historia nada sabe de una consanguinidad entre los judíos y los lacedemonios. El autor sagrado repite simplemente el texto de la carta del rey Ario.
25. Amat, o sea, Hamat (Emat), ciudad de Siria, a orillas del rio Orontes.
31. Los zabadeos, tribu árabe que vivía, como se cree, en las cercanías de Damasco.
33. Cf. 10,75 y 86.
37. El torrente hacia el oriente: el torrente Cedrón, al oriente de Jerusalén. Cafeteta, en griego Cafenata, lugar desconocido.
38. La Sefelá: la llanura al oeste de Judea, entre ésta y el Mediterráneo. Adiada, hoy día El Hadite, al oeste de Jerusalén.
39. Este perverso aventurero consiguió cuanto se proponía, como el personaje de Daniel 11,36. Véase 13,32 y nota.
49. La gran llanura es la llanura de Esdrelón o Jesreel, llamada también de Megiddó.
52. El duelo era prematuro, porque Jonatás murió más tarde. Su muerte se narra en 13,23.
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4. También Simón estaba convencido de que su hermano Jonatás había sido matado (véase 12,52 y nota). Judas murió en el campo de batalla, de modo que creía ser el único superviviente de la familia de su padre. Pasados algunos años él mismo dará su vida por la patria, como víctima de un ambicioso traidor.
8. Como vemos, fue elegido por un verdadero plebiscito el que había de ser uno de los más grandes modelos de gobernante. Consolidaba las conquistas de sus hermanos Judas y Jonatás y alcanzó, por fin, el reconocimiento de la independencia judía.
10. Reedificar las murallas de Jerusalén: “La indicación es de índole general y nada en concreto es dado concluir. Es probable que se trata de una restauración, no de nuevos muros; tanto más cuanto que se procede con gran precipitación” (Fernández, Topografía, p. 152).
20. Ador, en griego Adora, hoy día Dura, situada al sudoeste de Hebrón. Trifón intenta, invadir a Judea desde el sur.
23. Bascamán, localidad desconocida de Transjordania, o tal vez Tell Bazuk, al noroeste del lago de Genesaret. Como se ve, Trifón había llevado consigo a Jonatás durante toda la campaña. En vez de y a sus hijos dice el texto griego y fue enterrado allí.
28. La séptima la había destinado Simón para sí.
29. Armas: trofeos, o sea armas y armaduras tomadas a los enemigos. Navíos de escultura: No tenemos conocimiento de ninguna batalla naval entre los Macabros y sus enemigos. Fillion cree que se trata de un recuerdo de la toma del puerto de Jope. Véase 10,76; 12,33-34; 13,5.
30. Hasta el día de hoy: Se refiere al tiempo en que fue escrito el libro. Eusebio de Cesárea, que murió el año 340 d.C., relata que el monumento existía todavía en su tiempo.
31. Antíoco VI reinó de 142 a 139 a.C.
32. Véase 12,39 y nota. El éxito creciente de este malvado causa impresión, y es como una prueba para nuestra fe, semejante a los casos que nos muestran David y Asaf en los Salmos 36,48 y 72 y Job en los capítulos 24 y 27. Trifón logra aún escapar más tarde de una situación desesperada (cf. 15, 14, 25 y 37), y la Biblia sólo nos dice al fin que fue perseguido (15,39), sin indicar que le diesen alcance. Los historiadores profanos dan la noticia de que, como todos los tiranos, acabó desastrosamente, asesinado, según Josefo, o suicida según Estrabón.
37. El ramo: La Vulgata usa la palabra bahem, probable transcripción del griego baín que significa ramo de palmera. Por supuesto que el ramo estaba hecho de oro.
42. Empieza esta era judía con el año 142 a.C., el primero del pontificado de Simón.
43. Gaza. Los críticos dan preferencia a la lección griega Cazara o Guécer. Gaza no molestaba a los judíos, pero sí Cazara, que estaba más cerca y era un baluarte de los sirios. Véase 14,7 y 34; 15,28.
46 s. ¡Cómo sería de grande la confianza que inspiraba el corazón de este príncipe, para que recurriesen a él con palabras propias de una oración! Véase Salmo 102,10; Ezequiel 20,44.
52. Esta fiesta, instituida en recuerdo de la toma de la ciudadela de Jerusalén, parece haber caído pronto en desuso, ya que no se la menciona más en adelante.
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1. El año 172 de la era de los Seléucidas corresponde al año 140 a.C.
2. Arsaces, nombre común de los reyes partos. Aquí se trata de Arsaces VI que lleva el nombre de Mitridates I.
4. Disfrutó de reposo: “El elogio, bellísimo, que se hace de Simón es en gran parte rítmico. Pero no es el paralelismo siempre tan claro en el elogio para que nos atrevamos a darle tipográficamente forma poética” (Bover-Cantera).
7. El alcázar: la ciudadela de Jerusalén. Véase 4,41 y nota; 13,49 ss. Cazara, es decir, Guécer (cf. 13,43 y nota). Betsura, cf. 11,65 s.
12. Expresión usada también para indicar la paz del reinado de Salomón (1 Reyes 4,25). “Todo este pasaje contiene un elogio tan alto del gran caudillo y pontífice, que se diría estar ya en la restauración definitiva prometida a Israel (cf. Miqueas 4,1-5; Zacarías 3,8-10, etc.), si no fueran notorias las grandes calamidades que el pueblo había aún de sufrir hasta nuestros días”.
24. Véase 8,1 ss. La mina tenía entre 700-800 gramos. Mil minas son, pues, 700-800 kg. La palabra romano no está en el texto friego. Según el contexto, es evidente que el autor no habla del pueblo romano sino del judío, que estudia cómo expresar su gratitud a Simón. Así el texto de los Setenta y también la versión siríaca, que dicen ambos el pueblo, en lugar de: el pueblo romano.
27. Asaramel, nombre desconocido. Según algunos expositores, el lugar donde se reunía el pueblo: según otros, transcripción de una frase hebrea que significaría: príncipe del pueblo de Dios (título de] Sumo Sacerdote). Según comenta Orígenes, nuestro libro se llamaba originariamente: Historia de los príncipes del pueblo de Dios Elul el sexto es del calendario hebreo, correspondiente a la luna de agosto-septiembre.
34. Gazara (Guécer): cf. 13,43 y nota.
41. Para siempre: esto es, perpetuándose también en sus herederos. Y aún hoy, ante esta historia de su vida, podemos invocar a Simón Macabeo como ejemplo y patrono de gobernantes. Un profeta fiel. Así en griego. Los antiguos comentaristas, prescindiendo del texto griego, solían traducir el profeta fiel, y referirlo al Mesías, cuya venida se esperaba próxima según lo anunciado por Daniel, Ageo, Malaquías, etc. Fillion se inclina a la idea de un profeta en sentido general, como en 4,46. Lo mismo se esperaba en Esdras 2,63 y Nehemías 7,65. El presente pasaje podría referirse especialmente a Elías, cuya aparición estaba anunciada (véase Malaquías 4,5; Mateo 17,11). Algunos esperaban también a Jeremías (Mateo 16,14), sin duda por el grande amor que había demostrado a Israel. Véase 2 Macabeos 15,14 y notas.
47. Sumo Sacerdote y príncipe del pueblo. He aquí la unión de los dos poderes, el eclesiástico y el civil, en una mano. Así fue hasta que los romanos en el año 63 a.C. se apoderaron del país. Y le agradó: el sentido es que aceptó de buen grado esa ocasión de servir a Dios (cf. 1 Timoteo 3,1) y no que se complaciese en la autoridad, pues sin duda este verdadero israelita tendría muy presente los tremendos peligros y responsabilidades que el mando comporta para el alma. Véase Sabiduría 6,6; Eclesiástico 7,4 y notas.
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1. Se refiere a Antíoco VII Sidetes, que se proclamó rey el año 138 a.C. y reinó nueve años.
3. Los hombres malvados, aludidos en la carta del rey, son en primer lugar Alejandro Balas y Trifón.
11. Dora, hoy día Tantura, a 9 kilómetros al norte de Cesárea del Mar.
15. El autor interrumpe la historia del asedio de Dora para dar a conocer la respuesta que mientras tanto había llegado de Roma. Cf. versículo 25.
16. El destinatario de la carta es Ptolomeo VII de Egipto.
22. s. Atalo, rey de Pérgamo, probablemente el segundo de este nombre. Ariarates o Ariarartes, rey de Capadocia. Arsaces VI, rey de los Partos (véase 14,2). Los demás destinatarios son ciudades y repúblicas situadas en las islas y orillas orientales del mar Mediterráneo. Islas son: Aradón (Aradus), al norte de Sidón; Delos. Chipre, Coo, Rodas, Samos. Ciudades: Alicarnaso (Halicarnaso), Gnido, Mindos, Fasélides (Fasalís). Siden, todas situadas en Asia Menor; Sición y Lacedemonia (Esparta) en Grecia, y Gortina en Creta.
28 ss. Exigencias insolentes tanto en la forma como en el fondo. La ciudadela de Jerusalén estaba en poder de los israelitas desde los tiempos de David; Gazara (Guécer) fue conquistada ya por Josué (Josué 10,33) y fortificada por Salomón (1 Reyes 9,15-17). Solamente Jope o Jafa (versículo 35) se hallaba fuera de los límites de Judá. El noble y vigoroso lenguaje del Macabeo expresa los derechos seculares de Israel sobre la Tierra Santa. Cf. Jeremías 30,3 y nota.
37. El autor nos deja con la curiosidad de conocer el fin que tuvo este infame Véase sobre ello la nota a 13,32. Ortosiada, probablemente Ortosia, en la costa de Fenicia, al norte de Trípolis.
40. Gedor: El texto griego dice: Cedrón. Mejor lección la de la Vulgata. No era ésta una guerra propiamente dicha, sino un continuo hostigamiento junto con pillaje y matanzas locales.
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1 MACABEOS 16
1. Éste era Juan, hijo de Simón, a la inversa de Pedro, a quien Jesús llama “Simón hijo de Juan” (Juan 21,15). En la historia se le da el nombre de Juan Hircano.
3. Vemos continuarse así, en esta ilustre familia, una vocación guerrera que le había sido impuesta por la necesidad. No era tal ciertamente el ideal de Simón, como puede verse en 14,11 ss. Véase también, con respecto a Judas, 2 Macabeos 11,15 y nota.
8. Las trompetas sagradas eran de plata y las tocaban solamente los sacerdotes. Véase Números 10,1 ss.
9. Hasta Cedrón: Véase 15,40 y nota.
11. Nada se sabe de este Ptolomeo sino el abominable crimen que aquí cometió contra Simón, su ilustre suegro (versículo 16). Con éste pereció el último de los hijos de Matatías (2,1 ss.), en forma trágica como sus cuatro hermanos, inmolados todos al bien de Israel, no menos que los sublimes mártires Eleázaro (2 Macabeos 6,18 ss.) y los siete hermanos llamados Macabeos, con su madre (2 Macabeos 7,1 ss.).
14. El año 177 de los Seléucidas coincide con el año 135 a.C. Simón murió a comienzos del año 135. Sabbat, o Schebaf. Enero-febrero.
15. Doc, hoy día Ain Duk, situado al noroeste de Jericó en el mismo monte en que se cree que fue tentado el Señor (monte de la Cuarentena).
24. Libro desgraciadamente perdido. Josefo en sus antigüedades trae un relato de esas hazañas. Juan, con el sobrenombre de Hircano, desempeñó el Pontificado durante 31 años y murió el año 105 a.C. Sus descendientes, poco concordes, se disputaron la herencia y llamaron a Pompeyo como árbitro. Éste vino con las legiones romanas, ocupó a Jerusalén el año 63 a.C. y puso fin a la dinastía de los Hasmoneos (Macabeos), instituyendo la dinastía idumea de Herodes. Así fue quitado el cetro a la tribu de Judá y estaba cerca El que había de venir (Génesis 49,10). Aún le faltaba algo peor: su desaparición como pueblo, que fue el año 70 de nuestra era, cuando a raíz de la destrucción de Jerusalén por los romanos, comenzó la dispersión, que duró hasta nuestros días y continúa todavía en gran parte.